Un empleado del Estado percibe un 60% de su salario en negro

Desde 2004, sólo dos fueron las subas concedidas por el Poder Ejecutivo que impactaron en el haber básico de los empleados públicos.
En plena crisis económica y con el actual gobernador, José Alperovich, como ministro de Economía de Julio Miranda, la Provincia instituyó el pago de un 20% del salario con vales alimentarios, con el objetivo de reducir el costo fiscal del Estado. Vigentes desde enero de 2000, los tickets pasaron a la historia hace dos años, pero ese porcentaje -que aún se paga por adelantado- no pasó a engrosar el básico de un empleado público.

Es la síntesis de cómo el Gobierno fue acallando los reparos sindicales al ritmo del incremento en el costo de vida: con aumentos de emergencia, con paliativos coyunturales y, por ende, de corta duración. Cuando Alperovich asumió la gobernación, en octubre de 2003, el salario mínimo, vital y móvil no superaba los $ 350. Fue entonces cuando las presiones gremiales, durante 2004, lo obligaron a responder satisfactoriamente a los reclamos por reivindicaciones salariales. Hoy, ningún estatal cobra menos de $ 1.500, que figura como haber mínimo. Pero distinto es hablar del básico de un empleado público, esa base de ingresos que sí está sujeta a los descuentos necesarios para financiar el pago de los aportes previsionales (jubilatorios) y de obra social de cada trabajador. Por ejemplo, hasta junio pasado, un empleado de categoría 15 (la más baja del escalafón) percibía un básico de $ 274,54. Ese mes se acordó con el Gobierno una suba del 15,56%, lo que llevó el básico de esa categoría a unos $ 315.

Esa es la lucha irresuelta entre las autoridades y los dirigentes sindicales ya que, en promedio, los empleados públicos de cualquier sector (docencia, sanidad o administración central) reciben más de un 60% de sus ingresos bajo la denominación de "adicionales no remunerativos y no bonificables". Es decir, dinero sobre el que el Estado no efectúa ningún descuento de ley (va a parar directamente al bolsillo del trabajador) y que desfinancia a los sistemas previsional y social, puesto que no incrementan los aportes que debe concretar cada trabajador para engrosar su futuro haber jubilatorio y la cobertura de salud mediante las obras sociales.

De esta manera, un trabajador de la categoría más baja percibe alrededor de $ 1.000 mediante sumas en negro. ¿Por qué la variable de incremento salarial no siempre es la del sueldo básico? Al Gobierno, el pago de sumas no remunerativas y no bonificables le permite lograr un importante ahorro anual y, con ello, sustentar el superávit fiscal. Y a los gremios, por su parte, les resulta más emblemático obtener mejoras que impacten directamente en el bolsillo de un trabajador, teniendo en cuenta que la pirámide salarial está achatada.

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