Empresas aprovechan liquidez para volver a colocar deuda

• Se emitirán bonos por más de 300 millones de pesos en una semana. Habrá menor participación de la Anses
La importante liquidez excedente de pesos que hay en el mercado comienza a ser aprovechada por las empresas. En las últimas semanas se multiplicaron las emisiones de deuda en moneda local, en general, a mediano plazo y con ajuste Badlar (tasa de plazo fijo mayorista), para financiar esencialmente capital de trabajo.

Hasta ahora, casi todas las emisiones de Obligaciones Negociables habían sido adquiridas mayoritariamente por la ANSES. Lentamente, la balanza comienza a equilibrarse y aparecen más inversores privados interesados, entre ellos, bancos, compañías de seguros (especialmente, la de retiro y ART), fondos comunes de inversión y algunos individuos.

«Las emisiones que están saliendo tienen el compromiso de suscripción de los bancos colocadores. Si el mercado no absorbe la totalidad y la ANSES no aparece, entonces es la propia institución la que termina comprando el papel», explicó a este diario uno de los ejecutivos más activos en esta nueva etapa de colocaciones. Además, se nota un fuerte acompañamiento de sociedades de Bolsa, que aportan su clientela de banca privada. «La gente tiene mucho dinero líquido y muchos entraron marginalmente en el mercado en los últimos meses. Prefieren una tasa del 8% o del 10% anual en dólares de una empresa que el 18% o 20% de los títulos públicos».

Estas operaciones le sacan incluso una clara ventaja al Gobierno nacional, que si bien finalizó un canje de deuda en pesos el lunes, aún no tiene posibilidad de financiarse en los mercados voluntarios de deuda.

Ayer se anunció la colocación de dos títulos de Cresud, la agropecuaria del grupo Elsztain, uno en pesos y otro en dólares. De la mano de Santander Río, recibió ofertas por $ 112,9 millones, cuando sólo había salido a buscar $ 50 millones. Esto -explicó la empresa- implica una demanda de 2,25 el monto ofrecido.

El título en moneda local (por $ 15,5 millones) salió a Badlar más el 3% anual, es decir, alrededor del 15,5%. El plazo es muy corto, ya que vence en 270 días, en junio de 2010, con pagos de intereses semestrales. El otro bono es en dólares, aunque se suscribe en pesos y la compañía agrícola también devuelve en moneda local de acuerdo con la cotización de tipo de cambio del día. Colocaron el equivalente en dólares de $ 34,5 millones y la tasa será del 7,2% anual fija.

Al mismo tiempo, está en marcha la colocación de una ON de Petroquímica Comodoro Rivadavia por $ 75 millones. De la mano del BBVA Banco Francés e Itaú, el cierre de la transacción será el 14 de setiembre. Aunque no se ha señalado nada de manera oficial, no debería descartarse la participación de la ANSES suscribiendo parcialmente el título, ya que el monto es significativo para las condiciones actuales del mercado. Se trata de un bono a dos años que ajustará por Badlar y cuya amortización se efectuará en cinco cuotas consecutivas del 20%, lo que reduce sensiblemente la duración del bono.

Esta semana también se colocó, a través de Banco de Valores, un título de la ganadera Gregorio Numo y Noel Werthein. Fueron $ 50 millones y se registró una sobredemanda del 40%. Una de las características de este título en pesos fue su larga duración, ya que salió con un plazo promedio de 3,57 años. La tasa se fijó en Badlar más 675 puntos básicos, alrededor del 19% anual a los niveles actuales.

Hay varias emisiones significativas por salir. Una de ellas es la ya anunciada por YPF, por $ 100 millones por un título a un año. La colocación corre por cuenta del Banco de Santa Fe, ya que su dueño es Enrique Eskenazi, el mismo que ostenta el 15% de la petrolera. Pero hay por lo menos media docena más de emisores esperando para salir a buscar fondos en el mercado.

Entre Cresud, Petroquímica Comodoro Rivadavia, Gregorio Numo, YPF y una emisión de corto plazo del banco Finansur, suman $ 300 millones captados en los últimos días.

La premisa de los colocadores en este momento es evitar, dentro de lo posible, a la ANSES. Se debe a que el organismo ya no tiene tantos fondos líquidos disponibles y, por otra parte, se volvió impredecible en su comportamiento. «Teníamos acordado que parte de un título se lo íbamos a vender y a último momento nos dijeron que no tenían el dinero disponible», explicó un financista local.

«Como los fideicomisos quedaron algo golpeados por los atrasos en los pagos de algunas empresas de créditos para el consumo, se abrió una ventana para que las empresas puedan aprovechan esta ventana de liquidez a través de la emisión de títulos».

Claro que este incipiente mercado que se está armando alrededor de las colocaciones en pesos tiene una sombra: la posibilidad de que el Gobierno termine gravando la renta financiera, lo que obviamente complicaría este tipo de colocaciones.

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