Empresarios K comienzan a preparar la retirada

Los vientos de cambio político comienzan a tensar las relaciones entre el ex presidente y algunos de sus empresarios preferidos. Cristóbal López, el zar del juego, estaría preparándose para darle una lavada de cara a sus empresas
Los vientos de cambio político empiezan a tensar las relaciones entre Néstor Kirchner y algunos de sus empresarios preferidos. Después del 28-J, la SIDE habría detectado movimientos en la composición accionaria de algunas de las empresas de Cristóbal López. Se trataría de transferencias destinadas, aparentemente, a cubrirse ante futuros embates judiciales y políticos. Estos sutiles movimientos habrían alimentado la obsesión por las traiciones que caracteriza a Kirchner. Éste habría tenido un áspero diálogo con López, aclarándole que no admitiría que sus amigos empresarios se borren. En alusión a los mismos, los habría calificado como "mis Marías Julias", para ejemplificar que, si él cae, ellos también.

El caso es que, a pesar de las advertencias, el zar del juego seguiría adelante con su plan de precauciones. Motivos no le faltan, porque la investigación de su imperio figura como uno de los cinco temas centrales de la futura comisión bicameral que investigará la corrupción. López habría puesto en marcha en los últimos dos meses un ambicioso plan cosmético para mejorar su imagen pública. El mismo incluiría el armado de una extensa "cadena de la felicidad" para sobornar a periodistas. A cargo del operativo estaría su vocero y operador mediático, Carlos Infante, que se maneja a través de una red de empresas que sirven de pantalla para trabajar con los medios. El objetivo no es sólo eliminar los ataques a los múltiples negocios de Casino Club que están cuestionados, sino proyectar una imagen del grupo cada vez más distante del régimen.

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