La empresa SATA paralizada tras la suspensión de todo el personal.

La empresa SATA paralizada tras la suspensión de todo el personal.
El presidente de la firma habló ayer con LA VOZ. “En 90 días no cambiará nada”, vaticinó para solicitar una prórroga en los plazos que fija la ley de suspensiones. Luego pidió un Estado “presente” y “comprensión” a Smata.
Renato Cordi, dueño de la fábrica, en persona atiende el teléfono y abre el portón de ingreso en la planta italo-argentina de la Ruta Nacional 226. El silencio sepulcral y las piezas amontonadas pintan la espantosa quitud. Lo que ayer fue ruido a máquina y obreros en marcha, hoy es paralización total en SATA. Allí atendió el empresario a LA VOZ.

Son 36 los operarios suspendidos hasta el 28 de febrero –por ahora-, quienes perciben la mitad de su salario. Aunque “como viene la situación” la medida “se prolongará porque nuestros clientes principales están stockeados”, alegó el entrevistado.

Mientras unos pocos empleados realizan el mantenimieno otros se encargan de conservar los estándares de calidad, ya que el próximo 2 de marzo la firma afrontará una importante auditoría estadounidense. “Tenemos que salir bien, de lo contrario estamos fritos”, dijo sobre ese inminente contralor.

“Esto será larguísimo, si no cambia algo urgente en el mundo, lo que no creo que suceda, tendremos que seguir suspendiendo mediante un consenso con el gremio Smata y el Ministerio de Trabajo”, diagnosticó.

SATA –alegó- estaba pagando “los mejores salarios después de Metalúrgica Tandil”, totalizando un promedio de 2.500 pesos de bolsillo.

En tanto Cordi estimó que el eje de la catástrofe económica es la pulverización del sistema financiero. “No hay sistema financiero, y por lo tanto, no hay crédito. Hasta que eso se solucione, no habrá salida”, observó el operador. “Uno va al banco y no hay nada, en Argentina, en Europa y en todos lados”, exteriorizó.

Mientras la empresa tramita el procedimiento de crisis ante la Provincia, al tiempo que confían que la información vertida ante el Ministerio “será aceptada”. Esto destrabaría un subsidio que permitiría subir el nivel salarial de los suspendidos, hoy estancado en el 50 por ciento.

“Vamos a tener que apretar el cinturón todos, SATA viene de un 2008 muy malo, con un equilibriuo económico que sólo se mantuvo durante dos meses”, recordó Cordi.

“LO PEOR EN 45 AÑOS”

-¿Cuánto tiempo puede estar SATA paralizada?

-(Renato Cordi) La ley indica que las suspensiones tienen un límite de 3 meses. Pero esta es una contingencia anormal y eso deberán cambiarlo. Con 45 años en el rubro, nunca viví una situación tan grave.

-Y el 2001...

-No, el 2001 es nada comparado con esto: en dos meses nos olvidamos de lo que nos pasó. La crisis actual impactará por años. Estiman que se verá una pequeña luz en octubre de 2010.

-El dólar llegó a 3.50 pesos. ¿A qué valor debería llegar para dar competitividad al país en este marco?

-Un dólar alto no traería ninguna solución seria, sino ingresar a la pobreza. Sería irresponsable, como también lo fue no haberlo llevado, al menos, a los índices de inflación oficial: eso nos puso de rodillas. Vivimos tres años muy buenos, 2003, 2004 y 2005, donde hicimos inversiones millonarias en dólares.

-¿Qué le solicitaría al Gobierno Nacional?

-Que me devuelva el dinero que me debe en términos del IVA adeudado desde 1999 y un IVA acumulado de exportaciones y venta al mercado interno. Si tuviera esos fondos en caja, afrontaríamos la crisis de otro modo.

-El año pasado habló de la posibilidad del cierre de SATA. ¿Hoy lo baraja?

-Lo peor que podría hacer es un cierre. Pero para no cerrar, necesito una gran comprensión del Estado y el sindicato.

-¿Esto implica ceder en reclamos gremiales?

-Seguramente tendríamos que hablar de eso, pero además que el Estado esté presente con subsidios para el sector más débil: un fondo de desempleo para el operario. En 90 días (plazo límite de suspensión) no cambiará absolutamente nada por el contexto global desfavorable.

CLIENTES CAIDOS

Cuatro son los compradores principales de SATA, dos extranjeros y dos nacionales. Exportan para una firma del grupo a la que proveen un componente del tren delantero (John Deere), con stock hasta diciembre del corriente. Además, trabajan para ZF de Brasil, a la que entregan carcazas y cubrevolantes “Mercedez Benz” y “Ford”, la que redujo la demanda en un 90 por ciento ante la pérdida de competitividad del producto argentino.

En Argentina venden a la marca “Wolsvagen”, que en el actual contexto crítico tendría stock para “un año y medio”, y a “Dana Spicer” (componente de transmisores), ligado en su totalidad a EEUU, donde estalló la debacle.

Comentá la nota