El empresariado va al diálogo con una voz crítica

Por: Marcelo Bonelli

El movimiento empresario, sin ahorrar crudeza en su análisis de la realidad, le tendió su mano a un oficialismo que todavía está procesando el resultado electoral adverso.

El conjunto del movimiento empresario decidió tenderle una mano política al Gobierno, al aceptar integrar el Consejo Económico y Social.

Este apoyo empresario se produce en un momento crítico para el oficialismo. Pero se trata de en un aval condicionado, porque también los hombres de negocios expresaron por primera vez con crudeza su crítico diagnóstico sobre la marcha de la economía.

Esto se concretó el martes en la Casa Rosada, frente a los dos principales miembros del Gabinete nacional, el flamante jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Planificación Julio De Vido, en una reunión en la cual los empresarios fijaron su posición.

Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio, fue claro: "Vamos al Consejo, pero tenemos que hablar del corto plazo, porque existen infinidad de problemas inminentes para resolver."

Ninguno de los participantes del encuentro habló de crisis inmanejables y todos ponderaron los márgenes que otorga la bonanza de los últimos años. Pero coincidieron en una cuestión: que si no se recrean las expectativas, la economía se puede enredar en un ciclo negativo.

Julio De Vido escuchó paciente. Fue el artífice de la reunión y está al tanto de las preocupaciones de los hombres de negocios. Ayer se reunió con Osvaldo Cornide y pactó otro encuentro de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) con la Presidenta.

Aníbal Fernández sorprendió por su sinceridad inicial y porque se puso explícitamente al frente de las negociaciones. El jefe de Gabinete abrió el debate con un cuestionamiento elíptico a Alberto Fernández y más profundo a Sergio Massa. Dijo: "No voy a criticar a mis antecesores, pero me voy a manejar distinto."

Jorge Brito, de ADEBA, se refirió al despropósito de la situación por la que atraviesa el INDEC en relación a las necesidades financieras de nuestra economía. Así lo dijo: "Argentina tiene que volver a los mercados para financiar sus vencimientos y eso es imposible mientras no haya índices confiables."

Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de Comercio, volvió sobre el tema de la falta de confianza: "Existe tensión entre el dólar y las tasas porque estamos en una zona marginal de credibilidad."

Héctor Méndez, por la Unión Industrial, advirtió sobre el freno a la actividad e interrogó sobre las dudas que existen en la fortaleza fiscal. También formuló una polémica propuesta: "Hay que recrear las condiciones macroeconómicas que existían en 2003."

El lunes, los jefes del Grupo de los 7 habían coordinado una posición común. Mantuvieron una reunión secreta y preparatoria en la Bolsa de Comercio. Hubo un debate sobre la conveniencia política de concurrir y avalar una negociación sin la presencia del campo.

Fue en esa reunión que coincidieron en hablar claro frente a los ministros y también pedir en bloque la incorporación de la Mesa de Enlace. Pero los empresarios se manifestaron molestos por la interna entre los dirigentes del campo. A ese encuentro no fueron Mario Llambías y Hugo Biolcati para evitar romper el delicado equilibrio que tiene el frente agropecuario.

También los líderes empresarios -en esa íntima reunión- manifestaron su preocupación por la parálisis inicial del flamante ministro Amado Boudou. Para ellos fue un error que no pusiera condiciones para aceptar, porque eso debilita toda su gestión en el Palacio de Hacienda. Su ausencia en la cena del martes, indudablemente también lo desgastó.

En la intimidad, los hombres de negocios comentaron un dato político clave: las palabras que Cristina Kirchner expresó cuando ofreció los cargos a los flamantes ministros. Se comentó en el encuentro que la Presidenta hizo un balance de la elección y dijo -frente a los nuevos ministros- que ahora llevaría sus propias ideas a la práctica.

Frente a los ministros, fue Miguel Acevedo, titular de la Cámara Argentina del Plástico, el encargado de hacer el planteo político en favor de la inclusión del campo: "No puede haber diálogo sin que participe el campo. Lo creemos necesario e indispensable." El pedido lo había acordado la UIA también en sus conversaciones con la AEA, para formar un frente empresario unido.

El miércoles hubo un plenario en la Asociación Empresaria y se espera una inminente declaración pública de fondo de la poderosa entidad.

Fue la Presidenta la que respondió la inquietud del campo. Ocurrió cuando participó al final de la reunión con un monólogo de 40 minutos, que ningún empresario interrumpió. Cristina Kirchner afirmó: "Por supuesto que el campo tiene que estar en el diálogo." Esto lo dijo después de hacer un análisis de la realidad económica que contrastó con la preocupación que expresaron los empresarios unos minutos antes.

Para la Presidenta la situación económica Argentina no es delicada. Habló de cierta bonanza futura del campo y dijo que la actividad interna había bajado mucho menos que en otros países.

Esta visión "superficial" de la crisis no dejó satisfechos a los hombres de negocios. La consideran poco real para encarar rectificaciones.

Pero también inquietó una versión sobre el INDEC. La designación de funcionarios "morenistas" apuntaría a otro objetivo: facilitar el control de los índices a pesar de que en el mediano plazo Guillermo Moreno podría trasladarse de la Secretaría de Comercio a la Aduana.

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