Los empresarios rechazan hablar hoy de salarios

Desde la UIA califican de “disparate” adelantar la discusión de sueldos. Las paritarias se renuevan entre marzo y junio. La CGT asegura que sus planteos son “responsables y racionales”.
Aunque falten todavía unos 45 días para que comience la discusión de algunas paritarias -la mayoría de los acuerdos salariales vencen entre mediados de marzo y junio-, el escenario se va recalentando de la mano de la crisis y de los problemas de suspensiones y/o adelanto de vacaciones en empresas industriales. Por su lado, funcionarios del gobierno nacional insisten en pedir “racionalidad” a la hora de hablar de sueldos dejando en claro que volverán a intervenir, si es necesario, para fijar un tope.

Daniel Funes de Rioja, laboralista asesor de la Unión Industria Argentina (UIA), plantea que es un “disparate” adelantar la discusión. “Recién en este mes y en marzo iremos vislumbrando los efectos reales de la crisis en el empleo en Argentina. Las convenciones todavía no vencieron, así que no hay por qué avanzar en el debate”, dice y apunta los alarmantes datos del crecimiento de la desocupación en Estados Unidos (se pierden unos 500 mil puestos por mes) y la proyección de la OIT que plantea que el año podría cerrar con unos 51 millones de personas más desempleadas en el mundo.

En contacto con LA MAÑANA el especialista sostiene que, más allá de que se descarta que éste será un año muy complicado, “todavía no hemos visto implicancias directas de la crisis en el empleo. No queremos cerrar fábricas ni despedir gente, queremos analizar cómo evoluciona la situación”, indica a la vez que pone el caso de las automotrices -con miles de suspensiones en el país- como una particularidad por su carácter global.

El abogado de la UIA plantea que desde 2002 hasta fines de 2008 el promedio de los salarios industriales creció 320 por ciento, número con el que rechaza los reclamos sindicales acerca de que las empresas ganaron más de lo que distribuyeron con sus empleados.

La postura gremial

Esa es, precisamente, la posición de Héctor Recalde, diputado nacional y asesor de la CGT; autor de un nuevo anteproyecto de indemnizaciones “agravadas” a pedido de la central obrera, por si las condiciones laborales se complican más de lo previsto. “Si el gobierno tiene una conducta activa de defensa del trabajador no hace falta doble indemnización ni nada”, aclara y enfatiza que los sindicalistas están abordando el tema salarial con “racionalidad y responsabilidad”.

En diálogo con este diario, apunta que muchas empresas “a las que en todo este tiempo les fue bien y ganaron mucho ante el primer cimbronazo comienzan con los despidos y las suspensiones. No repartieron en la medida en que ganaron y ahora, antes de las paritarias, asumen una posición defensiva”.

También él echa mano a las terminales automotrices, pero para señalar que “ganaron mucho produciendo y vendiendo más” y fueron las primeras en reaccionar ante la crisis. Recuerda que, según Smata la incidencia del costo laboral en el costo total de un vehículo es de cuatro por ciento mientras que las empresas hablan de un siete por ciento. “En cualquier caso, muy bajo”, define.

Recalde enfatiza que los gremialistas tienen la obligación de defender “el salario y el poder adquisitivo, así se defiende el mercado interno. Si no hay consumo, no hay trabajo” y señala la situación brasileña donde en los últimos meses se registraron 600 mil despidos. “Ojalá eso no se repita en la Argentina, que viene cuerpeando bien la crisis”, agrega.

Funes de Rioja reclama “diálogo y concertación en los máximos niveles” y hace hincapié en que “no será prohibiendo los despidos que se logre nada sino con políticas activas de protección al trabajador. Cuando no hay producción no se puede hacer nada”, dice en obvia referencia a algunas advertencias de la Nación al sector productivo.

La realidad empresaria -y los sindicatos lo reconocen- es muy diversa. Hay pymes (que representan 90 por ciento de la producción) que no están en condiciones de otorgar las mismas mejoras salariales que las grandes compañías, a la vez que hay sectores que resultarán mucho más golpeados por la crisis que otros.

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