El empate terminó siendo poco y nada para los dos

Parecía que el local se quedaba con la victoria. Pero no supo mantenerla y Argentinos lo igualó.
Ganar era el único verbo a conjugar para ambos. La inestabilidad así lo obligaba. Sin embargo, los dos, Newell's y Argentinos, una vez más, no supieron o no pudieron quebrar esa tendencia que los viene perturbando últimamente. Pudo haberlo ganado Newell's, es cierto, pero el egoísmo del paraguayo Salcedo se lo impidió (desperdició una situación muy propicia cuando su equipo ganaba). Pudo haberlo ganado Argentinos, único equipo que aún no sumó de a tres en el Clausura, pero Pavlovich no pudo concretar la ley del ex. En definitiva el reparto de puntos fue justo y con sabor a muy poco para unos y para otros.

Tanto Newell's como Argentinos, en la primera parte, reflejaron el por qué de sus flacos presentes. Argentinos evidenció una falta de ambición alarmante y el local tuvo algo más de empeño y el control de la pelota pero generalmente no la administró con criterio.

La sociedad improvisada por la derecha entre Lucas Bernardi y Mauro Formica (volvió a ser el que fue en el inicio del torneo) fue de lo más destacado en Newell's. Pero, a cada avance, a cada trepada, le faltó claridad. Esa propuesta, paulatinamente, se fue evaporando.

Entonces, la única vía que encontró para inquietar a Torrico fue la de la larga distancia. Probó de zurda Formica y el arquero se lució. El propio Formica, de tiro libre, reventó el travesaño. Y sobre el final, Torrico sacó al córner un bombazo de Bernardi.

Sin embargo, la situación más confusa y clara a la vez la generó la visita. Todo comenzó a los 32 minutos cuando Cardozo envió un centro "envenenado". El cabezazo de Juan Sabia dio en el palo y el rebote le quedó servido a Nicolás Pavlovich. El ex Newell's, increíblemente, con el arco a su merced, sacó un tirito... Eso le dio tiempo a que Peratta se recuperara. Voló y la sacó ¿de adentro o en la línea?

En el complemento, de arranque, el conjunto rosarino encontró el gol en la cabeza goleadora de Leandro Armani (gran centro de Aguilar). Luego, el trámite de lo que quedaba de juego (38 minutos), fue diferente. Porque Newell's retrocedió unos cuantos metros y resignó la iniciativa y Argentinos se encontró, casi sin proponérselo, con el dominio de la pelota y del campo. Es decir: Newell's se suicidó y los de Vivas lo aprovecharon.

Con más ímpetu que fútbol asociado, Argentinos creció. La pelota estuvo más cerca de Peratta que de Torrico. Fue así que Canuto decoró una brillante jugada colectiva iniciada por Peñalba (su equipo mejoró con su ingreso) para decretar el empate. Creció la tensión en el final. Pudo ganarlo Pavlovich. Pudo ganarlo Salcedo. Fue empate, un empate que sirve de poco.

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