La empresa con que vuelan los Kirchner no tiene habilitación

Se trata de la firma de taxis aéreos Aires Argentinos. Transportó a la familia presidencial a Río Gallegos y El Calafate pero aún no obtuvo el permiso oficial para operar. Sin embargo, fue contratada por el Gobierno sin llamar a una licitación.
Aires Argentinos, una de las empresas de taxis aéreos preferida por los Kirchner, está aún sin permiso para realizar servicios aerocomerciales de parte de flamante Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC).

La ANAC fue creada el año pasado por el matrimonio Kirchner para quitarle el control del tráfico aéreo civil a la Fuerza Aérea.

Aires Argentinos es el nombre de fantasía de Cabiline, una empresa constituida en noviembre pasado. El 26 de febrero, la firma gestionó la habilitación de la ANAC, pero el trámite "aún no fue aceptado", confirmó a Clarín una fuente oficial.

Pese a su juventud y esa falta de habilitación, Aires Argentinos ganó varios concursos de precios, no licitaciones, realizados por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Este no contestó ninguna de las llamadas de Clarín para precisar la cantidad de vuelos que "ganó" Aires Argentinos (Ver "Un decreto...").

Un vocero de esa empresa admitió a este diario que fueron contratados por "la secretaría General y la privada de la Presidencia, el partido Justicialista y el ministerio de Planificación", pero que por una política de confidencialidad no podía identificar a los pasajeros. Sin embargo, dos fuentes del mercado aeronáutico afirmaron que llevaron con frecuencia a Cristina, Néstor -un obsesivo de la seguridad aérea- y sus hijos Máximo y Florencia a Río Gallegos y El Calafate, donde el matrimonio Kirchner descansa fines de semana.

Una fuente empresarial afirmó que "algún integrante de la familia presidencial viaja a Santa Cruz casi todas las semanas. Buena parte de esos viajes fueron con Aires Argentinos".

Fuentes del mercado también afirmaron que en algunos de esos concursos de precios habrían participado las empresas Federal Aviation y Medical Jet que generalmente no ganan y tienen la misma dirección: Yrigoyen 785.

El viaje de ida a aquellos destinos patagónicos en un Lear Jet cuesta más de 10 mil dólares, pero si se vuela en un Challenguer 601, el viaje sale cerca de 20 mil dólares, según estimaciones del mercado.

La familia presidencial recurre a los taxis aéreos por razones de urgencia, cuando no están disponibles los aviones de la flota presidencial. La mayoría de esos vuelos salen del aeropuerto de San Fernando y no de la plataforma militar del aeroparque metropolitano.

En su inscripción ante la Inspección General de Justicia, Cabiline registró también un nombre alternativo, que suena igual, pero cambia una letra: Kabiline, con K, según constató Clarín.

El trámite de constitución legal de la sociedad contiene siete veces la palabra "urgente", una de ellas en la tapa de cartulina amarilla, donde el adjetivo aparece en rojo. ¿Cuál era el apuro?, preguntó este diario sobre ese expediente de noviembre de 2008, en cercanías de un año electoral en la que el kirchnerismo necesitaba hacer campaña por todo el país.

La respuesta de los directivos: "Optamos por esa vía porque algunos organismos son muy burocráticos". Un trámite "urgente" cuesta 1.000 pesos y, en este caso, tardó 14 días en noviembre.

En la página web de Aires Argentinos se ve la foto de 7 aviones, pero no son todos de su propiedad. Son alquilados a otras compañías y, luego, subalquilados al Estado. "Esto no contiene ningún tipo de delito, ni acción contraria a la moral ni a las buenas costumbres", sostuvo la compañía ante la Justicia (Ver facsímil), luego de que el juez federal Norberto Oyarbide le allanara sus oficinas ubicadas en Corrientes 222, creyendo que había datos del avión que se le atribuye a Ricardo Jaime.

La presidenta de Cabiline es María Inés Questa, socia del estudio de Alejandro Vecchi, el abogado de la familia del asesinado fotógrafo José Luis Cabeza, ubicado en Uruguay 658, también sede legal de Cabiline. En sus nueve meses de vida, ya compró un avión, que dicen sus voceros está siendo adaptado para la realización de vuelos sanitarios. Es un Lear Jet 35, patente LV BXU, que en el mercado vale entre 2,5 y 3 millones de dólares. "Se compró por el sistema de leasing, con dos años de gracia, hasta el 2011. Pensamos que se va a pagar con lo que se obtenga por su uso y comercialización", explicaron.

El ex piloto Gustavo Carmona, un hombre que también aparece mencionado en el caso del avión que se le atribuye a Jaime, es un "asesor aeronáutico externo" de Aires Argentinos. Y en ese rol, aconsejó a la empresa International General Services (IGS), vinculada a Juan Navarro del grupo Excel, la compra del Challenger 600 matrícula LV-BPV que alquila Aires Argentinos y usan los Kirchner. El Challenger fue comprado el año pasado por 8 millones de dólares a la norteamericana Gates Learjet Corporation con sede en Wilmington, Delarware, EE. UU.

IGS es una sociedad anónima registrada en La Plata, cuyo capital social inicial, en 2007 era de 12 mil pesos, el mínimo exigido por ley. El año pasado, ese momento subió a 3.500.000 pesos, equivalentes entonces a un millón de dólares. Y este año, aumentó 200 mil pesos más, es decir que se ubicó en 3.700.000 pesos.

Como presidente de IGS figura Cristian Assan y como director Marcelo Sonsino y confluyen en ella una firma uruguaya llamada Miberol S.A, y otra española, Prodecon Inversiones España. Miberol tiene como representante legal a Marcelo Aubono Ibarguen pero se desconoce quién es su verdadero dueño. Voceros de Aires Argentinos afirmaron que Cristóbal López, el mangante del juego amigo de Kirchner, "no es socio" de la empresa, ni de IGS. Pero el rol de Carmona no termina allí. También es socio de un pariente de Navarro en la empresa Servicios y Emprendimientos Aeronáuticos S.A., que está en el mismo edificio de Aires Argentinos, ubicada en Corrientes 222, pero tres pisos más arriba.

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