Emotiva ceremonia en la Catedral por el obispo auxiliar de La Plata

El Arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, ayer ordenó obispo monseñor a Alberto Germán Bochatey Chaneton, de la orden de San Agustín (OSA). Bochatey Chaneton fue nombrado obispo titular de Monte de Mauritania y auxiliar de La Plata, el pasado 4 de diciembre, por Benedicto XVI.

n la víspera, fueron obispos coconsagrantes monseñor Alfredo Horacio Zecca, arzobispo de Tucumán; monseñor Cipriano García Fernández (OSA), obispo-prelado emérito de Cafayate, y monseñor Nicolás Baísi, obispo auxiliar de La Plata.

Concelebraron la misa el nuncio apostólico monseñor Emil Paul Tscherrig y 38 arzobispos y obispos de distintas diócesis de Argentina y del exterior. Entre ellos el arzobispo de Ciudad de Panamá, Panamá, monseñor José Domingo Ulloa (OSA); el arzobispo de Concepción, Chile, monseñor Fernando Chomali Garib; los arzobispos argentinos monseñor José Luis Mollaghan (Rosario), Mario Cargnello (Salta), Juan Puigari (Paraná), Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján) y obispos de distintas diócesis de todo el país.

También concelebraron el padre general de la Orden de San Agustín, Robert Prevost, el padre provincial P. Agustín Alcalde de Arriba, el vicario de Argentina y Uruguay P. Nicanor Juárez Saldaña y 140 sacerdotes diocesanos y religiosos.

Apenas comenzó la santa misa, el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, ponderó las cualidades sacerdotales e intelectuales de Bochatey. Y destacó que “haya dejado una exitosa carrera académica y de formación de seminaristas de su orden para asumir la carga episcopal”.

Agregó el representante de la Santa Sede que, “como nos enseña la constitución Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II, quien escucha a los obispos escucha a Cristo, y quien los desprecia, desprecia a Cristo”.

Por último calificó la ordenación de Bochatey como “una bendición para la Iglesia en la Argentina y en el mundo”. “A la Iglesia sólo se la entiende desde el Misterio”, resaltó.

En su homilía, monseñor Aguer, tras hacer una reseña de lo que significa la sucesión apostólica, puso de relieve “el gobierno invisible de Cristo sobre la Iglesia y la misión celestial que los Doce continúan ejerciendo por los obispos… Cristo humillado y glorificado ha decidido hacerse operante por medio de nuestra pequeñez”.

Comentá la nota