El empate dejó mejor parado a Racing y a Gimnasia muy cerca de la Promoción

Fue 0-0 en el Bosque. La Academia mantuvo sus siete puntos de ventaja sobre el Lobo cuando quedan nueve en juego y estiró a cinco la diferencia con Central, el otro en zona de repechaje. Los de Madelón ahora necesitan que San Martín no gane, para escapar al descenso directo.
Un partido con clima de final del mundo dentro y fuera del campo de juego. Pero nada parecido al Italia-Francia de Alemania 2006. Mucho más lejos, futbolística y geográficamente, en La Plata, Gimnasia y Racing se enfrentaron en un choque clave en la pelea por evitar el descenso y la Promoción. Dos hinchadas amigas, pero demasiado en juego dentro de la cancha. Mucha tensión y nerviosismo, pero nada de goles: 0-0 y alegría para la visita.

Los dos equipos están a acostumbrados a jugar este tipo de finales en la pelea de los de abajo. Y justamente "pelea" es la palabra que caracteriza esos encuentros. Lucha y fricción, que contrastan con el juego lírico que demuestran Huracán y Lanús, obviamente, con otras necesidades. Pero también emoción y mucho nerviosismo. Así se planteó el comienzo del partido en el Bosque platense.

Gimnasia, más urgido que la Academia, salió con la iniciativa desde el minuto inicial. Y casi llega al gol en el comienzo. Racing perdió la banda derecha y el juvenil Marcelo Cardozo, en combinación con Sebastián Romero y Juan Cuevas, le ganaron siempre la espalda a José Chatruc e hicieron lo que quisieron con Marcos Cáceres, esta vez devenido como lateral.

Desde ese sector llegó la primera para el Lobo, con un centro que Alonso no pudo cabecear, sin marca, por el segundo palo. Pero Racing reaccionó y comenzó a ganar el duelo de la mitad de la cancha. Especialmente por Franco Zuculini, que no sólo se ubicó en el centro del campo, al igual que Claudio Yacob, sino que también colaboró para tapar el hueco que dejaba el equipo por la derecha.

Ya con la pelota en su poder, el mediocampista de la Selección local se transformó en el creador de juego de la Academia, que también tuvo sus chances para llegar al gol. Primero, Rubén Ramírez cabeceó una pelota a las manos de Gastón Sessa y más tarde le bajó un centro a Adrián Lucero, quien de derecha (es zurdo) remató apenas por un costado del arco del Gato.

Pese a eso, el equipo de Caruso Lombardi nunca fue un claro dominador. Ni siquiera después del codazo y la posterior expulsión de Cardozo por pegarle a Zuculini, a quien también le tiró un manotazo y hasta quiso agarrarlo del cuello por un choque previo entre ambos en la misma jugada.

La diferencia numérica no se notó y Gimnasia creció en lo que quedó de ese primer tiempo. Cuevas se cargó el equipo al hombro y con pelotas paradas el Lobo se acercó al arco de Pablo Migliore. Pero la más clara, tras la expulsión del lateral local, la tuvo la Academia. Cáceres quedó mano a mano con Sessa por la derecha y remató ante la salida de un arquero atento que desvió la pelota al lateral.

La primera etapa no dio para más, pero el comienzo del complemento fue sensacional. En menos de diez minutos, ambos equipos tuvieron dos chances muy claras para convertir. Primero, Cuevas remató un tiro libre que Migliore sacó sin problemas, pero enseguida tiró una bomba que pegó en el travesaño y asustó a todo Racing. Después, Ramírez cabeceó un centro de Franco Sosa y Sessa tapó milagrosamente con una mano, dos minutos antes de otro remate de Lugüercio.

Esa intensidad de los primeros minutos iba a ser imposible sostenerla. Y así fue. Las chances comenzaron a ser cada vez menos y la cancha se inclinó hacia el arco de Migliore. Gimnasia, pese a tener un hombre de menos, tomó la pelota y tuvo siempre la iniciativa, mientras que Racing hizo la suya, bien parado y saliendo de contra para lastimar al Lobo.

Alonso tuvo su posibilidad, en una jugada de varios rebotes en el área, que tapó Migliore con un pie, cuando se tiraba para el otro lado. Y una par de minutos después, respondió la Academia con una contra que encabezó Lugüercio y finalizó Claudio Yacob con un remate en el palo, ante un Sessa estático.

Después no pasó mucho más. Gimnasia quiso jugar con Cuevas, pero el delantero tuvo que retrasarse más de la cuenta para tener la pelota y perdió profundidad. Y Racing, con un Zuculini incansable peleó cada una de las pelotas que rodaban por el Bosque y así cerró el partido. Encima, las que iban por aire, Aveldaño y Martínez se encargaron de rechazarlas. Caruso decidió no apostar a más y por eso el partido terminó sin goles. Con un punto que a la Academia le viene muy bien, mucho mejor que a su amigo el Lobo.

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