Fue 11-10 para el xeneize desde los 12 pasos. Antes, en el partido habían igualado 1-1. Ahora, el conjunto de Julio Falcioni chocará con Rosario Central en cuartos.
Pero Olimpo murió de pie, con el corazón en la mano y después de una larga serie de penales, que quedó a favor de Boca por 11-10.
El aurinegro estuvo a punto de arruinarle la fiesta al último campeón del fútbol argentino en Catamarca, ante 25.000 almas en el estadio y otras tantas en las montañas que asoman imponentes sobre una de las tribunas populares. Pero no pudo. Justo su ejecutor más confiable, Martín Rolle, falló dos veces en la definición por penales.
Olimpo, lo único que tuvo a favor, fue que se cambió en el vestuario local. Eso sí, una vez que entró a la cancha logró abstraerse del impresionante marco de público que apoyó al xeneize desde los cuatro costados, nunca pensó que era visitante en todo y no jugó con la presión del descenso encima.
El representativo bahiense (se paró con un 4-4-1-1, con Rolle por derecha y mucha participación de los volantes externos Laso y Pérez Guedes) planteó el partido para no perder. Sabiendo de sus limitaciones en ofensiva y de su poco peso en el área de enfrente fue simple, ordenado, paciente y corrió a Boca por todos lados. Se multiplicó en las marcas, presionó a Chávez y no dejó que Mouche despliegue su explosión. En ese aspecto todo bien, pero en el otro nunca terminó de redondear algo parecido a una jugada de pregol. El aurinegro no supo qué hacer con la pelota (la tuvo más que el rival) y sólo intimidó a Sosa con remates lejanos y desviados.
Estuvo bien que el primer tiempo haya terminado 0-0, aunque Olimpo tuvo más determinación y mayor empuje que un conjunto auriazul que mostró sólo chispazos, pero nunca arrancó.
En lo que va de la temporada quedó demostrado que este elenco olimpiense no puede mantener la concentración de un tiempo a otro. Franzoia perdió la pelota cerca del área enemiga, Musto no pudo parar a Chávez, Mancinelli se pasó de largo y Mouche, por derecha, hizo un jugadón y también un gran gol.
Aunque esta vez, para los de Perazzo, el primer golpe no significó el nocaut habitual. Boca dependía de Mouche y Olimpo se aprovechó de la displicencia con la que los auriazules marcaban de media cancha hacia atrás. Rolle tocó de taco para Laso, quien fue derribado por Caruzzo. Claro penal que Rolle cambió por gol.
Y empezó otro partido. Boca atacando furiosamente y queriéndose llevar por delante a un rival corajudo y que le hizo frente en todo momento pese a sus penurias a la hora de defender, cuando ya el cansancio se hacía sentir.
Pero Olimpo lo aguantó hasta los penales, y ese fue otro tema. La rueda de pateadores dio un giro entero. Ibáñez contuvo dos, pero Rolle, el encargado de las penas máximas en el equipo, falló en ambas ejecuciones. Terminó ganando Boca, pero lo de Olimpo, por actitud y grandeza futbolística, fue loable. Ojalá siga así y el milagro en el Clausura sea posible...
Comentá la nota