El endeudamiento ahora depende de la interna radical

La principal fuerza opositora sabe que sin ley la provincia está desahuciada, pero presiona por más garantías.
A 24 horas de bajar al recinto la ley de endeudamiento, la aprobación de la norma pasa inexorablemente por el debate interno del radicalismo.

Puertas afuera lanzan duras críticas al Gobierno y ponen condiciones que pretenden hacer respetar. Hacia adentro, reconocen que la provincia está desahuciada sin financiamiento.

César Biffi, a días de asumir formalmente la presidencia de la UCR mendocina, se reunió ayer para aunar criterios con los jefes de bloque y representantes legislativos de la comisión de Hacienda de ambas Cámaras.

La charla giro en relación a la necesidad de adoptar una postura en común. En líneas generales acordaron poner sobre la mesa una serie de condicionamientos que apuntan en primera instancia a lograr mayores certezas sobre las posibles fuentes de financiamiento. "Que sea la Anses o el Banco Nación", sugirieron a la hora de elegir las fuentes de financiamiento.

En segundo lugar pretenden un presupuesto acotado "en la necesidad de financiamiento" para el año entrante y por último, pautas claras para establecer un "equilibrio fiscal" en el presupuesto 2011.

"No pretendemos poner ningún elemento que altere el normal desenvolvimiento del Estado o afecte la prestación de servicios pero tampoco estamos dispuestos a hacerlo a costa de hipotecar el futuro de la provincia", señaló Biffi.

En este panorama sembrado de dudas, los términos que antepone el radicalismo como condición excluyente para un acompañamiento en masa para autorizar al Ejecutivo a tomar un crédito por $ 420 millones y así solventar las alicaídas cuentas provinciales, no es una cortina de humo pero tiene mucho de dureza solamente "exterior".

"Son unos irresponsables, un desastre pero también hemos visto los números y sabemos que tienen que pagar sueldos y proveedores", dijo uno de los legisladores que participó de la reunión.

En base a este razonamiento, la idea que prima entre los opositores es arrancarles la mayor cantidad de compromisos posibles al oficialismo. "La coparticipación ya está, la reducción del monto a financiar también, ahora tienen que comprometerse en algunos ajustes, es necesario, no pueden seguir con este festín de gastos", comentaron.

La idea es apretar ahora, para después aflojar la soga, dejar que respiren y aprobar el endeudamiento. "Es que con el pan no se juega", lanzó un dirigente de peso.

En tanto desde Peltier al 300 siguen de cerca la revuelta interna en la UCR y por las dudas ya adelantaron que el presupuesto 2010 "no será deficitario".

Eso mientras, con calculadora en mano, los justicialistas sólo practican sumas y restas. Eso sí, en caso de que el resultado sea menor a 32 (el mínimo de votos necesarios para aprobar la ley) no quedará otra que borrar todo y empezar de nuevo

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