Por Gustavo Sylvestre.Así como buena parte de la dirigencia política de nuestro país ya está calentando motores mirando al 2011 y comienzan a tejerse distintas alianzas, otras se rompen y algunas figuras se perfilan en soledad hacia ese objetivo.
Los empresarios ligados a las empresas de servicios, son los más preocupados a la hora de mirar hacia el 2011. Están obsesionados por obtener por parte del actual gobierno una señal que les indique que las tarifas finalmente se moverán como es su deseo; y advierten que “están al límite” en cuanto a inversiones y pago de salarios. “Si las tarifas no aumentan, ¿de dónde vamos a sacar los recursos para los aumentos salariales y para las inversiones que hay que hacer?”, se preguntan al unísono, en una letanía que se reitera.
Hasta el propio sindicalista Oscar Lescano admitió, días atrás, que el Gobierno debería permitir un reajuste tarifario para que los empresarios puedan afrontar la suba de salarios. Inmediatamente recibió un llamado del gobierno, que le ordenó cerrar la boca.
Según los empresarios, se reciben señales diferentes por parte del gobierno. Mientras que algunos creen ver en la Presidenta una actitud más contemplativa hacia ellos, como autorizar algún aumento segmentado de acuerdo a las zonas residenciales; otros sostienen que es Néstor Kirchner el que una y otra vez se opone al necesario reajuste tarifario. “Se nos acorta el tiempo, si no se da antes de diciembre, difícilmente lo autoricen el año próximo, un año electoral”, advierten los empresarios.
La preocupación está también cuando se reúnen con los dirigentes de la oposición. Algunos importantes empresarios del sector energético y de las empresas de servicios, que han tomado contacto con algunos de los que se perfilan como candidatos presidenciales, se muestran “espantados” por la ignorancia de estos políticos en materia de política energética, o de lo que se debería hacer en materia tarifaria. “Lo único que repiten como loros es que hay que reajustar pero que deberá ser gradual... pero no avanzan más allá y solo se quedan en esa definición”, advierten.
Un importante hombre de negocios, CEO de una empresa de servicios, comentó días atrás en un encuentro gerencial: “Si se llegase a dar un ballotage entre Néstor Kirchner y Ricardo Alfonsín no voy a poder dormir la noche anterior pensando en a quien voy a votar...”
Los empresarios, en general, ven con buenos ojos en materia económica los años por venir en la Argentina. “No podemos decir que está todo mal como dicen algunos políticos porque no es verdad... La Argentina esta muy bien parada económicamente y el futuro puede ser mucho mejor, pero la política puede meter la cola”, sostiene un secretario de la UIA, quien suele criticar por lo bajo a su presidente, Héctor Méndez. “No puede decir que nos parecemos a Cuba, ni Ratazzi salir a criticar de la forma en que lo hizo cuando es uno de sus mejores años económicos... No hay que comprar peleas ajenas”, advierte este empresario político acostumbrado a muchas batallas en la Argentina.
Lo que sí suelen ver los hombres de negocios es una oposición que no encuentra el camino. “Ya sabemos que Kirchner será candidato y lo conocemos, o puede ser pingüina, y los conocemos... pero no conocemos planes de los que están enfrente y el nivel de ignorancia en algunos temas es preocupante”, sostiene el CEO de una poderosa empresa multinacional.
“Que pasará en el peronismo federal, si da la impresión que entre ellos están peleados... o en el radicalismo donde es evidente la distancia que separa a Cobos de Alfonsín...”, se pregunta el mismo CEO.
Lo que no pasó inadvertido entre los hombres de negocios, y fue comidilla en varias reuniones empresariales, fue el aviso de diez páginas, dos fines de semana seguidos, del poderoso grupo Techint, que hacía años no se presentaba ante la sociedad con semejante despliegue. ¿A qué se debió?
Según fuentes seguras de esta empresa la decisión de “salir a la luz” la tomó el mismo Paolo Rocca tras el último “apriete” por parte de Moyano que sufriera Siderar.
“Hay que salir a contarle a la gente que si bien nosotros no fabricamos autos, ni heladeras, sí somos proveedores de planchas de acero, utilizadas por muchas empresas del país, y que el último bloqueo a la empresa estuvo a punto de colapsar a industrias importante de la Argentina”, dicen.
“La gente tiene que entender que se puede ver afectada en la producción de muchos productos que dependen de este insumo básico, y que si se vuelve a repetir un bloqueo de esta naturaleza, puede haber problemas”.
La idea del Grupo Techint es hacer sentir que están muy cerca de la gente, aunque nunca salieran a la luz. Al tiempo que aclaran: “Nosotros no tenemos ningún interés de tener problemas ni con Moyano ni con el gobierno... Estamos produciendo muy bien y queremos que nos posibiliten seguir haciéndolo”, advierten al tiempo que agregan: “La gente tiene que entender que lo que hace Moyano afecta a la población”.
La amplia publicidad del grupo Techint tiene, entonces, una idea de reposicionamiento frente a la opinión pública y de “abrir el paraguas”. ¿Por qué? Techint tiene información de que Moyano volverá al bloqueo de plantas de Siderar y frente a esa posibilidad han tomado en las últimas horas una decisión: “No vamos a ceder, no logrará torcernos el brazo, estamos cumpliendo con las normas vigentes, no nos vamos a dejar apretar”, y lanzan por elevación un mensaje al Gobierno: “Hace unos meses atrás nadie se enteró de que tuvimos una situación similar, y en menos de un día levantaron el bloqueo porque tuvieron una orden del gobierno de que no jodan... esperemos que ahora la racionalidad vuelva”, advierten, mientras se ponen en guardia.





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