Encuentro rural en Venado Tuerto se convirtió en tribuna antikirchnerista

El congreso nacional de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que culminó ayer en la Sociedad Rural de Venado Tuerto se convirtió en una suerte de tribuna antikirchnerista con la vista puesta en las próximas elecciones legislativas del 28 de junio.

Referentes de la oposición lo tomaron como un escenario propicio para fustigar la política agropecuaria del gobierno nacional y promocionar sus propuestas en apoyo a productores rurales.

Al menos así quedó al descubierto en la mesa política que integraron el senador nacional santafesino Rubén Giustiniani (PS) y los diputados Felipe Solá (peronismo disidente) y Adrián Pérez (ARI). A la cita solo faltó Carlos Reutemann por cuestiones de agenda de campaña, aunque algunos especularon en que "no vino para no cruzarse con Solá".

No menos duro fue el panel conformado por los representantes de la mesa de enlace, Mario Llambías (CRA), Hugo Biolcati (SRA), Carlos Garetto (Coninagro) y Eduardo Buzzi (FAA), quienes no ocultaron sus profundas disidencias con la presidenta Cristina Fernández.

Contenido previsible. El malestar con el gobierno fue el denominador común de un congreso donde lo político primó sobre lo técnico, tal como se presumía. Y seguramente los hombres K lo sabían. Prueba de ello fue que el jefe de gabinete, Sergio Massa, prefirió no asistir al encuentro y nunca contestó la invitación.

Tampoco pasó inadvertido que los organizadores hayan elegido como sede del congreso a Venado Tuerto, ciudad ubicada en la zona núcleo de la producción sojera y uno de los epicentros de la protesta de la patronal agraria en el sur santafesino.

Fue la primera vez que el evento no se desarrolló en una capital de provincia, lo que exime de mayores comentarios.

Parálisis innecesaria. Giustiniani calificó al conflicto entre el campo y el gobierno como "innecesario" y responsabilizó al Ejecutivo nacional de haber llevado adelante "un proceso de confrontación que produjo una parálisis del sector productivo, como lo vemos en Santa Fe".

"Hoy golpea la sequía —acotó el socialista— y la crisis internacional, que no sólo bajó los precios de los cereales sino que se reflejó en la menor demanda de nuestros implementos agrícolas. Pero el conflicto del año pasado puso en cuestión tres aspectos fundamentales: no hay Nación sin República, no hay Nación sin federalismo, no hay Nación sin trabajo y producción".

El legislador además señaló, además, que "la República es división de poderes con un Congreso que funcione, por eso asumimos el compromiso de mantener esa conducta que tuvimos todos estos años y terminar con los superpoderes, que junto a los decretos de necesidad y urgencia, han sido las herramientas para vaciar el funcionamiento del Parlamento; eso es lo que tenemos que recuperar".

Tras participar del panel, el legislador vaticinó que "el kirchnerismo tendrá un castigo fuerte en la próximas elecciones porque se puso de espalda a la producción", y de no ser así —opinó— "el futuro para el sector (agropecuaria) no será positivo".

Marcando diferencias. Sobre su principal adversario, Carlos Reutemann, dijo que a diferencia suya "acompañó durante cinco años todos las políticas del gobierno y sólo se diferenció a partir de la resolución 125 (que instauraba las retenciones móviles), pero convengamos que el problema del campo no empezó allí sino mucho tiempo antes".

Por su parte, Solá manifestó que "estamos frente a un fenomenal problema político porque la concepción del gobierno no va a cambiar. No han podido separar a los productores agropecuarios de su dirigencia y lo perciben como un partido opositor".

"Entonces —añadió— en esa visión, toda política de Estado dirigida a la producción es un maniobra política permanente frente a un partido opositor", y agregó que "no se puede hablar de políticas erráticas oficiales, sino de una batalla política formidable que no cesará excepto que en la provincia de Buenos Aires pierda Néstor Kirchner".

A su turno el presidente de CRA, Mario Llambías, sostuvo que "la mesa de enlace va para largo porque la quieren los productores, ellos piden no pelearnos ni aflojar".

En el mismo sentido el titular de FAA, Eduardo Buzzi, manifestó que "la mesa de enlace es una marca aunque (después de las legislativas de junio) es probable que entre en contradicciones y tensiones, pero está llamada a continuar porque 8 de cada 10 productores aspiran a que siga trabajado".

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