Los empresarios apoyan el retorno

"Nunca me hubiera ido", dijo Rattazzi; el Fondo aprendió de sus errores, según Ernestro Gutiérrez
Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto, dejó ayer la frase más contundente de respaldo al regreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional (FMI). "Me parece brutal -elogió-. Yo nunca me hubiera ido del Fondo porque el país baja mucho el costo de financiación: entre el 14,5 por ciento que le pagamos a (Hugo) Chávez y el 4,5 al Fondo, el país ahorra 1000 millones de dólares. Espero que vayan a los pobres y no al fútbol. ¡Mil millones de dólares son seis fútbol!"

Pero no fue el único en el lobby del hotel Alvear, tras el encuentro organizado por el Consejo de las Américas y la Cámara Argentina de Comercio, en expresar apoyo para la iniciativa que, momentos antes, había ratificado el ministro de Economía, Amado Boudou. "Es una decisión muy buena teniendo en cuenta que el Fondo ha cambiado, ha aceptado su derrota respecto de la predicción de la crisis -opinó Ernesto Gutiérrez, presidente de Aeropuertos Argentina 2000-. Creo que de la crisis aprendieron tanto los países como el Fondo."

El tema se habló también momentos después, durante el almuerzo que, en el Salón Emperatriz del hotel, compartieron 30 ejecutivos con Nicolás Eyzaguirre, director del FMI para el Hemisferio Occidental. Entre otros, el economista Mario Blejer, Juan Brouchou (Citibank), Sandra Yakelini (Microsoft), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Edgar Lourençon (General Motors), Eduardo Elsztain (IRSA) y Carlos de la Vega, de la Cámara de Comercio.

Los empresarios le preguntaron a Eyzaguirre cuáles debían ser los requisitos para un acuerdo con la Argentina. El funcionario de origen chileno enumeró, entre otros aspectos, llegar a un arreglo con el Club de París y con los holdouts y que se volviera a hacer aquí el informe anual que el FMI elabora de los países miembros, previsto en el artículo IV del estatuto del organismo.

En el seminario, los empresarios habían manifestado optimismo principalmente sobre las cuestiones macroeconómicas. "La Argentina tiene una gran oportunidad -dijo el textil José Ignacio De Mendiguren, secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA)-. Sólo puede desaprovecharla si internamente no somos capaces de hacer las cosas necesarias."

A quién creerle

Tan benévolas consideraciones contrastaron sólo con una actitud: el único orador que se llevó un aplauso deliberadamente extenso y entusiasta fue el senador Ernesto Sanz, de la UCR, el más crítico con el Gobierno. "Sanz dijo lo que hay que decir afirmó en voz baja el dueño de una empresa-. El mundo ya tiene resuelto el tema de la división de poderes, pero la Argentina está en un nivel preconstitucional. Esa es la razón por la que nadie quiere invertir un peso."

La otra duda era bastante más elemental: las palabras de Boudou habían sido celebradas, pero no resultaban del todo convincentes para algunos hombres de negocios. "Tiene mucha razón, hay que volver al mercado de capitales -sostuvo el dueño de un grupo nacional-. La pregunta es si se cumplirá: todos sabemos que acá no están las decisiones."

Después del almuerzo, De la Vega resumió a la agencia de noticias DyN: "Fue unánime la idea y la esperanza de que la Argentina vuelva a insertarse en la economía mundial. Tenemos la esperanza de que, más allá de los anuncios, se comiencen a dar los primeros pasos concretos, aunque sea de manera informal".

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