La encerrona

Por: * Paula López

A poco que finalice el año, y con tanto conflicto, sequía y caída de los precios internacionales, el sector agropecuario aparece por estos días entre atascado y confinado a mostrar sus reiterados reclamos a pocos interlocutores: diputados y senadores opositores y díscolos K, con Julio Cobos a la cabeza.

Tal vez la imagen que mejor describa la encerrona actual es lo que ocurrió cuando los dirigentes máximos de Federación Agraria, el miércoles 3, estuvieron en el Senado. Fueron recibidos por Cobos, al que le entregaron en mano su iniciativa para reducir y escalonar, según escala de producción, las retenciones a las exportaciones rurales en 2009 y 2010. Fue una reunión cordial, como siempre que se ven con el hombre alejado de los Kirchner y que los recibió varias veces en su despacho, incluso hacia fines de noviembre cuando estaba a cargo de la Presidencia por el viaje de Cristina Fernández a África. Los federados se retiraron conformes y subieron al ascensor, con la idea de dirigirse a los despachos de Diputados. Fue ahí cuando quedaron atrapados, por nos minutos en el elevador...

Y más o menos, así, parece terminar el año el sector, que pregona ante quien quiera escucharlo que no son el enemigo sino el socio estratégico que el Gobierno debe adoptar para sortear la crisis global y minimizar la pérdida de empleo, sobre todo en el interior.

El ahora lejano voto no positivo Cobos a las retenciones móviles fue el momento de mayor éxtasis sectorial, tras el enfrentamiento con el Gobierno de cuatro meses. Desde ese momento, no hubo ninguna otra señal, ni desde el Ejecutivo ni desde el Congreso, y no existen evidencias de que la suerte vaya a cambiar.

Sólo se interpuso el anuncio de Cristina Fernández de Kirchner en Olivos de la baja de 5 puntos porcentuales en las retenciones que tributan el trigo y el maíz. Ambos cereales, a los que se le cerraron por varios meses consecutivos—en los últimos 2 años— las fronteras para garantizar el abastecimiento interno, cuyos precios internos se desmoronaron incluso durante el boom externo que marcó máximos históricos hacia fin de año, y cuyas producciones serán más bajas que en los ciclos previos.

Algo que los ruralistas denuncian como otra muestra más de la intransigencia oficial.

Como repaso, en tiempos de balance, aquí un punteo de los proyectos que, con mayor o menor aval de la dirigencia rural, tuvieron su paso y fueron debatidos por las cámaras parlamentarias. La mayoría quedó trunca con el voto no positivo de mediados de julio pasado.

* Nueva Ley de Emergencia Agropecuaria Nacional: aprobada por la comisión de Agricultura de Diputados en medio de la negociación por las retenciones móviles, todavía espera un lugar para ser tratada en el recinto.

* Conformación de la comisión bicameral de investigación de las exportadoras de granos. Fue ley, promulgada por el Ejecutivo, pero no se nombraron a los legisladores que, durante 180 días, tendrían que investigar si las cerealeras incurrieron en maniobras perjudiciales para los productores y el Fisco, al adelantar compras de granos, previo al alza de retenciones de noviembre de 2007.

* Ley de Arrendamientos. En pleno conflicto por las retenciones móviles, se motorizó un proyecto de Federación Agraria, rechazada por el resto de las entidades, para regular el alquiler y explotación de los campos productivos.

* Ley Nacional de Carnes. Discutida también junto con varios proyectos rurales que iban de la mano de la trunca ratificación de la resolución 125, apuntaba a unificar los estándares de faena entre frigoríficos exportadores y consumeros (dedicados de manera integral al abastecimiento interno) regulados por la Nación, las provincias o los municipios. Postulaba el cambio en el esquema de comercialización de la carne vacuna, dejando de lado la media res para pasar a los cuartos, entre otros.

* Modificación del esquema de derechos de exportación, con derogación del Código Aduanero, restituyendo la potestad del Congreso de fijar esas alícuotas. Carlos Reutemann, Felipe Solá y otros tantos legisladores presentaron diferentes iniciativas para morigerar la presión fiscal sobre la exportación, segmentar la alícuota según fueran pequeños, medianos y grandes productores, y coparticipar lo recaudado para generar desarrollo en el interior.

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