Empresas versus asistencialismo.

A pesar de la crisis financiera internacional y la inminente recesión de la economía, el intendente Javier Bertoldi está confiado en que un grupo de empresarios desembarcará en Centenario con el fin de invertir y generar puestos de trabajo genuino para un sector no capacitado que permanece ocioso.
A pesar de la crisis financiera internacional y la inminente recesión de la economía, el intendente Javier Bertoldi está confiado en que un grupo de empresarios desembarcará en Centenario con el fin de invertir y generar puestos de trabajo genuino para un sector no capacitado que permanece ocioso.

Un síntoma de ello es el freno que el Concejo Deliberante puso a las excepciones para construir viviendas residenciales en el parque industrial, un lugar donde en estos días conviven tanto casas como industrias, sin mediar planificación alguna.

Desde hace años, la zona industrial de la localidad quedó en el abandono. Las pocas políticas de atracción y facilidades para la instalación de empresas, más los ciclos recesivos de la economía hicieron que el sector no funcione como debiera.

Como consecuencia, durante años esa zona comenzó a poblarse con casas particulares, que hoy generan reclamos por ruidos molestos y contaminación ambiental. Pero el planteo está «fuera de lugar» si se tiene en cuenta un poco la historia.

Durante las gestiones anteriores e incluso la que encabeza Bertoldi, se otorgaron varias excepciones a vecinos que habían comenzado a construir sus viviendas, bajo el argumento que no podían dar marcha atrás con una inversión personal.

Las excepciones se convirtieron en una regla y ésta última en casi una excepción para señalar la paradoja. Así las cosas, entre planificar el desarrollo urbano y atraer a inversores, casi no hubo diferencias y el caos se apoderó de la ciudad.

Las excusas también fueron tomadas por los agentes inmobiliarios para hacer operaciones de compra, venta y alquiler de propiedades cuando en rigor no está permitido. Y así, la zona industrial se fue desmantelando con los años.

Durante 2008 no fueron muchas las empresas que se radicaron en la ciudad, sin embargo y en comparación con años anteriores, puede afirmarse que el crecimiento industrial ha sido de un 100%, a pesar de la crisis económica.

Casi una decena de nuevas compañías -la mayoría de servicios petroleros- se instaló en el parque industrial, favorecidas por la entrega de terrenos en lugares con servicios básicos a corta distancia, algo fundamental para el sector.

Es probable que a largo plazo el perfil empresarial de Bertoldi no sólo se imponga en la clase media, sino en los sectores populares que, acostumbrados a vivir bajo el amparo del Estado ven el accionar del intendente como «sectorizado».

Lo cierto es que desde hace un tiempo, algunos grupos de desocupados considerados «desestabilizadores» hoy cuentan con un trabajo generado por convenios entre empresas y el Sindicato de la Fruta, seccional Centenario.

Creer o reventar, la experiencia de apostar a la atracción de empresas y capitales podrá cambiar a Centenario. Un ejemplo de ello es la vecina localidad de Añelo, donde los vecinos no piden cajas ni refuerzos, sino ingresar a compañías petroleras.

Si algo enseña la crisis y la inflación es salir del conformismo y apostar al progreso de la economía familiar, un lugar donde el Estado no puede estar omnipresente, sino que necesita de la voluntad personal y la capacidad de asociarse.

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