Las empresas se desprenden de los dólares e invierten en pesos

Las empresas se desprenden de los dólares e invierten en pesos
A contramano de la tendencia histórica, las grandes compañías ahora eligen los plazos fijos en moneda local porque les aseguran rendimientos más atractivos
Hace exactamente un año, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sacaba una vez más a relucir sus dotes de funcionario multifacético. La misión de aquellos días era restringir al máximo la compra de dólares por parte de las empresas que se habían lanzado a la adquisición de billetes norteamericanos tras una devaluación de un 12% entre junio y octubre, preludio de la crisis internacional y los rumores de una mayor depreciación del peso.

Ironías del mercado cambiario mediante, ahora las principales compañías argentinas comenzaron a cumplirle el sueño a Moreno, aunque por su propia conveniencia y sin presiones del Gobierno.

Según un sondeo de El Cronista entre empresas de primera línea y las principales mesas de cambio de la city, las grandes compañías aprovechan la meseta en la que entró el dólar –en torno de los $ 3,85– para desprenderse del billete verde e invertir en herramientas financieras en pesos, que hoy le resultan más redituables.

"Cada vez más empresas están dejando de comprar dólares y poniendo el dinero en plazos fijos en pesos a corto plazo, a unos tres meses", explican en una sociedad de Bolsa.

La misma tendencia confirman en uno de los bancos de mayor espalda del país. "Se trata de una especie de círculo virtuoso que está justificado por la estabilidad del tipo de cambio y las proyecciones de devaluación, que cayeron", de acuerdo con el cambista de la entidad.

En promedio, un plazo fijo trimestral promete hoy una tasa anual de un 12%, que equivale a una renta de un 1% cada mes. Ese punto alcanza para resultar más interesante que la compra de dólares. Si bien en los primeros nueve meses del año esa moneda arroja un incremento de un 11%, se estancó en los últimos 20 días. Los pronósticos, además, indican que llegará a los $ 3,92 a fin de año, por lo que quien se haga de esos billetes sólo sumará un 1,7 por ciento.

Las empresas terminaron de convencerse al ver la pasividad del dólar en el mercado informal, uno de los termómetros de la tensión cambiaria. En esa arena se manejan valores incluso por debajo de los $ 3,85 que marcan las pizarras en el circuito oficiales.

El peso también resulta apetecible si se lo compara con las tasas de otras inversiones en el mundo, más cercanas a cero.

Mecánica especulativa

A pesar del "mal momento" de la inversión en dólares, algunos apuestan al peso pero con la mira en el billete verde. "Lo que hacen muchos inversores es colocar fondos a un plazo de 30 días con una renta que llega al 12% anual y después vuelven a comprar dólares a un precio igual o más bajo que cuando los vendieron, y el círculo vuelve a empezar", señalaron en una entidad financiera extranjera.

Esa mecánica, que no sólo llevan a cabo las empresa sino también los inversores en general, comenzó a dejar huella en los números del Banco Central, el termómetro del Gobierno a la hora de limitar la venta de divisas. De hecho, el total de plazos fijos mayoristas se incrementó en $ 2.000 millones en los últimos dos meses, hasta los $ 25.338 millones.

Claro que la bonanza para quienes apuesten al peso no será eterna. En el mercado aseguran que si continúa siendo tan redituable, las tasas de interés para instrumentos de inversión en moneda local comenzarán a bajar. Una muestra: la Badlar, que pagan los bancos por depósitos a plazo mayores al millón de pesos pasó de 13% a 11,9% en los últimos dos meses.

Comentá la nota