"Las empresas me buscan para pagar menos"

Asegura que los evasores son muy parecidos en todo el mundo, que se lleva muy bien con Scioli y que quiere seguir en el espacio politico cerca de Massa, Alberto Fernandez o Felipe Solá
Alejado de la gestión pública, el ex recaudador bonaerense pasó unas horas por Pinamar para desayunar con su amigo y socio político, Sergio Massa, el verborrágico intendente de Tigre. Tras ser apartado de su cargo por negarse a participar de las candidaturas testimoniales K, se abocó a la actividad privada como asesor externo de varios municipios en temas fiscales.

—¿Pensó que la agencia de recaudación bonaerense (ARBA) iba a ser un camino minado?

—Me tomó por sorpresa, pero fue grata. Nosotros estábamos dispuestos a pagar el costo de hacer bien un trabajo. No existía ningún caso en el mundo como el mío, alguien que quiera empezar su carrera política desde el área de recaudación.

—¿Es como entrar por la puerta de atrás?

—Yo creo que entré por el camino más difícil. Me parece que en la Argentina hay una amplia demanda de la sociedad de una gestión pública diferente. A nadie le gusta que le cobren, la gente se enojaba conmigo, decían que me querían matar, pero entendieron que las reglas rígidas corrían para todos. Tuvimos una gestión fresca y creativa, quisimos que la ley se cumpla igual para todos, para sectores como La Salada o los grandes hipermercados que se creían que eran liberados de la acción del Estado por algún acuerdo político.

—¿Qué balance hace de su reemplazo?

—No lo voy a hacer porque no se gana nada. Cuando yo renuncié estaba presupuestado un aumento del 27% en la recaudación con respecto al año anterior, que en plena crisis era imposible de pensar, pero sin embargo cuando me fui quedó en el 26%. Traje el know how de los mejores organismos internacionales a la Provincia.

—¿Los contribuyentes siempre se comportan igual?

—En todo el mundo su comportamiento y el de los evasores es mucho más parecido de lo que se piensa. A mí me llaman muchas empresas y empresarios y me piden asesoramiento para eludir los sistemas de control de ARBA o para escaparse y los rechacé a todos, incluso a empresas multinacionales. He perdido de ganar muchísimo dinero por no asesorarlas, no voy a colaborar con nadie que intente eludir.

—¿Empresas multinacionales?

—Me llaman de todos lados porque, a través de los convenios multilaterales, ARBA alcanza a muchas provincias. Es muy difícil que alguien no opere en Buenos Aires y se pierda el mercado de consumo más grande del país, así que las empresas del interior también venden allí.

—¿Los empresarios argentinos tienen una cultura evasora muy alta?

—No, creo que son normales y te puedo demostrar que las empresas estadounidenses hacen el mismo tipo de prácticas evasivas que acá. En Francia hubo un aumento de las operaciones de trueques para evadir los controles del fisco francés, que es implacable. En Japón secuestran los automotores por deuda de patentes. Lo que pasa acá pasa en todos lados.

—¿Y la viveza criolla?

—La evasión es una cuestión humana, la gente no quiere pagar impuestos ni acá ni en la China.

—¿Desde qué espacio político se podría hacer algo para cambiar las cosas?

—Yo sigo sosteniendo que me quiero mantener en el espacio justicialista con gente como Sergio Massa, Alberto Fernández o Felipe Solá.

—¿Un justicialismo no kirchnerista?

—Claro.

—¿Lo seduce más el radicalismo o la Coalición Cívica?

—El radicalismo.

—¿Cómo se lleva con Scioli?

—Muy bien.

—¿Y entonces por qué lo echó?

—Se vio atrapado en una estrategia electoral de la cual formó parte y a su vez algún miembro de su propio gobierno provincial le jugó alguna trampita. Daniel y yo nunca tuvimos vocación de dejar de trabajar juntos.

Comentá la nota