Empezó marzo y la crisis económica y social avanza

El gobierno reconoció que 1.200 operarios del parque industrial pueden sobrevivir, por ahora, a las suspensiones, porque la Nación los subsidia y para eso ya puso un millón y medio de pesos.
Los sindicatos estatales, que miran de reojo los logros del sector docente, comenzaron a reclamar aumentos salariales en la misma proporción y ya amenazan con iniciar medidas de fuerza. El comercio vende cada vez menos. Solo la obra pública parece aguantar pero hay atrasos en los pagos. Complejo escenario.

Está claro, el escenario no es el mejor. Como se preveía, 2009 viene complicado, difícil, escabroso y angustiante. La crisis financiera global que ha puesto en quiebra a las principales economías del mundo, comienza a hacer sentir sus efectos en La Rioja. Y aunque no hay despidos masivos, el problema repercute cada vez con mas fuerza.

En el parque industrial, según las cifras que el gobierno local difundió la semana pasada, las consecuencias del "crash" en la economía ya provocó que 1,200 operarios (casi un 20 por ciento de la ocupación real) deban sobrevivir por subsidios gestionados por la Provincia ante el gobierno nacional. La inversión del salvataje ya llegó, en lo que va del verano, a 1.500.000 pesos. Y hasta la misma presidente, Cristina Kirchner, habló de "efectos impredecibles" de la crisis que avanza.

El comercio está igual o peor. Sufre por la fuerte masa de dinero del sector privado que ya no circula como hasta varios meses atrás y sufre porque el Estado entró en una meseta que estancó los salarios, eliminó ayudas sociales y frenó el gasto corriente.

La mayoría de los asalariados padecen hoy una importante disminución en sus ingresos y quienes no, evitan gastar y cuidan el centavo por si la cosa empeora. Eso se llama, en términos técnicos, recesión. Y la provincia hace rato que la transita.

En ese contexto, los sindicatos estatales empiezan a poner plazos. Temerosos de que los afiliados elijan aguantar sin protestar por miedo a perder el empleo y que todo vaya peor, tantean el estado de ánimo de la gente antes de resolver.

Por ahora, la ATP de Francisco Euliarte emplazó al Ejecutivo a que, antes del 16 de marzo, reciba a la conducción del sindicato y le diga que planes tiene en materia salarial. El Sitrapp de Carlos Laciar lo hará en abril. El resto por ahora está callado.

De todas formas, la semana pasada el gobernador Beder Herrera dio una pista. No descartó estudiar una revisión salarial para abril y aseguró que avanzará con las resistidas recategorizaciones. Los gremios las cuestionan porque salvo en las tres mas altas (21, 23 y 24) la brecha salarial entre una categoría de revista y otra es insignificante.

Lo cierto es que le resultará difícil al Ejecutivo aguantar sin dar ningún incremento salarial durante el primer semestre del año, habida cuenta que la inflación sigue avanzando aunque a paso lento y que el peso se sigue depreciando cada día mas.

Pero también es cierto que el gobierno está decidido a no arriesgar todo por avanzar unos metros. La administración de Beder Herrera teme otorgar un aumento salarial y que, si la crisis se potencia y los ingresos fiscales siguen cayendo, entre en "rojo". Algo que ya vienen sufriendo otros distritos que se siguen endeudando.

En este panorama difícil estamos cuando ya, casi sin darnos cuenta, estamos en marzo, transitando el segundo bimestre de un 2009 patético, donde -al menos por ahora- la obra pública parece ser la excepción, pese a que varias empresas sufren atrasos en percibir los pagos parciales.

Un optimista diría "estamos mal pero vamos (o aguantamos) bien". Un pesimista diría "estamos mal y no estamos haciendo nada para estar mejor".

La realidad es que estamos comprometidos y que las provincias no tienen demasiadas herramientas para confrontar con una crisis tan ajena como irremediable, excepto intentar "hacer caja" (lo que implica gastar poco y bien) y esperar que el temporal amaine. El problema es que las necesidades de la gente crecen. Y eso es peligroso.

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