El encierro castigó a los K con caídas de votos en todo el país

Obsesivo con los números, si Néstor Kirchner acaso hubiese imaginado una pizca de lo que podía suceder en la elección del domingo, seguramente hubiese cambiado gran parte de sus decisiones. La pelea con el campo y el posterior encierro en lo más duro del PJ bonaerense, con la pérdida de soldados propios y aliados más un creciente malhumor en el ciudadano común, terminó con un dato electoral contundente: si se comparan los votos que sacó Cristina Fernández para llegar a la presidencia hace menos de dos años con los que obtuvo el kirchnerismo horas atrás hubo caídas de sufragios oficialistas en 21 de las 24 provincias del país. A los K se les esfumaron unos tres millones de votos desde 2007. Pasaron de más del 45% a orillar el 30%.
Si el análisis matemático se reduce a los principales cinco distritos del país, que concentran cerca del 70% del electorado, las conclusiones son tremendas: siempre comparando con la presidencial, el kirchnerismo perdió más de dos millones de votos allí; pasó de ganar tres de esos territorios (Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza) y salir segundo en los dos restantes (Capital y Córdoba), a obtener dos segundos puestos (Buenos Aires y Mendoza), un tercero (Santa Fe) y dos cuartos (Capital y Córdoba).

Sólo en la provincia de Buenos Aires, donde le apareció un frente impensado entre los macristas y un sector del peronismo disidente, el kirchnerismo perdió cerca de un millón de votos.

En la Capital, lugar siempre reacio al peronismo y con aliados de escasísimo peso, cayó a la mitad de los votos.

En Córdoba y Santa Fe, la pelea con el campo alejó a dos soldados de la tropa peronista, Juan Schiaretti y Carlos Reutemann, que armaron listas propias y dejaron al kirchnerismo disminuido a menos de 10 puntos.

En Mendoza, la ruptura con Julio Cobos ¿que esta vez volvió con los radicales que había abandonado hace dos años¿ le hizo perder casi 36 puntos porcentuales (de 61% a 25%).

En Entre Ríos y Tucumán, los siguientes distritos en tamaño, la caída rondó los 11 puntos. Sumados, hubo 136 mil votos menos.

El otro dato conocido e insoslayable, más simbólico que numérico, fue la derrota en Santa Cruz, la tierra propia. Allí, Cristina había ganado la presidencial con más del 68% de los votos y ahora los candidatos K quedaron segundos con el 41%.

¿Quiénes salvaron la ropa? La Rioja del movedizo Beder Herrera y el Chaco del castigado Jorge Capitanich: en ambos casos, en sus provincias hubo unos 10.000 votos K más que en 2007. Y en San Juan hubo una diferencia menor pero positiva al fin.

En cuanto a este tipo de valoraciones, ayer circuló además un trabajo de la consultora Equis que comparó a esta elección de medio término con la de 2005. En ese análisis, también válido porque en las elecciones legislativas suele haber más dispersión que en las presidenciales, la debacle es algo menos pronunciada. Según la firma que dirige Artemio López, el oficialismo habría caído unos 10 puntos, cinco menos que respecto a 2007. Allí también se pondera la fuerte baja del kirchnerismo en la Provincia: se estima que de los 10 puntos que perdió en todo el país respecto a 2005, más de seis correspondieron al cachetazo bonaerense.

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