Las empresas piden menos subsidios

Las empresas piden menos subsidios
Para el Gobierno es una señal de la recuperación del empleo y de crecimiento económico. Para algunos empresarios, refleja la desaparición de puestos de trabajo por cierre de fábricas o por traslado de producción a otros países.
Las empresas redujeron hacia fin de año los pedidos de otorgamiento de subsidios al Ministerio de Trabajo. El dato fue interpretado en el Gobierno como una señal de la salida de la crisis en la industria local. Para algunos empresarios, sin embargo, también es lícito temer que buena parte de la baja en los subsidios correspondió a fábricas que cerraron, trasladaron su producción a otro país o redujeron personal.

Ambas interpretaciones surgen del análisis de los últimos números disponibles en la cartera laboral acerca de la evolución del programa de Recuperación Productiva (REPRO), que faculta a esa área del Ejecutivo a otorgarle hasta 600 pesos a cada trabajador de una compañía en situación de crisis.

El número de subsidios comprometidos por Trabajo permaneció en aumento en los últimos meses hasta llegar a 139 mil en noviembre, aunque la cantidad de pedidos por parte de las compañías decreció. En este sentido, en agosto se produjo el pico de demanda de REPRO, con 554 empresas que lo reclamaron. En septiembre el número bajó a 360; en octubre, a 249; en noviembre, a 222, mientras que en diciembre, antes de las fiestas, apenas 156 empresas lo habían solicitado.

Los informes técnicos de la cartera que conduce el ministro Carlos Tomada destacan que, de los pedidos presentados, se otorgaron subsidios en 76 por ciento de los casos. El 24% restante no los obtuvo por no haber cumplido en sus balances con los parámetros de crisis exigidos para el otorgamiento, o bien porque al pedírseles la documentación no la presentaron.

Los subsidios acumulados y prometidos fueron distribuidos entre 2.658 empresas de distintos rubros y le demandaron al Gobierno una erogación de casi 500 millones de pesos. De todos modos, en el ministerio explicaron que el número de REPRO en ejecución, a fines de diciembre, es inferior: en la actualidad lo perciben 92 mil trabajadores de 1.900 empresas, lo que representa un gasto para el Estado de 460 millones de pesos.

La distribución geográfica de los beneficios puso de manifiesto el impacto de la crisis en las áreas de más actividad industrial. El mayor volumen de asistencia se concentró en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe. La región pampeana (que incluye, además del territorio bonaerense, la Capital Federal y La Pampa) recibió 56.176 REPRO; la región centro (Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos) percibió 31.993.

Detrás se ubicaron el área patagónica (Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego), con 20.320 subsidios; Cuyo (San Luis, La Rioja, San Juan y Mendoza), con 19.162; NOA (Salta, Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán), con 6.250, y NEA (Misiones, Formosa, Chaco y Corrientes), con 5.143. Las fábricas más cubiertas por el Estado fueron las textiles (14.319 subsidios), las metalúrgicas (10.838) y las de piezas de automotor (10.236).

Pero la baja en los pedidos no necesariamente fue interpretada por los empresarios como señal concreta del fin de la crisis. Juan Cozzuol, presidente de la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC), dijo que en el sector autopartista la visión optimista es tan válida como la que indica que hubo menos subsidios por una fuerte caída en el empleo.

"Habría que preguntar en el ministerio cuántos REPRO se dejaron de pagar por la mejora en la actividad, y cuántos porque hubo empresas que cerraron o porque redujeron su plantel. Nosotros teníamos 62 mil empleos directos, y cerramos 2009 con un total de 52 mil. Perdimos casi 10 mil puestos de trabajo", explicó Cozzuol. El directivo agregó que el sector autopartista "perdió más puestos de trabajo por la caída de la competitividad frente a otros mercados emergentes, que salieron de la crisis sin aumentar sus costos" o bien por "decisiones de regionalización de las producciones de las terminales o de las propias autopartistas de capitales extranjeros", y no tanto por los efectos inmediatos de la crisis en cuanto al cierre de los mercados.

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