Los empresarios no mostraron pudor

(General Pico) - La ejecución de la obra de cloacas de intendente Alvear sigue siendo una caja de sorpresas. A pesar de la millonaria inversión prevista, ninguno de los empresarios y funcionarios que ofrecieron sus declaraciones a la Justicia supo decir quién confeccionó el presupuesto oficial, fijado en más de 16 millones de pesos dólares. Esa cifra sirvió de base para la cotización que realizaron las empresas en la licitación.
Durante la audiencia de ayer, la más extensa en cuanto a testimonios de los testigos, aparecieron más contradicciones, especialmente con las explicaciones que dio la semana anterior el dueño de ILKA, Luis Moldovan, con respecto al papel de su compañía en la construcción de la red cloacal. De lo que ya no queda ninguna duda es de la participación activa que el ex funcionario marinista, Oscar Negrotto tuvo durante la etapa previa a adjudicar la obra y durante su ejecución.

Uno de los testigos que comparecieron ayer, Hugo Carlos Carril, contó ante los jueces de la Cámara del Crimen que él había sido contratado para cumplir una labor de "coordinación de tareas". Aseguró que el ofrecimiento laboral se lo hicieron el empresario neuquino, Enrique Halcak y Oscar Negrotto en el estudio contable de este último. Carril, retirado del Servicio Penitenciario Nacional y con múltiples actividades en Santa Rosa, manifestó que para él Negrotto era una suerte de "un mediador" entre la municipalidad y las empresas cuando surgían problemas. Carril, quien estaba trabajando en la obra de cloacas de de Trenel, precisó que había sido contactado por Halcak, que también estaba en esa localidad.

Luego aclaró que una de las condiciones que puso para cumplir su labor en Intendente Alvear era "no manejar dinero", cuestión que fue delegada en Jorge Rodríguez, uno de los imputados y mano derecha de Halcak. A pesar de esta aseveración, Carril tuvo que admitir que él realizaba una serie de pagos todos los meses. De acuerdo con la explicación ofrecida ante el tribunal, Rodríguez vivía en Neuquén y sólo venía a Intendente Alvear cuando el municipio depositaba en una cuenta del Banco de La Pampa los importes de las certificaciones, momento en que distribuía los montos para cumplir con los compromisos.

Todo mal.

El testigo José Floridia, suegro de la joven Andrea Bensi, otra de las procesadas y quien figuraba como presidenta de la empresa Consnor, contó a los jueces los padecimientos familiares y económicos que debió soportar, motivo por el cual quedó inhabilitado y su compañía constructora sin futuro. Por ese motivo le pidió a su nuera que figurase al frente de una nueva empresa. Floridia también se encontraba en Trenel realizando trabajos de tendido de redes de agua corriente, cuando fue tentado para conformar Consnor. La firma, que pretendía consolidarse para realizar obras públicas, nació mal: no disponía de capital propio, el domicilio legal que figuraba en Buenos Aires era de otra persona y tampoco poseía equipamiento para afrontar una obra de la magnitud que se proponía hacer en Alvear.

Floridia pidió disculpas públicas a su nuera delante de los jueces y reveló que del presupuesto total de la obra, fijado en 18 millones de pesos dólares, él debía cobrar por los trabajos de red cloacal de Alvear en la zona norte un millón seiscientos mil pesos, cifra que había pactado con el empresario Halcak y de la cual alcanzó a cobrar solamente un millón. Floridia fue otro de los testigos que ratificó la presencia de Oscar Negrotto en algunas reuniones y también recordó que recorría las obras en Trenel.

En su declaración Floridia desmintió algunos dichos del propietario de ILKA, Luis Moldovan. El empresario santarroseño había asegurado frente al tribunal que ILKA ingresó al proyecto para realizar las cloacas de Intendente Alvear, luego de la visita de Floridia a su oficina, junto a otras personas. Pero Floridia negó ese encuentro y dijo que conoció a Moldovan en una reunión realizada en una casona de Trenel.

Floridia, quien figuraba como apoderado de Consnor, admitió ante una pregunta del juez Florentino Rubio, que la unión transitoria de empresas (UTE) que conformaron ILKA y Consnor era una formalidad, ya que quien comandaba la mayor parte de las tratativas y disponía las directivas era Enrique Halcak, dueño de Puyehue SRL.

Viveza.

Cuando Halcak fue llamado para testificar, el nombre de Oscar Negrotto volvió a ser mencionado, junto al de Rubén Queirolo, una especie de asesor externo que sobrevoló por las obras de Alvear y Trenel. Halcak reveló algunos de los manejos empresariales, que a pesar de las evidencias el poder político nunca observó.

El neuquino, que llamativamente nunca había sido llamado a declarar en diez años, contó que poco antes de comenzar la obra de Alvear se encontraba trabajando en Trenel para montar una planta para tratar los líquidos cloacales. La empresa que realizaba la obra en esa localidad se denominaba Zetasud S.A y Halcak reconoció que tenía en ella una "pequeña participación societaria". Desde Trenel inició contactos con Luis Moldovan, de ILKA, para buscar un entendimiento que les permitiera encarar el proyecto de saneamiento urbano en Alvear y se elaboró un proyecto ejecutivo.

Halcak explicó que una vez adjudicada la obra ILKA realizaría el 16 por ciento, Consnor el 24 por ciento y a su empresa Puyehue, a cargo de la construcción de la planta de tratamiento, le correspondería el 60 por ciento restante. La planta había sido presupuestada en 6 millones y medio de dólares.

Halcak contradijo el informe oficial sobre el adelanto financiero que le fue otorgado a las empresas para adquirir equipamiento. Los contratistas habían recibido 3.670.000 pesos como anticipo, de los cuales casi tres millones fueron justificados, mediante un certificado del fabricante, como compras de equipos electromecánicos para la planta, pero sin facturas. Halcak dijo que el dinero del adelanto se distribuyó en forma proporcional entre las empresas, algo que los asientos contables desmienten de manera rotunda.

Ante la insistencia del presidente del tribunal, Alfredo Alonso, para conocer el real destino de los equipos, que debían instalarse en Alvear, el empresario mencionó un contrato de provisión con una firma importadora y afirmó que el equipamiento estaba en esa localidad. El punto en discusión es central, ya que la mayoría de los testigos afirman no haber visto los costosos equipos y ése fue el motivo que esgrimió el municipio para rescindir el contrato con la UTE.

Una pregunta del juez Fabricio Losi dejó al descubierto la "viveza" empresarial argentina cuando de usar los dineros públicos se trata. Para cotizar la obra de Alvear el municipio invitó a tres empresas. ILKA, junto con Consnor y Puyehue elaboraron una propuesta. Otra empresa, Zetasud, también cotizó. La pregunta de Losi dejó en evidencia que Halcak, quien tenía intereses societarios en Puyehue y en Zetasud, compitió consigo mismo. Además, cuando en el año 2001 la AFIP allanó un domicilio en Buenos Aires por una denuncia de evasión fiscal, se descubrió que allí figuraban dos empresas: Zetasud y Consnor.

El último en declarar fue el ingeniero Marcelo Godoy, cuyo mayor aporte fue dejar en manos del tribunal una serie de fotografías, que reflejan algunos aspectos de la obra de cloacas en Alvear cuando estaba en construcción. De cualquier manera eran al menos ocho los equipos electromecánicos que debían montarse y no está claro que pasó.

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