Empresarios que rompan el molde.

Por: CR. ALEJANDRO D. GATTI.

Voy a comenzar con un hermoso cuento para la ocasión.

Era una rana que había vivido siempre en un mísero y estrecho pozo, donde había nacido y habría de morir. Pasó cerca de allí otra rana que había vivido siempre en el mar.

Tropezó y se cayó en el pozo.

- ¿De dónde vienes? -preguntó la rana del pozo.

- Del mar.

- ¿Es grande el mar?

- Extraordinariamente grande, inmenso.

La rana del pozo se quedó unos momentos muy pensativa y luego preguntó:

- ¿Es el mar tan grande como mi pozo?

- ¡Cómo puedes comparar tu pozo con el mar! Te digo que el mar es excepcionalmente grande, descomunal.

Pero la rana del pozo, fuera de sí por la ira, aseveró:

- Mentira, no puede haber nada más grande que mi pozo; ¡nada! ¡Eres una mentirosa y ahora mismo te echaré de aquí!

Esta historia pretende hacernos ver que todos estamos limitados, vivimos dentro de unas celdas intelectuales, emocionales, creativas y materiales. Lo medimos todo con una "vara" que es la que hemos conocido desde siempre. Estamos limitados por influencias genéticas, familiares, sociales y culturales y, en términos empresariales hablo, mantenemos viejas estructuras, esquemas de decisión y formas convencionales de afrontar un problema a base de la antigua administración…debemos romper el molde si queremos salir vencedores y no quedarnos pensando que ya lo hemos visto todo, el cambio constante merece empresarios dinámicos dispuestos a dar batalla, si nos quedamos en el pozo no sabremos que hay mas allá.

Quise traer este cuento a colación de la necesidad de cambios que se presentan hoy, la única opción es aprendizaje continuo y cambio. Recuerdo haber leído por ahí, en relación a la difícil situación que atraviesan las empresas hoy, que en realidad no es incertidumbre lo que tenemos, sino certeza de lo que viene y como no nos va a gustar decidimos hablar de incertidumbre. Es decir sabemos la importancia de ésta crisis y somos conscientes de sus consecuencias, pero preferimos ocultarnos bajo la figura de la falta de certeza que parece ser una opción más cómoda ( quedarnos en el pozo ) aunque a mi modo de ver mucho más riesgosa.

La actividad económica de un país tiene por finalidad la creación de valor o sea la generación de riqueza, es decir el crecimiento económico, y es el Estado quien debe proveernos de la seguridad necesaria para que esto se cumpla, aunque sabemos que como están dadas las cosas parece ser mas un verdugo, un enemigo de las instituciones y de la sociedad misma, sociedad que en la lucha por la supervivencia se olvida a menudo de ésta gruesa falla política. Aquí quiero plantear un interrogante a los empresarios, sabemos lo que nos depara la crisis pero ¿Estamos preparados para enfrentarla?

El empresario en crisis, hostigado por las consecuencias de un gobierno soberbio, abrumado por la presión fiscal, abandonado por las instituciones a las que no les ha quedado mas tiempo que para luchar por su supervivencia, y duramente castigado por los vaivenes de la economía argentina, sin reglas de juego claras y constantes y con un escenario sin horizonte visible, se ha convertido en una especie de mago al que no le alcanza la imaginación ni la creatividad para sortear los obstáculos que el día a día le plantea.

La necesidad de saber como impactará la crisis global en la empresa que cada uno maneja se ha convertido en la clave de los empresarios, y sabiendo que de algún modo el impacto será real se debería buscar el modo de reducir el daño al mínimo posible. Piloto de tormenta es una frase que me gusta utilizar a menudo para estos casos, realmente se trata de una tarea difícil que requiere de gran habilidad y preparación para salir al menos con la frente en alto. No se debe perder la calma, ser cautelosos, cuidar la caja y controlar los gastos, hacer un seguimiento de cerca de las ventas y analizar continuamente como reacciona el mercado al cimbronazo económico.

El tema del endeudamiento también es fundamental en estas épocas ya que si éste es alto el margen de maniobra se reduce notablemente. Hay que manejar los presupuestos, que deben ajustarse a las posibilidades reales de la empresa y saber que siempre hay oportunidades de crecimiento en las crisis, ser lo mas positivos posibles y transmitir eso a todo el personal de la empresa, el desanimo contribuye al caos organizacional como así la falta de políticas que permitan que los empleados se involucren con la empresa y la sientan suya. Además, como si lo anterior fuera poco, adivinar el comportamiento de los clientes se torna imprescindible.

La tarea de un empresario a prueba de crisis debe ser más la de un artista, signada por el talento, la creatividad y las agallas suficientes para poner en funcionamiento un mecanismo que le permita sortear las dificultades diarias que se presentan; cuando se deja de ser creativo, imaginativo, cuando no se está dispuesto a realizar cambios fuertes o cuando se carece de espíritu guerrero dejamos de ser aptos para el puesto. "Ser empresarios a pesar del gobierno" parece un buen slogan para estas épocas, por eso romper el molde es extremadamente necesario, al menos hay que intentarlo.

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