Empresarios hablan de "presión política" en controles a bares

A las puertas de un fin de semana se mantienen firmes en su postura con respecto al factor de ocupación.
El presidente de la Cámara de Restaurantes, Bares y Afines de Playa Grande, Pablo Villar, reconoció que aguardan con expectativas el movimiento que se puede llegar a generar durante el inminente fin de semana en el corredor nocturno de Alem, desde el punto de vista comercial.

Sin embargo, en lo que hace a la actuación del estado municipal en materia de controles, el empresario marplatense consideró, por lo expresado por funcionarios, los operativos van a continuar. "Esperemos que sean dentro de los parámetros lógicos y normales, con igualdad de condiciones para el resto de la ciudad", señaló.

En declaraciones a LU9 (AM670), Villar esgrimió que "hay muchos procedimientos por parte del personal de Inspección General, que me imagino hay detrás una presión política y por eso son enviados a la zona a generar distintos controles que terminan en clausuras, que en muchos casos no están justificadas".

El titular de la cámara resaltó que existe un derecho que es el de ejercer el libre comercio "y no se le puede privar a un comerciante, a veces por un capricho, la posibilidad abrir un sábado de enero".

En el caso de la clausura de un bar que pertenece a la cámara, ubicado en la calle Formosa 254, Villar recordó que consideraban que la clausura estaba mal realizada, "teniendo en cuenta que la semana anterior los funcionarios públicos y desde bomberos se habían manifestado en que los factores de ocupación están mal otorgados, mal calculados, mal aplicados, por eso no se que va a pasar el fin de semana y qué decisión tomarán los dueños de Bykein".

Pablo Villar continuó diciendo que si se reconoció que los factores de ocupación están mal otorgados y se tienen que recalcular "me suena un tanto raro que se controle ese aspecto, justo en verano y con la ciudad desbordada de gente".

No obstante, aclaró que existe una cuestión que "no se discute ni se negocia" y está relacionada con las garantías de seguridad de quienes concurren a estos locales.

Sin embargo, fue tajante al expresar que "no vamos a permitir que ingresen 100 personas a un lugar donde entran 500, busquemos el punto de intermedio para que todos puedan trabajar en paz".

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