El empresario que repartía los avisos

La citación judicial contra el secretario de Medios, Enrique Albistur, encierra una paradoja: el reparto de los millonarios fondos de la publicidad oficial que obligará al funcionario a presentarse el mes próximo ante la Justicia fue, durante los últimos seis años, la base de su gran poder.
Hasta que en febrero pasado Néstor Kirchner colocó a Alfredo Scoccimarro como virtual interventor de la secretaría que Albistur comandaba desde junio de 2003, el funcionario manejaba una caja que no paró de crecer desde su asunción y que el año pasado alcanzó los $ 396 millones.

Ese monto, que significó un aumento del 756 por ciento respecto de los $ 46,2 millones que se repartieron en 2003, se distribuyó entre medios y periodistas. El reparto, según organizaciones civiles dedicadas a estudiar el tema, no siguió "parámetros objetivos", sino que se rigió de acuerdo con la línea editorial de cada medio.

Albistur, de 61 años, llegó al Gobierno de la mano de Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete, luego de una larga trayectoria como empresario publicitario y de una intermitente militancia en el peronismo. Tras diseñar la contratapa de la revista partidaria Línea, a fines de la última dictadura, participó en la campaña presidencial de Italo Luder.

Seis años más tarde, intervino en la campaña de Carlos Menem. Dos años después, el entonces intendente porteño, Carlos Grosso, le adjudicó el millonario negocio de los carteles de la vía pública. Pese al cambio de administraciones, la empresa de Albistur, hoy a cargo de su familia, mantuvo la concesión y, el año pasado, en una nueva licitación, logró retener un tercio del negocio. Después de la Presidenta, es el funcionario que declaró el patrimonio más abultado.

El reparto de la publicidad oficial ya le había traído problemas en 2005, cuando luego de una nota de la revista Noticias que denunciaba la discrecionalidad en el manejo de fondos, Albistur presentó una querella penal contra ese medio, que debió retirar unos meses más tarde, por orden de Alberto Fernández. Aquel año, el funcionario también se ganó una reprimenda de Néstor Kirchner. Fue por un aviso que la Secretaría de Medios publicó para el Día del Periodista. "Hoy, estamos apretando a los periodistas (con un fuerte abrazo)", decía la publicidad.

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