Empresarios insisten en que la presión fiscal es muy elevada

Los expertos tributaristas afirman que la burocracia hace que todo sea engorroso y costoso. Aseguran que es ineficiente el cobro de ingresos brutos, debido a que se debe pagar hasta tres veces el mismo gravamen.
La postura oficial de que Tucumán está lejos de ser el distrito con mayor presión fiscal del país fue confrontada por empresarios y especialistas en temas tributarios, que entienden que la burocracia del sistema recaudatorio de la provincia termina encareciendo los costos impositivos de las empresas.

En la edición de ayer de LA GACETA, el director de Rentas, Pablo Clavarino, sostuvo que es un mito que Tucumán lidere el ranking de provincias con mayor presión fiscal del país y aseguró que es más competitiva que otros 14 distritos que poseen mayor presión impositiva. Según el funcionario, los impuestos más caros se cobran en Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, Chubut, Misiones y Capital Federal. Dejó en claro que la presión fiscal en Salta es mayor que en Tucumán. Clavarino remarcó que es un error sumar alícuotas para medir la presión fiscal y defendió la metodología que relaciona la recaudación tributaria con el PBI, a precios de mercado, en un período determinado.

"En Salta, la producción goza de alícuota cero de ingresos brutos, y en la provincia no", dijo el ex presidente de la Sociedad Rural de Tucumán y actual titular de Confederación de Asociaciones Rurales de Tucumán (Cartuc), Víctor Pereyra. Las únicas actividades agropecuarias de la provincia que están exceptuadas del pago de ingresos brutos son el limón y el arándano. Pereyra enfatizó en que, además, los contribuyentes tucumanos deben hacer frente a una verdadera maraña de retenciones y percepciones de ingresos brutos, que termina elevando el costo del impuesto. "Cuando un productor vende su grano al acopio, por ejemplo, en esa operación le retiene un 1,4% de ingresos brutos. Luego, cuando el acopiador le transfiere el dinero a la cuenta bancaria, en esa instancia hay otra retención del 1% por 'pago a cuenta' de ingresos brutos, aun cuando ya fue retenido en la etapa anterior. Y finalmente, cuando con el dinero de la venta el productor decide comprar insumos, maquinaria o un simple bulón, debe tributar de nuevo, porque esos negocios son agentes perceptores de ingresos brutos", explicó Pereyra.

Los participantes del "II Encuentro Regional NOA", que se llevó a cabo este mes en la Federación Económica de Tucumán (FET), explicaron los problemas que genera este esquema: "los sistemas de retenciones, percepciones y recaudación bancaria generan que la incidencia real del impuesto sea superior a la tasa legal generando permanentes saldos a favor de los contribuyentes que son de difícil o nula recuperación y con altísimos costos financieros no reconocidos". Pereyra añadió que mientras no baje el gasto público no cederá la presión fiscal.

Por su parte, el secretario de Comercio de la FET, Damián Valenzuela Mayer, coincidió que la estructura recaudatoria de Tucumán hace que la presión fiscal sea mucho mayor de lo que podría ser en otras condiciones. "Si la percepción fuera automática y si se pudiera hacer un uso del crédito fiscal, o si fuera fácil recuperar ese dinero, la presión fiscal sería menor que en Salta. Pero acá todo es muy engorroso y costoso", indicó.

El tributarista Alberto Ziperovich expresó que dividir el PBI provincial por la recaudación debería contemplar también los gravámenes de los municipios, y el hecho de que el Producto Bruto incluye la informalidad, que no tributa, como sí lo hace el sector formal, en cuyas espaldas se carga el peso de la presión fiscal.

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