Empresarios denuncian que ETA subió su "impuesto revolucionario".

Se trata de la "cuota" que la banda terrorista exige a través de cartas de extorsión para financiar a la organización. La cifra pasó de entre 20 y 60 mil euros a 100 mil.
La organización separatista vasca ETA elevó las cantidades de dinero que exige por el pago del denominado "impuesto revolucionario", a través de sus cartas de extorsión, denunció ayer la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN).

"Si la cifra habitual se encontraba entre 20 mil y 60 mil euros, ahora supera los 100 mil (unos 480 mil pesos) e incluso en algunas se aproxima a los 400 mil", aseguró el presidente de la CEN, José Manuel Ayesa, en declaraciones a medios locales.

El presidente de la CEN subrayó que en los últimos dos meses "los envíos de cartas son continuos", aunque "no todos los empresarios lo denuncian".

La patronal de empresarios vascos (Cofebask) denunció en noviembre del año pasado una nueva ola de cartas de extorsión, con cantidades de dinero exigidas de entre 30 mil y 130 mil euros, según el diario El País.

Para el líder de los empresarios navarros, "a ETA no le queda otra opción que los empresarios" a falta de "otros canales de financiación como los cargos públicos o partidos políticos afines a su lucha, que han sido ilegalizados".

El "impuesto revolucionario" fue históricamente una de las vías de financiación de la organización separatista armada, que por medio de cartas amenaza a los empresarios del País Vasco y Navarra.

Desde su creación en 1959, ETA se ha cobrado la vida de más de 800 personas en su lucha por la creación de un Estado independiente en el territorio comprendido por las tres provincias vascas y Navarra, en el norte de España, y en el País vasco francés, al sur de Francia.

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