Encuentro de damas

Se verán en la histórica ciudad chilena de Maipú el viernes. Allí firmarán un Tratado de Integración. Ambas compartirán también la inauguración de la Feria del Libro en Santiago.
La relación de Argentina con Chile suele estar un tiempo arrumbada en un rincón, y cada tanto se le pasa el plumero y vuelve a exhibirse. Esta vez, prometen en la Cancillería, habrá un cambio sustancial porque cuando las presidentas Cristina Kirchner y Michelle Bachelet se encuentren el viernes próximo en la histórica Maipú, firmarán un Tratado de Integración que producirá un salto cualitativo en el vínculo, dejando atrás el Tratado de Paz y Amistad, aquel que siguió al casi conflicto al que llegaron las dictaduras por el Beagle. Idolatría chilena a Marcelo Bielsa mediante, aprovecharán también para resaltar los vínculos culturales: Cristina Kirchner será la primera presidenta argentina en participar de la versión trasandina de la Feria del Libro. El moño al nuevo vínculo las presidentas se lo pondrán a fin de noviembre, cuando se reúnan con el papa Benedicto XVI en el Vaticano para conmemorar los 30 años –entre pitos y flautas ya serán casi 31– de la mediación que evitó una loca guerra.

Cristina Kirchner y Bachelet apuraron a sus funcionarios para que el acuerdo estuviera listo antes de que la chilena deje la presidencia, en marzo del año que viene. Las encuestas muestran al empresario de derecha Sebastián Piñera como favorito para la sucesión en el Palacio de la Moneda. En caso de que esto se produzca, seguramente la "onda" bilateral no será la misma, así que mejor dejar todo en sintonía cuando aún es posible.

Ya a fines del año pasado, Cristina Kirchner y Bachelet realizaron una emotiva evocación del aniversario redondo de la mediación de 1978 del cardenal Antonio Samoré, con una serie de actividades en el sur de Chile, en Monte Aymond. La presidenta argentina recordó entonces cuando debió abandonar Río Gallegos junto a su entonces pequeño hijo Máximo debido a los preparativos bélicos que precedieron a la llegada del enviado papal. Benedicto XVI estaba invitado a esos actos, pero envió en su representación al cardenal brasileño Odilo Scherer. Y allí quedó cerrado el encuentro conjunto de ambas presidentas con el Papa para este año.

El evento vaticano dio marco a las múltiples reuniones de funcionarios que se produjeron desde entonces y que terminaron de darle forma al nuevo Tratado de Integración. "El bebé está por nacer y será un bebé robusto", explicó, médico al fin, el embajador argentino en Chile, Ginés González García. Las presidentas lo firmarán en Maipú, sitio de una batalla decisiva para la independencia chilena y del histórico abrazo entre San Martín y O’Higgins. El acuerdo abarcará desde sistema de jubilaciones recíprocos –se haya trabajado a uno u otro lado de la cordillera– hasta fuerzas armadas conjuntas para la paz, libre circulación a través de las fronteras y un decidido estímulo a los proyectos extraordinarios de conectividad que andan dando vueltas: por ejemplo, el túnel ferroviario entre Mendoza y Santiago o el túnel Aguas Negras, en San Juan.

"Será un acuerdo de una amplitud inédita en América", aseguraban en la Cancillería. De acuerdo con la visión de Luis Maira, el activo embajador chileno en Buenos Aires, la firma del Tratado marcará "una nueva etapa de la relación estratégica" y subrayó la transformación de vínculo bilateral "del conflicto a la confianza mutua y ahora a la amistad sólida".

El viaje de Cristina Kirchner tendrá el carácter de una visita de Estado, por lo que en Santiago se reunirá con las máximas autoridades de los tres poderes, incluyendo un encuentro con Bachelet en la Moneda. Además, será declarada ciudadana ilustre de la capital chilena.

Pero lo que marcan en ambas representaciones diplomáticas son los cambios culturales que se han dado en este período en ambos países, que hoy permite cosas que hasta hace algunos años eran impensables. Por ejemplo, que el técnico de la selección chilena sea un argentino o que haya galanes chilenos trabajando en la televisión argentina. Por eso, el cierre de la visita tendrá un carácter especial cuando las presidentas inauguren el viernes por la noche el acontecimiento cultural del año en Santiago, la Feria del Libro, donde Argentina será el país invitado. "Llevamos grandes escritores, muchas películas, artistas. Un gran esfuerzo con el que Argentina busca demostrar su enorme acervo cultural", se entusiasmó González García. Hasta el 15 de noviembre habrá actividades diarias de cultura argentina.

En la Cancillería enumeran múltiples razones por las que a Argentina le resultará beneficioso un salto de calidad en la relación con Chile, el país con el que comparte la mayor extensión de fronteras. "La integración con Chile es una política de Estado", definió el canciller Jorge Taiana y ratificó que ambos países –o al menos estos gobiernos– están convencidos de su "destino común". En la Casa Rosada son conscientes de la buena imagen que ha conseguido Chile en el exterior, hecho palpable en que, por ejemplo, Bachelet ya fue recibida por Barack Obama en la Casa Blanca mientras Cristina Kirchner aún espera invitación. En Chile, aseguran aquí, tienen en cuenta el papel adquirido por Argentina como miembro del G-20, designado como el principal foro donde se dirimirán las cuestiones económicas mundiales.

De paso, el relanzamiento del vínculo le servirá al gobierno kirchnerista para reencauzar la conflictiva relación que ha mantenido con el Vaticano durante estos años. Néstor Kirchner fue el único presidente desde el retorno democrático que no cumplió con el rito de peregrinar hasta la Santa Sede para besar el anillo papal. Incluso, no viajó para las exequias por el fallecimiento de Juan Pablo II, aunque luego fue junto a Cristina Kirchner a la ceremonia de asunción de Benedicto XVI. La Presidenta mantendrá una reunión conjunta con Bachelet y el Papa, aunque de carácter eminentemente conmemorativo, el 29 de noviembre. Todavía no se sabe si habrá tiempo para que converse a solas con Su Santidad sobre algunos asuntitos terrenales que aún no pudieron zanjarse en la relación bilateral.

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