Energía, salud y educación, ejes del viaje de la Presidenta a Cuba

Sólo una diferencia de contextos media entre los varios amagues de los Kirchner a viajar a Cuba y la confirmación de una fecha que anunció Cristina Fernández. Fue tras su presentación a Raúl Castro, gestionada por Hugo Chávez, en el marco de las cumbres regionales que cerraron ayer en Costa do Sauípe. De acuerdo a la Presidenta, fue el cubano quien extendió el convite, que se materializará entre el 12 y el 15 de enero. Lo que falta pulir ahora es una agenda bilateral, que de acuerdo a los voceros del Gobierno estaba ayer "en pañales".
Poco antes de que comenzara la conferencia de prensa de siete de sus colegas, Cristina optó por una conversación informal con unos pocos periodistas, a los que transmitió que tendrá una agenda "variada" en La Habana, basada en "intercambios" de consumo racional de energía, salud, educación y agro alimentos. Se entiende que se refería a los no voluminosos acuerdos comerciales existentes con la isla, que incluyeron la llegada ayer a Buenos Aires, desde La Habana, de cuatro millones de lamparitas eléctricas. Clarín supo además que Enarsa estudia explorar petróleo en aguas cubanas.

Cristina destacó varias veces la importancia histórica de la incorporación de Cuba al Grupo Río. Pero su viaje a La Habana pondrá a prueba las relaciones bilaterales, que durante las presidencias de Kirchner y Fidel pasaron de "excelentes" a frías, a raíz del caso de Hilda Molina, un asunto de Estado inmanejable para el Gobierno.

Después de años de reclamarle sin éxito a Fidel que le permitiera a su madre salir de Cuba, el hijo de Molina, el cubano argentino Roberto Quiñones, logró colar su caso en el equipo que tenía Cristina como senadora. Pronto llegaría a la Cancillería, que entre 2003 y 2005 comandó Rafael Bielsa. El ex ministro abrazó la causa. Hilda Molina fue una íntima colaborada de Fidel y miembro del Partido Comunista de Cuba. Kirchner le pidió dos veces a Fidel que la dejara salir de Cuba. Nunca accedió y por el manejo del caso pagaron hasta con la renuncia funcionarios argentinos.

Ayer, miembros del equipo que asesora a Quiñones se mostraron interesados en saber si Cristina pedirá a Raúl Castro por la médica cuya muy anciana madre ya está en Buenos Aires. Pero los hombres de la Rosada insistieron considerar como "prematuro" hablar de los temas pendientes con Cuba: además de Molina, los deseos de Cristina de encontrarse con la oposición a los Castro, más la deuda de U$S 1.300 millones que tiene Cuba con Argentina desde mediados de los setenta.

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