El encierro provocó más ventas en algunos rubros.

Se incrementó la demanda de consolas de videojuegos y libros. Creció el alquiler de películas, aunque la piratería atentó contra el mercado formal.
Ya se sabe, la gripe A forzó a una extensión obligada de las vacaciones -aunque no se tratara estrictamente de un período vacacional sino de un receso sanitario-. La novedad es que a raíz de esto se propició una conducta de aislamiento social, circunstancia que provocó el incremento en el consumo de ciertos bienes y servicios relacionados con este nuevo escenario.

De esta manera, se registra un aumento en las ventas de PlayStation, consolas de videojuegos y todos sus accesorios, dado que son artículos considerados de una gran utilidad ante la necesidad de combatir el encierro.

En tanto, el alquiler de películas creció, como suele ocurrir en épocas de bajas temperaturas y de vacaciones de invierno, aunque su desarrollo se vio corroído por el avance de la piratería que, actualmente, está dañando seriamente a esta actividad. Una situación similar a la que ocurre con los videojuegos.

Otro rubro que se vio favorecido por este contexto fue el de las librerías, que comercializaron una mayor cantidad de ejemplares de los que hubieran previsto en condiciones normales.

Entonces, mientras algunos comercios como restaurantes, bares o peloteros se vieron perjudicados por la pandemia, otras actividades encontraron un impulso que no esperaban, mucho menos en medio de la crisis que se palpaba meses atrás.

Videojuegos

Es relativamente común que el entretenimiento doméstico, para un hogar de clase media donde viven chicos o adolescentes, incluya un espacio dedicado a los videojuegos. Dadas las circunstancias generadas a partir de la influenza H1N1, se advierte un crecimiento en las ventas de estos artículos.

Santiago Bozzetti, de la Gerencia de Marketing de Naldo Lombardi, cuenta cómo repercutió esto en la empresa: "Nosotros pudimos empezar a apreciar un alza en las ventas desde finales del mes de junio y en todo el mes de julio, principalmente en lo que tiene que ver con el entretenimiento, no tanto referido a los adultos, como puede ser un DVD, un centro musical o un Home Theater, sino todo lo ligado a PlayStation, consolas de videojuegos, PC, juegos electrónicos, DVD portátiles, es decir, todo lo que tiene que ver con entretenimiento hogareño y más que nada relacionado con un target de chicos de primaria y secundaria; ahí notamos un incremento en las ventas de entre un 30 y un 40 por ciento".

La oferta incluye Play-Station, Nintendo Wii, Sega Megadrive y juegos electrónicos más chicos.

Es necesario agregar que la proximidad del Día del Niño favorece este pico de ventas. Bozzetti explica que "normalmente en las vacaciones de invierno, cuando llega el frío y la gente tiende más a quedarse en su casa que a salir, siempre se nota una curva de incremento en las ventas en todo lo que es entretenimiento hogareño, pero una curva normal es de un 15 y hasta un 20 por ciento, y ahora nos ha sorprendido esto que te contaba anteriormente, diríamos que creció casi el doble de lo normal".

En coincidencia, Martín Casalis, de la firma Sistemas Junín, observa que "la venta de todo lo que tiene que ver con informática tiene una tendencia estable pero viene con una venta interesante. Lo que es consolas aumentó, concretamente, un 50 por ciento. Y los productos que tienen relación con los juegos para PC, joysticks y ese tipo de artículos, tuvieron una ‘disparada’ desde mitad de junio en adelante".

El arrastre provocado por estas circunstancias más las expectativas por el Día del Niño, permite pronosticar un mes de agosto muy prometedor para este rubro.

No obstante, el aumento en las ventas de consolas y equipos no se corresponde con la comercialización de los juegos originales, ya que la oferta de productos "truchos" erosiona el mercado formal de los juegos, algo similar a lo que ocurre con las películas.

Piratas

Como era de esperarse, el encierro hogareño hizo crecer el alquiler de películas en general, aunque esta situación no se ve reflejada directamente en los videoclu-bes. De hecho, la Unión de Trabajadores de Sociedades de Autores (UTSA) y la Unión Argentina de Videoe-ditores (UAV) denuncian que solamente el 30 por ciento de las películas que se comercializan son legales, y el 70 restante serían pirateadas.

En este sentido, Miguel, propietario de una de las sucursales del videoclub Isidoro, afirma que "el aumento en los alquileres no se da solamente por la pandemia, sino que julio siempre fue el mes top nuestro, ya que por las vacaciones de invierno muchos chicos se quedan en sus casas mirando películas. Por eso es que se trabaja más, pero te diría que es normal. Obviamente que un poco aumentó nuestro trabajo porque las vacaciones son 15 días y con el tema de la pandemia se ha extendido a todo el mes, pero si lo comparo con años anteriores, el aumento es inferior porque la piratería está avanzando de tal forma que la película original está aflojando cada vez más. Si esta cuestión se hubiera dado hace un par de años, el aumento podría haber sido de más de un 70 por ciento".

Tan difícil es la situación actual que, según explica Miguel, "por la piratería hay una empresa editora de películas de primer nivel que cerró sus puertas hace dos meses, y otra de la misma categoría que está por cerrar en agosto".

Para dar un ejemplo de la magnitud de este conflicto, desde la UAV se advierte que de 1.179 videoclubes que en 2006 eran clientes regulares de las videoeditoras, 414 han cerrado o se han pasado a la piratería. "Nosotros trabajamos con todas películas originales -señala Miguel-, tenemos cuatro sucursales, años de trayectoria y reconocimiento, y yo no sé cómo trabajan los demás, pero a mí los números cada vez me cierran menos".

Los libros no muerden

Alejados de la electrónica, los libros conservan el mágico poder de viajar, conocer y entretener sin la necesidad de moverse del sillón o la cama. Por eso, en este tiempo en donde hay que permanecer en casa, se puede apreciar un salto en su comercialización.

Marita, de la librería Do-rrego, menciona que lo que más se vendió fueron "libros de cuentos, de entretenimientos y muchos que vienen con actividades. Y libros para todos, desde los chiquitos del jardín hasta adolescentes. Yo digo que de todo esto va a resultar algún lector que quizás no se esperaba", se entusiasma.

En cuanto a la magnitud de la suba en las ventas, reconoce que no podría dar porcentajes aunque asegura que "de junio a julio fue un cambio muy importante", y agrega: "Normalmente julio es un mes en el que se incrementan las ventas, pero también por los textos para adultos, porque por ahí también tienen vacaciones y aprovechan esos días como se hace en el verano".

Del mismo modo, Rosa María Lanfranco, de la librería La Mosca Loca, apunta que "la gente cuando se queda más en la casa, lee más. Normalmente en invierno, a las 9 ó 10 de la noche te podés ir a la cama con un libro. Por eso nosotros no tuvimos una explosión de ventas, pero sí se sostuvo la demanda no solamente de libros de actividades y de lectura para chicos, sino que los libros para adultos también se mantuvieron".

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