Empresarios tomarán las sumas fijas a cuenta del aumento del salario mínimo

Varios cámaras empresarias no querían convalidar la suba de 21%. Trabajo garantizó que no será referencia para paritarias y que absorberá los aumentos por montos fijos
Los sectores que tienen un sueldo básico muy bajo y sumas no remunerativas importantes enfrentarán un problema con la suba del Salario Mínimo Vital y Móvil, pero el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, les prometió a los empresarios que podrán tomar las sumas fijas a cuenta del nuevo piso salarial, y así los convenció de que firmaran el acuerdo.

La presidenta Cristina Kirchner felicitó ayer en Casa de Gobierno que "se pudo arribar a un acuerdo de $ 1.500. Este salario obtenido es en toda la historia del país el Salario Mínimo Vital y Móvil más alto. El salario se mide según la posibilidad de adquirir kilos de pan francés. En 1984 se podían comprar 254 kilos. El más bajo fue en septiembre de 1990, con 4 kilos mensuales y ahora se pueden comprar más de 400 kilos de pan", enfatizó.

El ministro Tomada aseguró a las cámaras patronales el martes que la suba del mínimo no tiene porqué influir ni en las convenciones colectivas ya cerradas ni en las paritarias futuras, pero los empresarios saben que los reclamos dependerán de cada sindicato.

En lo que va del año, informó Trabajo, muchas paritarias acordaron sumas fijas, por un monto promedio de $ 300. Es el caso de comercio, mientras que la industria plástica fijó un aumento de $ 290 entre mayo y julio, y de $ 300 entre agosto y septiembre; o la industria textil, con $ 300 entre junio y diciembre.

El aumento del salario mínimo a $ 1.500 pesos implicaría un crecimiento nominal del 21%. Este incremento es superior al aumento promedio negociado hasta junio, el cuál alcanzó al 17,9%, añadió el Ministerio.

Un empresario dijo que, en contra de las promesas de Tomada, cuando la suba del salario mínimo hace que el básico quede por encima pero muy cerca del piso salarial de la economía formal, es normal que empiecen las presiones de los trabajadores para despegarlo, al tiempo que el porcentaje de incremento, en este caso el 21%, les sirve a los gremios de pauta en las negociaciones salariales.

Las negociaciones que se extendieron durante todo el día martes, para converger en el momento en que la Presidenta pudo anunciar un nuevo piso salarial, estuvieron a cargo de un grupo muy reducido. Pedro Echeverri, de la Cámara Argentina de Comercio; Carlos Wagner, de la Cámara Argentina de la Construcción, y Daniel Funes de Rioja y Horacio Martínez, por la Unión Industrial Argentina (UIA), por los empresarios, y Hugo Moyano (camioneros), Juan Belén (UOM) y Gerardo Martínez (construcción), por los gremios.

Todos los empresarios consultados subrayaron el papel que desempeñó Gerardo Martínez en el diálogo con la CGT, con un manejo hábil de la negociación, afirmaron, al tiempo que marcaron un contraste con las actitudes de Hugo Moyano, al que calificaron de intemperante y criticaron por descalificar al interlocutor. "Parece que no se hace cargo de las nuevas realidades", dijo el ejecutivo de una cámara.

Tampoco por el lado empresario fue fácil la negociación. Cámaras como la de Comercio comenzaron en una posición completamente intransigente respecto de no pasar de un salario de $ 1.400, mientras que la UIA era más proclive a cerrar en $ 1.500 como proponía el Gobierno. Hasta último momento la CGT no se bajaba de $ 1.520, luego de haber partido en la primera reunión de Comisión de la mañana de $ 1.700.

Muy al contrario de las actitudes que asume en otros foros, fue precisamente el campo, relató un empresario, el que dio el tono dialoguista que permitió que las cámaras llegaran a un acuerdo entre sí, haciendo el esfuerzo de admitir un primer incremento de 13%, a $ 1.400 desde el 1º de agosto próximo; otro retoque en octubre para llevarlo a $ 1.440 y recién el próximo año estará pleno el nuevo salario mínimo de $ 1.500.

De este modo, el campo devolvió la gentileza del Gobierno y el resto del empresariado, que comenzaron las negociaciones decididos a que no se iba a ninguna parte si no era con la dirigencia agraria con los pies dentro del plato.

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