Un encuentro que dirá mucho sobre cómo están las cosas en Olivos

Por: Walter Curia

Para ponerlo en perspectiva: la propuesta de llevar a 1 peso el pago que reciben los tamberos por el litro de leche se escuchó en Olivos hace ya más de un año. La Argentina era otro mundo. Julio Cobos todavía pertenecía a este gobierno y el jefe de Gabinete era Alberto Fernández. La oferta no podría sino provocar disgusto entre los productores, que por lo que se escuchó ya tenían bastante con la visita de la Presidenta ayer a Villa María, Córdoba, corazón de la cuenca lechera.

Aunque para muchos representa la principal instancia de diálogo entre las que abrió el Gobierno tras la derrota, la expectativa sobre la negociación con los productores rurales era realmente baja ayer en todos los ámbitos. Se trata de un conflicto al que acompañan desde el comienzo las desconfianzas y la fatiga: curiosamente el hecho que selló la declinación de un ciclo político -el kirchnerismo- no consigue encontrar un cauce para su propio cierre.

El Gobierno ha preparado el discurso como para que se comprenda que no promoverá cambios en las retenciones a la soja a menos que alguien aporte lo que ellas representan para las cuentas públicas. La Presidenta dedicó una buena porción de su mensaje del miércoles por el que limitó los superpoderes a repasar las transferencias que ha hecho el Gobierno en los últimos seis años en materia de subsidios, regímenes de promociones industriales, exenciones de impuestos y ayuda directa. Las cifras sonaron abrumadoras: 150 mil millones de pesos. Cristina evitó hablar del delicado panorama fiscal que tiene por delante y apenas admitió que este año se crecerá menos. "Lo que se le destine o se rebaje a un sector se va a quitar de una parte y se va a entregar a otro sector", dijo. Le hablaba al Congreso.

Ayer la Presidenta volvió a poner las cosas en plata. Dijo que el esfuerzo del Gobierno de subir 10 centavos el precio de litro de leche representará una "inversión" de 500 millones de pesos. Los industriales, como anticipó este diario, se negaron a hacer un aporte. De algún otro lado saldrán.

Aunque la oferta por la leche no satisface a los productores, el problema central es otra vez la soja. De lo poco que trascendió sobre la propuesta que se escuchará hoy en la Casa Rosada, hay predisposición para ofrecer una baja en retenciones al trigo y el maíz. Lo del maíz debería ser bien recibido: es un grano de base forrajera que empuja la producción de aves y cerdos. Pero el campo reclama la eliminación lisa y llana de la imposición para los dos granos. Un proyecto de la oposición en el Senado propone llevarlas al 10%, en línea con lo que podría ofrecer el Gobierno.

Ese mismo proyecto opositor acompaña la pretensión del campo y propone reducir las retenciones a la soja en un 5 por ciento, para llevarlas a 30. El impacto fiscal de esa reducción, junto con las de la soja y el maíz, sería -dicen en el Gobierno- de alrededor de 2.000 millones de dólares. En algunos despachos oficialistas en el Senado no descartaban ayer volver al proyecto de gravar la renta financiera y subir las imposiciones a la minería, en lo que buscarían comprometer a la oposición.

Si la voluntad negociadora del Gobierno sigue despertando dudas, la última semana de los productores del campo generó preocupación. El tono empleado por los dirigentes el lunes en la Sociedad Rural -ciertas reivindicaciones escuchadas allí pertenecen al terreno de lo ideológico- fue rechazado hasta por dirigentes aliados como el diputado De Narváez.

Mario Das Neves, un gobernador que no ha ahorrado críticas para el Gobierno -y que tiene sus propios asuntos con el secretario de Comercio Guillermo Moreno, vinculados a los topes en el pago de regalías petroleras- se los transmitió el miércoles a los productores en la Exposición Rural. "Piensan que ya ganaron en la calle, en las urnas, cuestión que resulta muy discutible. Los vi con el deseo de ir a fondo. Una perspectiva peligrosa", le dijo ayer a este diario.

A las 4 de la tarde, del otro lado de la mesa estará hoy Aníbal Fernández. No hay quien no diga que su designación en la Jefatura de Gabinete fue uno de los aciertos de la Presidenta después del 28 de junio. "Que se preparen, porque acá vino con todas las bolillas aprendidas", reconoció el titular de la UIA, Héctor Méndez esta semana, a la salida de la reunión que los convocó en la sede de la entidad industrial.

Aníbal F. se dedicó ayer a trabajar sobre el encuentro, razón por la cual no viajó a Córdoba junto a la Presidenta. Conoce el tema: se ha dicho ya, trató con ruralistas durante su paso por el Ministerio de la Producción de Duhalde, entre 2002 y 2003. Espera con su escritorio limpio de toda cosa que no sean su laptop y su Blackberry. En su entorno aseguran que la Presidenta lo habilitó para hablar de todos los temas. "Esta dispuesto a hacer todas las consultas que sean necesarias. Es un hombre de una paciencia oriental". No quedó claro con quién deberá ser más paciente.

Al Gobierno le gustan las sorpresas, pero es mejor que las expectativas se mantengan en equilibrio. Como sea, la dirección que tome el diálogo que se abre hoy dirá mucho sobre cómo están las cosas en Olivos y sobre la centralidad que conserva Néstor Kirchner en la toma de decisiones. Un hombre a quien recién ahora se ha mencionado en esta crónica.

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