La encrucijada de la vuelta a los mercados financieros

Por: Marcelo Bonelli

Las autoridades económicas del Gobierno no podrán acceder a créditos a tasas razonables si no se concretan las correcciones que provocan una desconfianza generalizada.

Amado Boudou tendrá que superar un dilema político si pretende llevar adelante su propuesta de reabrir los mercados financieros para la Argentina. Así lo sostuvieron los banqueros en un encuentro privado de la cúpula de ADEBA y lo pregonan los críticos ejecutivos de la banca extranjera que aglutina ABA. Para los financistas la contradicción es clara: Boudou no podrá obtener financiación a costos lógicos para la Argentina mientras el Gobierno se niegue a corregir los problemas que generan incertidumbre y provocan la desconfianza general que existe sobre la economía local.

La cuestión es crucial y en eso coinciden los banqueros: Argentina necesita endeudarse para cubrir la flaqueza fiscal.

La Asociación Empresaria Argentina plantea que esa falta de credibilidad existe por una "injerencia estatal indebida".

En la Unión Industrial señalan que la ausencia de crédito internacional es consecuencia de la manipulación estadística del INDEC, la desconfianza por el irresuelto conflicto con el campo y la decisión del Gobierno de no corregir su estrategia y redoblar la apuesta ratificando los errores después de las elecciones.

Nicolás Eyzaguirre, el director del Hemisferio Occidental del FMI, vendrá la semana próxima a Buenos Aires para hablar de todos estos temas. Dominque Strauss- Kahn -el titular del FMI- comunicó a la Quinta de Olivos el deseo político del Fondo de colaborar y acercarse a la Argentina, pero no al costo de quedar otra vez en ridículo frente a la comunidad internacional. En otras palabras: existe buena voluntad, pero no puede hacer la vista gorda frente a los desequilibrios de Argentina. Por eso Eyzaguirre inicia un viaje no oficial y con tono negociador. Para evitar conflictos con los duros en Washington y críticas en Buenos Aires, el burócrata del FMI utilizará de "pantalla" una invitación del Council of the Americas para negociar en Argentina. Esa fue la formula "política" acordada entre ambas partes.

Durante su estadía, el representante del FMI tendrá tres encuentros secretos clave. Primero buscará un detallado informe de lo que sucede, en un almuerzo que mantendrá con un puñado de hombres de negocios. Estaría con Mario Vicens, Jorge Brito, Luis Pagani, Rodolfo D´Onofrio, Héctor Méndez, Ernesto Gutiérrez, Carlos de la Vega y Adelmo Gaby.

Así, el Council será una verdadera caja de resonancia. Los empresarios también están decepcionados por la situación política: el kirchnerismo no hace cambios y la oposición navega en la intrascendencia.

El hombre del FMI también tomará contacto con la oposición y dialogará con Francisco de Narváez, Ernesto Sanz y Mauricio Macri.

Sólo hablaría en privado con tres hombres clave del Gobierno: Aníbal Fernández, Amado Boudou y Martín Redrado.

En esos encuentros semioficiales, Eyzaguirre sondearía fórmulas para producir un acercamiento entre el FMI y Buenos Aires. Como anticipó Clarín, estaría avanzado un monitoreo técnico sobre el INDEC y se exploraría una fórmula para habilitar la revisión total de la economía Argentina dentro del Artículo IV. Aquí también el Gobierno enfrenta una contradicción seria: el FMI pone como condición hacer pública esa revisión y la Argentina se niega por temor a las conclusiones, a pesar de que la Presidenta avaló la difusión de esos informes en el G-20. En Economía temen que el FMI ratifique su diagnóstico y difunda que Argentina tiene un desequilibrio macroeconómico profundo y que lo oculta con estadísticas falaces.

Los últimos informes confidenciales del Fondo sobre la Argentina recomiendan medidas ortodoxas para encaminar la economía y se pide un ajuste fiscal, aumento de tarifas, mayor tipo de cambio, rebaja salarial y reducción del gasto.

Susan Segal, titular del Council y de estrecha relación con la Presidenta, habría jugado una influencia central para facilitar la misión del FMI. La empresaria hará la semana próxima una visita a Olivos.

Cristina Kirchner busca una entrevista con Barack Obama, pero la impericia diplomática de la Embajada argentina en Washington impidió su concreción. Ahora Héctor Timerman la prometió para septiembre.

Los funcionarios argentinos son un estorbo para alcanzar buenos objetivos políticos. Boudou -por ejemplo- sabe que carece de colaboradores idóneos para llevar adelante una negociación externa eficaz. Y por eso decidió avanzar con una propuesta de canje de la deuda con el asesoramiento de los bancos Barclays, Citi y Deutsch, sobre el cual algunos abren signos de interrogación. También Boudou intentó sin suerte ocupar un estratégico lugar: la Superintendencia del Sistema Financiero. Para eso recomendó nombrar a Sergio Chodos en el directorio del BCRA, después de que fuera desplazado de la ANSeS por Diego Bossio.

Pero Martín Redrado bloqueó el plan y la ofensiva no avanzó. Ahora Chodos se suma al BCRA como un director raso y Redrado retiene su poder sobre la Superintendencia.

El titular del BCRA estará hoy en la reunión de la Reserva Federal en Jackson Hole. Viajó a Wyoming con un argumento central: la economía argentina retomará el crecimiento apenas afloje la crisis mundial. Expondrá un documento según el cual en agosto subieron los depósitos y se frenó fuerte la salida de capitales.

Su misión forma parte del plan político para normalizar relaciones externas. La Presidenta prepara su viaje a la nueva cumbre del Grupo de los 20. Ocurrirá a mediados de septiembre y brindará una nueva oportunidad para la reinserción del país que no debería desaprovecharse.

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