El empresariado piensa en el escenario poselectoral

Por: Marcelo Bonelli

Las siete principales entidades económicas del país acordaron la formulación de iniciativas básicas para fortalecer la gobernabilidad y fomentar el consenso.

El grupo de las siete entidades empresarias de la Argentina acordó elaborar un documento que ofrecerá al Gobierno para fortalecer la gobernabilidad después de las elecciones.

Clarín confirmó que esa fue la principal conclusión política de la reunión cumbre y también el secreto que los líderes intentaran guardar para no generar ruidos hasta el 28 de junio.

Los hombres de negocios abordaron muchos temas calientes, pero siempre sobrevoló en la reunión la preocupación de lo que puede suceder con la economía después del recuento de los votos.

La propuesta la deslizó el anfitrión del encuentro Jorge Brito y fue apoyada por Héctor Méndez , Enrique Wagner y Eduardo Eurnekian. El banquero introdujo el tema al comentar un diálogo que hubo entre los empresarios que acompañaron a la presidenta Cristina Kirchner en su ultimo viaje a Brasil.

En esa charla informal y frontal, en San Pablo, se habló de negociar dentro de este "Grupo de los 7" un programa de cinco puntos centrales para que todo el movimiento empresario lo proponga a través del Consejo Económico Social.

El miércoles los líderes de las centrales empresarias apoyaron la iniciativa y decidieron conformar un equipo técnico para elaborar "cinco iniciativas básicas de consenso". Entre los puntos centrales se incluirían:

Corregir los actuales desvíos macroeconómicos y emprolijar pautas de salarios, devaluación y tasa de interés.

Reforma impositiva, para tratar en un marco fiscal el tema retenciones.

Medidas de fondo para enfrentar la crisis internacional.

Regenerar el perdido clima de negocios e inversiones,

Normalización de las estadísticas oficiales.

Los "jefes" del G-7 autóctono hablaron de política y sacaron una conclusión: los márgenes de acción del Gobierno se achicarán después de las elecciones.

Hugo Biolcatti habló de una derrota electoral, pero la mayoría cree que el kirchnerismo tendrá un triunfo muy ajustado. Igual dicen tener una certeza: aun ganando, el oficialismo perderá la mayoría en la Cámara de Diputados y eso complicará las decisiones. También sostuvieron que al finalizar el acto comicial se lanzará la carrera por la sucesión presidencial del 2011 y eso afectará los márgenes de acción del kirchnerismo.

Biolcatti y Néstor Roulet se mostraron muy escépticos. El vice de CRA dijo: "El Gobierno sólo quiere distraernos". Pero al final todos acompañaron la iniciativa política de avanzar en esa propuesta para "movilizar el diálogo."

En la Asociación Empresaria Argentina también se evaluó esta semana la situación económica. En AEA se vio como positiva la actitud de Cristina Kirchner frente a los reclamos de la CGT. Pero hubo comentarios negativos y objeciones por el silencio oficial frente a escraches e intentos de desprestigiar a empresas líderes de la Argentina.

Ahí se comentaron las diferencias que existen en el gabinete productivo. Todos los lunes se reúnen Carlos Tomada, Débora Giorgi, Amado Boudou, Mercedes Marcó del Pont y Guillermo Moreno. En los últimos encuentros hubo cortocircuitos: varios funcionarios le reprocharon a Moreno sus actitudes intolerantes y el costo político de su injerencia en el INDEC.

En la última Cumbre de las Américas, el Gobierno confirmó que el embajador Earl Wayne ocupará en el futuro una estratégica Subsecretaría de Asuntos Económicos en el Departamento de Estado. Desde ahí comandaría su misión a Afganistán. La confirmación ocurrió cuando la Cancillería urgó en los motivos del duro documento del Tesoro. Ese trabajo fue coordinado por Mery Chávez , la responsable de América latina del Tesoro y funcionaria de confianza de Tim Geithner. Chávez colaboró con Geithner cuando el funcionario mantuvo negociaciones con Argentina en la crisis del 2001. En los últimos meses tuvo contactos con la Secretaría de Finanzas. Así, el documento reflejó la opinión de los tecnócratas del Tesoro, altamente crítica hacia la Argentina.

Algo similar ocurrió esta semana con el documento del FMI. Frente a las debilidades actuales, el staff del Fondo le cobra viejas deudas al Gobierno. Pero tuvo un ingrediente especial: la proyección negativa del FMI de la economía argentina fue fruto del asesoramiento y trabajos de FIEL y de la Universidad Di Tella.

Carlos Fernández tendría un encuentro con Dominique Strauss- Khan, y Martín Redrado con su segundo John Lipsky. De ellos no hay que esperar ningún avance. Los funcionarios argentinos llegaron a Washington con una instrucción de la Quinta de Olivos: no avanzar en ninguna negociación que habilite la revisión del Artículo IV y "enfriar" al máximo la relación con el FMI.

Los informes tuvieron a maltraer al Gobierno. Un horrible y censurable error en la Facultad de Ingeniería logró darle una trascendencia inusual al cuestionamiento energético de los ex secretario de Energía. El trabajo es serio, como también es verdad que muchos de los firmantes llevaron adelante políticas que generaron graves perjuicios a la Argentina. Pero la reacción obedecería a otra cuestión, no explícita.

Este grupo de expertos sospecha que el Gobierno trabaja en un anuncio de campaña, e impulsados por Felipe Sola y la Coalición Cívica buscan neutralizar ese plan.

Hasta ahora se mantiene en secreto, pero hay una sola evidencia concreta: los españoles de Repsol tienen en oferta su participación en el paquete accionario de YPF.

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