Enclavado en un rincón privilegiado de las sierras, ofrece todo lo que el turista busca en verano.

¿ Y Nogolí?, por que no. Ubicado a sólo 50 kilómetros de la capital puntana, este oasis verde, rodeado de mesillas y majestuoso cerros cortados por cristalinos ríos y vertientes, que conforman profundos piletones, ofrece a los visitantes paisajes naturales poco conocidos.

Hoy, o cualquier día del verano es ideal para esta escapada, en la que la familia no debe llevar más cosas de las que carga en el auto cuando decide pasar un día de campo en El Trapiche, Potrero de los Funes o cualquier otro punto turístico de la provincia.

En este caso, sólo es recomendable que los sentidos vayan despiertos a nuevas sensaciones: bosques de algarrobos, chañares y quebrachos, que se mezclan con extensas plantaciones de olivos, son custodiados en el cielo por el vuelo inconfundible de los cóndores y en el suelo por el surco de los ríos El Molle, Chico y de la Quebrada.

A "Aguas Claras" -como lo denominaron las culturas originarias de la región al bautizarlo con la voz de Nogolí-, se accede por dos rutas: la 3, conocida como el "camino del alto", que costea las sierras grandes o por la ruta nacional 146, que une San Luis con el límite con Córdoba.

Cualquiera de las dos vías está en perfecto estado. El ingreso al pueblo, que se encontraba muy deteriorado, fue recientemente reparado.

Nogolí, como muchas localidades del interior provincial, conjuga la prórroga concedida al progreso con casas de adobe, chacras y animales de campo en los patios con las ventajas de las calles asfaltadas y el wi fi gratuito en cada rincón del pueblo.

El intendente de la localidad, Sergio Amieva, estimó en mil los habitantes estables en la villa. En el casco céntrico el visitante encuentra almacenes, carnicerías y venta de productos artesanales y caseros.

El dique y circuitos por descubrir

Entre el pueblo y el imponente cordón serrano –donde sobresale la silueta del cerro Barroso de 1905 metros de altura- se ubica el Dique Embalse Nogolí, inaugurado en diciembre del 2000.

El camino para acceder y rodear el dique no está en buen estado pero es transitable, con precaución. Las últimas lluvias y en especial la de ayer, que registró más de 100 milimetros en pocas horas, hizo que el embalse pasará de estar dos metros bajo a rebalsar por el vertedero.

El espejo de agua tiene una extensión de 140 hectáreas sobre el río Nogolí y es considerado uno de los más bellos y puros de la provincia. Es utilizado para el abastecimiento de agua potable en la región, el riego y la ganadería.

Circuito Río El Molle y Río Chico

Si bien el camino se pone más complicado pero no imposible, a partir del Dique se puede acceder a lugares increíbles que no dejan de sorprender.

Los baqueanos recomiendan los dos circuitos por igual, el del Río El Molle y el Río Chico, aunque cada uno tiene sus bellezas y también sus dificultades particulares.

La propuesta del Río Chico es la más accesible, el cauce es pequeño pero aseguran en el pueblo que siempre lleva agua, recogida de la cuesta de Pancanta y de las Quebradas de la Cuesta de Barroso. En las márgenes del arroyo hay buenas sombras cubiertas de pasto verde.

El camino que lo rodea está asfaltado, aunque es importante remarcar que se debe transitar con cautela, porque hay sectores de la ruta con desmoronamientos. Con auto, el camino se puede continuar aproximadamente 4 kilómetros (Ver "Siempre Avanzar").

Del otro lado, hacía el norte, en la cola del Dique, se puede acceder al rio El Molle, característico por la pureza de sus aguas (que es extraída en el pueblo y comercializada en la provincia como agua mineral, de excelente calidad).

Este circuito comienza en el Camping Primavera, por un camino de tierra bastante rustico pero accesible en el inicio para cualquier vehículo. Actualmente el camping no es administrado por nadie pero cuenta con extensos playones de césped y arena, asadores y sombras de algarrobos y espinillos. Un detalle a tener en cuenta, es que el terreno no tiene baños habilitados.

