De encuentros y desencuentros

La relación que une al órgano Legislativo Comunal con el Ejecutivo Municipal en esta ciudad se podría denominar como una historia de encuentros y desencuentros.

Los desencuentros entre el Ejecutivo y el Deliberante en la gestión no son noticia fresca. Desde que comenzó su trabajo como jefe comunal, Martín Farizano siempre obtuvo el reproche de los ediles por su falta de acercamiento al Legislativo.

Los encuentros se producen cuando los concejales hacen sentir su disgusto y llaman la atención sobre este tema. El año pasado, lo que motivó una reunión, con asado incluido, entre los concejales y el intendente fue una nota que circuló hasta con la firma de los radicales para solicitar una audiencia con él.

Este año fue la amenaza de un pedido de interpelación para que responda por el tema tierras, lo que llevó a una reunión en la Sala de Situación del Palacio Municipal entre los dieciocho legisladores y el intendente, y aunque en épocas de elecciones vale todo, tal como lo remarcó Farizano en una conferencia de prensa, lo cierto es que el encuentro se produjo luego del show generado por el partido opositor.

El cónclave, que duró casi cuatro horas, tuvo como temas destacados: transporte y tierras. Los ediles del MPN no quedaron satisfechos, pero nunca lo estarán mientras sean opositores ya que desconfían que sus palabras sean tomadas en cuenta por Farizano. Parece ser el juego del MPN.

A estos pocos encuentros tampoco ayuda que dentro del Legislativo, el jefe comunal no tiene muchos aliados en el edificio de la calle Leloir, ya que el justicialista Martínez parece ser el gran oficialista defensor de la gestión de Farizano y luego le siguen los radicales Néstor Burgos y Olga Fernández, pero con menos insistencia que el edil peronista.

A veces, pareciera que estos distanciamientos marcaran que ambos órganos gobernasen en ciudades distintas, sobre todo cuando la oposición utiliza estos desencuentros y generan discusiones insolventes.

Tal es el caso de la primera prórroga de Indalo cuando discutían en comisión quién debía darla, si el Ejecutivo o el Concejo. Los concejales no querían hacerse responsables de las demoras del Ejecutivo y los funcionarios parecían que las demoras no fuesen relevantes. En el medio de todo, la prórroga del servicio público de transporte utilizado por 80 mil vecinos.

El martes se discutió la posibilidad de hacer una audiencia pública por el transporte. Los concejales estaban esperando la visión del intendente para plantear el debate. Farizano dio el visto bueno para realizarla, siempre y cuando se den los tiempos.

En este encuentro de opiniones entre los dos órganos gobernantes, serán los concejales quienes tengan el desafío de reglamentar la audiencia pública por el transporte, un mecanismo de participación común en otras ciudades pero visto con desconfianza en esta capital.

Si esto se genera y los resultados son buenos, será una señal de que el diálogo entre las partes genera acciones positivas para la sociedad. Además reforzará el discurso de que Farizano planteó desde un principio sobre su política de participación ciudadana y transparente.

Demostrará que cuando las partes se acercan y se discute, las cosas se resuelven de manera sencilla. Ahora habrá que ver si el MPN, desde su rol de opositor, no pone palos en la rueda y frena la audiencia pública, argumentando que el jefe comunal no escucha sus opiniones y así deja en suspenso lo que podría haber pasado, si todos se ponen de acuerdo.

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