Los empresarios ya piensan en acuerdos políticos para estabilizar la economía

En su tradicional encuentro anual, los privados empezaron a dar forma a debates orientados al largo plazo. En ese sentido, consideran vitales los consensos políticos
El contexto de los últimas horas, marcado a fuego por la pelea que desató el Gobierno con su ofensiva sobre los medios de comunicación (en especial el grupo Clarín) no ayudó para distender el clima. Casi 500 empresarios y analistas convocados por la Fundación Mediterránea dejaron ver, una vez más, el descontento que causa en el mundo económico la persistente vocación del oficialismo por abrir frentes de batalla en momentos en que la economía tiene algún signo de recuperación. Pero esta vez la queja no quedó sólo en las charlas de pasillo: los discursos formales expusieron un reclamo directo para corregir varias de las políticas que el matrimonio Kirchner defiende a capa y espada, y también la necesidad de pensar el largo plazo a través de un consenso forjado con los grandes partidos políticos.

El debate, como siempre, empezó por la economía. Se habló de las causas de la crisis, pero también quedó claro que la puerta de salida está cerca. Recesión en V o en U, prioridades más, prioridades menos, todos convergen en un mismo punto de partida: la aplicación de un conjunto de reglas de juego racionales que sean respetadas por el Gobierno, como paso ineludible para crear previsiblidad, recuperar confianza y darle estabilidad a la recuperación.

En este punto, los empresarios saben que antes que ponerse de acuerdo en los instrumentos, es más importante despejar las incertidumbres que todavía atenazan un proceso clave de la economía: la inversión. La presencia de varios de los dirigentes de peso de la Mediterránea no fue pasada por alto en medio de este clima. Sergio Roggio, el anfitrión formal, fue acompañado en distintos momentos del día en el Sheraton de Córdoba por Luis Pagani (Arcor), Luis Betnaza (Techint), Cristiano Rattazzi (Fiat Argentina), Adrian Urquía (Aceitera General Deheza) y Demetrio Brusco (Minetti), junto a otros directivos de la entidad.

El encargado de poner los puntos y las coma fue el propio Roggio, en su último discurso público como presidente de la Fundación. Las propuestas que enumeró casi no dejaron nada afuera. En una apretada síntesis, contemplaron los siguientes puntos: respetar los contratos entre el sector privado y el Estado; revertir el rol del Estado en actividades como el correo, agua potable, aerolíneas, AFJP y más recientemente el futbol; eliminar la manipulación de las estadísticas oficiales; revertir el deterioro fiscal propendiendo a un sector público equilibrado; disminuir la elevada presión tributaria; promover una intervención pública responsable en materia laboral; superar la actual incertidumbre sobre la situación energética; revertir las presiones inflacionarias a través de la definición de una política fiscal, monetaria y cambiaria; generar señales positivas hacia el agro, eliminando posiblemente las retenciones al trigo y maíz y la totalidad de las retenciones con un esquema progresivo; reemplazar los alineamientos internacionales actuales e implementar planes que ayuden a erradicar la pobreza e incentivar la educación.

Pero fue Martín Amengual, ungido el sábado como nuevo presidente (acompañado por Sergio Roggio y Fulvio Pagani) quien extendió el horizonte de discusión, al agregarle el condimento político. Al aludir a la necesidad de contar con una política de Estado, sostuvo que es imposible gestarla con 732 partidos políticos y los dos principales en permanente amenaza de fragmentación. "Los consensos no se logran si primero no reconstruimos dos grandes partidos predominantes que garanticen acuerdos" orientados al largo plazo, planteó.

Su comentario resonó con fuerza entre los presentes, quetambién tomaron nota de la presencia del ex ministro de la Producción bonaerense, Carlos Brown, como emisario de Eduardo Duhalde. Es que el ex presidente es uno de los principales fogoneros de un acuerdo al estilo del Pacto de la Monclo a, al punto de buscar apoyo en sectores con los que tiene pocos puntos de contacto, como la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

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