Dos emprendimientos solidarios con conexiones eléctricas seguras

Una compactadora de plástico en pleno funcionamiento y un microemprendimiento de fabricación de bloques ecológicos para construcción, son el resultado del trabajo 2009 del proyecto "Mapa de riesgo habitacional y detección de capital humano y social".
El trabajo conjunto que se viene desarrollando desde el grupo de investigación y extensión universitaria "Mapa de riesgo habitacional y detección de capital humano y social", en conjunto con la colaboración de otras facultades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Escuela de Educación Técnica Nº 4 "Alfonsina Storni" y la Empresa Distribuidora de Energía Atlántica (EDEA) sigue dando sus frutos.

En su cuarto año ininterrumpido de tareas en los barrios Alto Camet y Monte Terrabusi, ayer, los artífices del proyecto presentaron dos microemprendimientos: una compactadora de plástico, que pudo ser puesta en funcionamiento con instalación eléctrica segura y una mini empresa de fabricación de bloques ecológicos para construcción. Se trata de dos iniciativas que buscan convertirse en programas comunitarios, que contribuyan a un desarrollo laboral en un sector de la ciudad con gran cantidad de carencias.

Los emprendimientos fueron presentados con la presencia del director del grupo de investigación de la Facultad de Arquitectura, arquitecto Fernando Cacopardo, el gerente general de EDEA, ingeniero Juan José Mitjans y directivos, docentes y alumnos de la EET Nº 4.

Cacopardo, recordó que el trabajo del grupo de investigación se inició en 2004 con el objetivo de identificar "urgencias habitacionales en zonas desfavorecidas" de la ciudad.

El equipo trabaja desde entonces en "un modelo de diagnóstico territorial, que terminó en un sistema de información geográfica que nos permite ver casa por casa la situación de riesgo" explicó, agregando que "en Alto Camet detectamos 30 hogares en riesgo crítico de vida -es decir, riesgo de incendio, salud, derrumbe, etc.-".

Desde entonces el equipo se planteó la necesidad de contribuir a reducir esos riesgos en cada una de las viviendas, tarea que continúa realizando hasta hoy, en los dos barrios. Contando con el apoyo de EDEA y de los alumnos de la EET 4, "se logró llevar conexiones de energía eléctrica segura a hogares que no tenían".

En ese marco contó que "los chicos de las escuelas colaboraron con una tarea que es profesional técnica".

El trabajo se desarrolla "con mucha gente en el territorio, con el apoyo de nexos comunitarios, que son vecinos del barrio que colaboran como coordinadores, con el apoyo de las facultades, de varias empresas que contribuyen con donaciones en el marco de la Responsabilidad social empresaria y fundamentalmente con EDEA que nos aporta materiales para todas las conexiones" enumeró Cacopardo.

Este año, el trabajo más fuerte fue en el barrio Monte Terrabusi, que pertenece a la sociedad de fomento de Santa Rosa del Mar.

"EDEA proveyó todos los materiales eléctricos que las obras demandaron y también va a financiar el consumo eléctrico que registren los emprendimientos en los primeros meses, para permitir que los mismos se consoliden operativamente", apuntó Mitjans. El directivo destacó que "para nuestra compañía es una gran satisfacción ser parte de esta iniciativa. Desde que iniciamos nuestra actividad intentamos no sólo brindar una buena calidad de servicio sino que pretendemos acompañar este tipo de emprendimientos que hacen a nuestra responsabilidad social como Empresa".

Reciclado y ladrillos

Cacopardo explicó que "en el caso de la recicladora de plástico, la tenía una vecina, que no tenía posibilidades de ponerla en funcionamiento. Ahora tiene transformador, la extensión de la línea, los materiales de conexión, y puede funcionar de manera segura, con el asesoramiento técnico y mano de obra de docentes y alumnos de la EET Nº 4".

Por otra parte, el grupo multidisciplinario, colaboró en la puesta en marcha de un microemprendimiento comunitario, consistente en la fabricación y comercialización de bloques de ladrillos ecológicos. "Sobre la base de una serie de socios, la idea es formar una cooperativa de producción y venta de ladrillos, en principio de una manera solidaria, para que los vecinos de la zona puedan comprarlos a un precio accesible y mejorar sus viviendas y si no pueden pagarlos, en forma de trueque, a cambio de trabajo. Comenzó con la donación de materiales de cantera y la idea es que el emprendimiento pueda ir sosteniéndose en el tiempo de manera independiente" aseguró Cacopardo", quién indicó que "es importante que la gente sepa que está este emprendimiento y que de cualquier barrio no tengan miedo de venir a verlos y a comprar".

Manzanas ecológicas

Cacopardo indicó que estos dos emprendimientos forman parte de un proyecto denominado "manzanas ecológicas" que aspiran a lograr en este y otras zonas de la ciudad.

"Es otra etapa, apuntamos a promover con la gente emprendimientos que puedan convertirse en trabajo genuino, que se pueda sostener en el tiempo, que incluya además el tema de cultivos orgánicos, para eso estamos trabajando con el programa de autogestión de alimentos, entre otras iniciativas, que puedan surgir del estudio del equipo multidisciplinario, pero también del interés y posibilidades de los vecinos. Además, según apuntó el investigador "lo primero es sacar a la gente de la crisis habitacional, es difícil hablar de un proyecto a futuro si viven en casas sin baño, en las que se les moja la cama cuando llueve, si tiene riesgo de cortocircuito o derrumbe". Este año, el proyecto se concretó con la participación del Banco de Microcréditos para Emprendimientos Sociales "Grameen", conocido popularmente como el "banco de los pobres".

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