Y aunque esa parte del río es la desembocadura al dique, tiene grandes piletones de piedras y arena, ideales para los chapuzones de los pequeños de la familia.

Para los más aventureros, con ganas de ascender caminando, en bicicleta o vehículos 4x4, es súper recomendable el zigzagueante "río arriba", con paisajes cada vez más fantásticos, encajonados entre grandes rocas, numerosas quebradas y cálidos manantiales.

Un esfuerzo más y se puede llegar hasta el final del camino.

Calculado en 2 horas de caminata se encuentran dos puestos dignos de conocer. Uno es el de las higueras o más conocido como puesto viejo, dos cabañas de piedra abandonas al lado del rio que acompañan y decoran un paisaje único.

Un par de kilómetros antes, donde el río El Molle se choca con el rio Los Remansos, se ubica el puesto de Felipe Pérez. Excelente lugar para acampar, para la pesca de truchas arco iris y el deleite de impensadas cascaditas.

A grandes rasgos, esto en Nogolí, un lugar que tiene todo por descubrir y hacer.

La parte privada ofrece canotaje en el Dique, trekking, cabalgatas, mountain bike, entre otras actividades al aire libre.

También Nogolí tiene propuestas de alojamiento. La villa cuenta con una hostería municipal, las estancias La Serrana y el Faro y distintos camping con balnearios.

Historia

Los primeros antecedentes de la creación de está villa datan del 1668, cuando el terrateniente Daniel Funes cede al gobierno de la Provincia unos terrenos comprendidos en su estancia de Nogolì. "El ministro Don Faustino Berrondo da instrucciones al agrimensor Don Mamerto Gutiérrez para que proceda a delinear la villa con una plaza, ocho manzanas de cien varas en cuadro cada una y calles de veinte varas de ancho", dicen los archivos de la Municipalidad.

Aunque escasos, rastros de esa época se conservan en algunas casas de adobe que rodean la plaza central, que se engalana con la Capilla de la Virgen de Nuestra Señora de la Merced, construida en 1891.

Opinión Gaston Gontero

Siempre avanzar...

Desviémonos un poco por un camino increíble pero que desapareció, básicamente lo que sucedió fue que la montaña se lo comió. Cruzando el dique Nogolí por la ruta que dobla hacía la derecha, fácilmente identificable, por que se encuentra el primer desmoronamiento a los pocos metros de transitarla, comienza una carretera que hoy es fantasma.

El pasaje conecta Nogolí con el dique Esteban Agüero, el comienzo de la ruta es amistoso con piedras de todos los tamaños en medio del camino y el río al costado, de momento todo parece decir que vamos a cruzar un tramo sin igual. De a poco los ánimos se empañan al ver rocas cada vez más grandes que obstaculizan el paso, hasta llegar a notar como en un paso el camino desaparece por completo, tanto que parece que nunca existió. Imposible seguir en vehículo, sólo a pie y con muchas ganas.

Ni bien me cruzo con grata sorpresa, y decido dar marcha atrás, en mi cabeza rodaba la frase siempre avanzar nunca retroceder, pero cuando termino de pensarla ya me encuentro de vuelta en mi casa. Pasan los días y me pongo a investigar el lugar mediante Google Earth (dicho de paso se divisa un hermoso aeroplano sobrevolando) y noto que el camino desde Esteban Agüero a Nogolí era más viable, así que con tres amigos y dos motos decidimos emprender la travesía, entre paisajes rocosos imponentes y esquivando tranqueras llegamos a lo más alto.

Arriba, cerca de las nubes, divisamos la totalidad del dique Nogolí, el pueblo y el camino que se esfuma bajo la montaña. En ese momento la frase "siempre avanzar…" sonaba más fuerte en mi cabeza, por lo cual emprendimos la bajada, creyendo que sería un linda travesía, la cual se convirtió en una odisea de 6 horas, de un muy mal rato, pero con el mejor premio: llegar a suelo firme.

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