Encontrar estacionamiento, un drama de todos los días

Encontrar un lugar donde dejar el auto o la moto es el principal desafío para los resistencianos que deseen pasear por el centro de la capital o, simplemente, ir a trabajar. Los espacios reservados paradas de colectivo, taxis y lugares de carga y descarga de mercadería hacen que, en el lugar más transitado de la ciudad, estacionar sea una utopía.
Para colmo, la construcción de la peatonal de Resistencia trajo un nuevo dolor de cabeza a los automovilistas y motociclistas. Es que, si el tránsito es un problema histórico de la ciudad de las esculturas, la peatonal agregó un escollo más, al quitarle 400 metros de espacio para aparcar en el epicentro de su vida comercial.

Las cocheras, en extinción

En este marco de conflicto, las playas de estacionamiento, que actúan como esponja de automovilistas sin lugar junto al cordón, no sólo tienen su capacidad casi completa de clientes con abono mensual, sino que también están en peligro de extinción. Por eso, antes de pensar en pagar los 4 pesos por hora en una cochera, hay que rezarle a nuestro santo preferido para que antes nos ayude a encontrar lugar en alguna de ellas.

Encima, dos de los clásicos estacionamientos de la ciudad, se convertirán pronto en edificios. La playa de estacionamiento que funciona en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Mitre se convertirá pronto en el Edificio de la Cultura y el de la avenida Alberdi al 260, en el reclamado refugio definitivo de los vendedores ambulantes. No sólo hay pocas cocheras, sino que también van desapareciendo.

“No hay más lugar”

Esta complicada situación hace que quienes tengan la posibilidad económica de reservarse un lugar en un garaje mediante un pago mensual, lo hagan, sólo para tener un refugio que estará siempre esperando. Los precios del abono por mes fluctúan entre los 200 y 220 pesos, y en casi todos los casos llegan a cubrir más del 90% de la capacidad de los garajes.

Por ésta práctica, ya existen cocheras que han cerrado sus portones al público transitorio, porque simplemente no tienen colmada su capacidad.

La demanda es tan alta que, por ejemplo, en el garaje Don Angel ubicado en la calle Juan B. Justo al 200, hay 8 resistencianos en lista de espera para pagar por un lugar fijo.

Es por esto que en el día a día, los operarios de las cocheras pueden ingresar muy pocos autos para el abono por hora, ya que la mayor parte del espacio ya está ocupado. La práctica más redituable es alquilar los lugares que dejan temporalmente libre los clientes que tienen comprada su estadía. Así, la mayoría de los garajes sólo tiene capacidad para albergar a unos 20 autos por hora, número insignificante si se tiene en cuenta la afluencia de autos que existe en el centro.

Las soluciones de la gente

Los cocheros, testigos diarios de esta locura, cuentan con humor que algunos clientes que salen de vacaciones pagan el mes por adelantado para que su espacio esté vacío cuando vuelvan. Inclusive aseguran que cada vez más automovilistas simplemente aparcan del lado izquierdo de la calle, resignados a recibir una multa luego de tanto buscar espacios.

Si de ir a pasear a la peatonal se trata, la solución más sencilla parece ser tomarse un colectivo o un remis.

Es que, si en la era moderna el tiempo es oro, al que se tenga fe para encontrar lugar para el auto o la moto en el centro de Resistencia le espera una pérdida de preciados minutos.

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