El empresariado ya piensa en después del 28 de junio

Por: Marcelo Bonelli

Se pusieron en movimiento las diferentes cúpulas de las organizaciones industriales a fin de trazar una estrategia común para que el Gobierno instrumente cambios económicos.

Los empresarios mantienen activas reuniones para definir la estrategia que llevarán adelante después de las elecciones para que el Gobierno instrumente cambios a la política económica. Hubo por lo menos tres encuentros parciales y uno general e importante.

La cuestión se trató en la Unión Industrial Argentina y la cúpula fabril llevó el tema a funcionarios de Washington. Hubo conversaciones entre los popes de la Asociación Empresaria Argentina e intercambio de ideas en la Asociación de Bancos Argentinos. También los hombres de negocios mantuvieron una cumbre "reservada", de la que participaron la AEA, que lidera Luis Pagani, y la UIA de Héctor Méndez. En todas las reuniones existió un acuerdo común: el movimiento empresario iniciaría conversaciones para unificarse después de las elecciones y llevaría adelante una estrategia común frente al gobierno de Cristina Kirchner.

Los hombres de la AEA y también los de la UIA quieren incluir a la Mesa de Enlace en la movida política. Hugo Biolcati ya dio su aval, pero ni Mario Llambías, ni Eduardo Buzzi comparten -por ahora- la iniciativa. Tampoco la movida goza de total adhesión en la central fabril, donde muchos industriales consideran un desacierto vincularse con una politizada Mesa de Enlace. En privado, cuestionan como un grave desacierto declaraciones de Biolcati de un furioso tono antiperonista y las de Alfredo De Angeli propiciando métodos electorales de la Década Infame.

Igual, el primer paso ya está dado: después de los comicios será convocado un encuentro del Grupo de las 7 entidades empresarias. La convocatoria estará a cargo de la Bolsa de Comercio. Para esa reunión, entre los hombres de negocios conviven dos estrategias claramente contrapuestas. Estas son:

Un grupo pretende que la unión del empresariado se utilice para confrontar con el Gobierno y ponerle límites al avance económico del kirchnerismo. Militan en esta posición sectores financieros, el campo y otros líderes empresarios. Se trata de los "popes" empresarios que temen por la vuelta al "estatismo" y la profundización de una suerte de "capitalismo de amigos" con características similares al que existe en Rusia.

Otro grupo de hombres de negocios quiere la unificación, para intentar abrir un diálogo con el Gobierno y fogonear cambios en la política económica.

Militan en esta posición un sector de la UIA y dos entidades del Grupo de los 7, como la propia Bolsa de Comercio de Adelmo Gabbi y los banqueros de Jorge Brito.Este sector sostiene que la Presidenta deberá hacer una apertura política después de las elecciones y propicia reflotar, como instrumento, al proyecto del Consejo Económico Social.

En la Quinta de Olivos están informados de estos movimientos. Ahora alientan armar un grupo empresario de apoyo y por eso YPF rompió con la Cámara de la Industria Petrolera.

La cuestión se habló el martes en el encuentro de cúpula de la Unión Industrial Argentina. Fue para que Héctor Méndez diera un informe detallado de la misión fabril a los Estados Unidos. El industrial fue cauto y evitó expresamente tomar contacto con el periodismo. Se lo pidió Julio De Vido para bajar el tono de la confrontación con el Gobierno.

Pero en esos encuentros privados ratificó -como anticipó Clarín- que el mensaje de los funcionarios de Washington fue el siguiente: que Argentina aún no está en la agenda de EE.UU. y que todo depende de la actitud que adopte en el futuro Cristina Kirchner para retomar la colaboración y el diálogo. Clarín confirmó en tres calificadas fuentes de la delegación empresaria que esa posición la escucharon de los funcionarios del Departamento de Estado y también en otros despachos en Washington.En total viajaron seis industriales.

Por eso la cúpula de la UIA prefirió el silencio para no quedar envuelta en esa pelea diplomática entre Washington y Buenos Aires. Ningún miembro de su dirección avaló en público la desmentida dada por el Departamento de Estado y evitaron desacreditar el duro mensaje que recibieron de Washington. Los informes reservados que los empresarios comunicaron en Buenos Aires precisan que similar mensaje existió en el Departamento de Comercio y en la Representación Comercial de EE.UU. Un "ayuda memoria" de la misión -que trascendió en la UIA- dice que en el Departamento de Comercio sólo escucharon que Washington tiene buenas relaciones en América latina con Brasil, Perú, Chile, Colombia y México. No se mencionó a la Argentina. También, que un cuestionamiento similar hicieron influyentes lobbistas de Washington, como Meter Hakim, titular del Interamerican Dialogue. Así lo dijo: "El diálogo con Argentina y los Estados Unidos es muy dificultoso."

Esto ocurrió en momentos en que el Gobierno busca un acercamiento con Estados Unidos y concretar un encuentro entre Barack Obama y Cristina Kirchner. Por eso el incidente generó la sobreactuación del embajador Héctor Timerman.

Timerman venía de una semana complicada. La inesperada difusión de un lapidario informe del Banco Mundial generó la furia de Cristina Kirchner y envolvió en la sospecha de inexperiencia al embajador, al ministro Carlos Fernández y al representante en el Banco Mundial, Alberto Camarasa.

Unas jornadas antes, Timerman suspendió una cena que organizó Julio De Vido con la UIA y fue con un argumento insólito: que no recibía a los industriales porque la UIA había publicado una estadística con caída en la actividad fabril.

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