Un empleado de Cromañón declaró haber visto a Chabán coimeando a un policía

El encargado de las barras de bebidas del boliche República Cromañón aseguró haber visto la noche del 30 de diciembre de 2004 cuando el empresario Omar Chabán le "deslizaba" un papel color "violeta", semejante al de los billetes de cien pesos, a un oficial de la comisaría séptima, a quien identificó en dos ruedas de reconocimiento posteriores a la tragedia.
El testigo dijo haber visto la escena que correspondería a lo que figura en un volante secuestrado en Cromañón en cuyo dorso figuraba una presunta lista de gastos del local, entre ellos un ítem que consigna "Poli 100", y que podría reflejar la suma que se le pagaba como coima a algunos policías de la comisaría con jurisdicción en la zona.

Si bien admitió no haber visto la suma o el billete, el testigo explicó que en la escena observó que Chabán y el policía realizaban una suerte de "pasamanos" para ocultar la maniobra.

"Por la forma que tenía llegué a la conclusión de que era un billete de 100 pesos", precisó Héctor Damián Albornoz ante una pregunta de un abogado de una de las defensas.

Ante los dichos del testigo, la defensa del empresario Chabán se aprestaba a solicitar que se lo investigue por presunto falso testimonio, por lo que reclamó la copia textual de sus dichos.

Albornoz confirmó, asimismo, que la noche del 30 de diciembre, al igual que el recital del día anterior, la seguridad estuvo a cargo del grupo Callejeros, pero que Chabán y su jefe directo Mario Díaz habían resuelto contratar personal extra para vigilar las barras, los baños y las escaleras.

Se trata de las mismas personas que participaron del recital que el grupo La 25 había dado en Cromañón el 25 de diciembre.

Durante ese recital también se produjo un principio de incendio a raíz del uso de pirotecnia, que llegó a encender parte de la media sombra.

Albornoz sostuvo en ese sentido que después de ese episodio le sugirieron a Chabán que retirara la media sombra y que por esa razón quedó alrededor del 50 por ciento de la original, que la noche de la tragedia "caía como llamitas" encendidas sobre las personas.

Asimismo, Albornoz, a quien en el ambiente de la noche se lo conoce como "He-Man", aseguró haber vistos a Chabán en los alrededores de Cromañón "como perdido" y a "la mano derecha de Chabán", Raúl Villarreal, en el hall de entrada después de haberse apagado el incendio en el que murieron 194 personas.

Antes, el mismo testigo aseguró que la noche de la tragedia se encontraban en el local unas seis mil personas, cuando estaba habilitado para 1.500.

Otro de los detalles brindados por Albornoz estuvo referido a un baño ubicado en la parte superior del local al que se le colocó una puerta para inhabilitarlo debido a que el propietario del hotel lindero -quien también es dueño de Cromañón- así se los había pedido, según le explicó Chabán.

El lugar se convirtió en una trampa mortal para varias de las victimas de la tragedia, ya que había quedado sólo el cartel y la puerta tuvo que ser abierta a golpes desde el primer piso del hotel por los bomberos, según los testimonios brindados en el juicio.

Además, recordó que un fin de semana llegó al local y encontró que los dos extractores de aire que estaban sobre el escenario habían sido tapiados.

"A nosotros no nos dieron explicaciones, ni no indicaron la manera en que debía evacuarse a la gente en caso de emergencia", subrayó indignado Albornoz, quien en varias ocasiones recalcó que los empleados del boliche fueron abandonados por los empresarios.

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