La Emergencia Sanitaria, algunos Rebeldes y ningún funeral

La designación del Médico Julio Quevedo como Ministro de Salud no sorprendió a nadie. Cayó de madura. La salida con nocturnidad y sigilo de Adrián Garraza de la cartera, le dejó picando la peltota en el área chica a Quevedo, que se desempeñaba como segundo del saliente Garraza, alias "el Emboscado".
El nuevo Ministro, por distintas razones, era el número puesto para el cargo que estaba vacante en medio de una crisis hospitalaria sin antecedentes inmediatos en la Provincia. La demora de la designación del funcionario, resultó inexplicable hasta que el Gobernador de San Luis entró al Salón Blanco de la Casa de Gobierno y empezó a despotricar contra los diputados rebeldes, calificándolos de "aprovechados". El intempestivo giro de la alocución del mandatario, en el marco que se dijo, explicó todo en un abrir y cerrar de ojos.

El marco que se había generado marcaba rigurosamente la expectativa, oficial y del sector privado, por anuncios vinculados a la declaración de Emergencia Sanitaria y sus consecuencias en la actividad comercial e industrial en la Provincia. Comerciantes y prestadores de servicios serán obligados en los próximos días a limitar sus actividades, cuando no cerrarlas por una temporada en algunos casos. El Concejo Deliberante de Juana Koslay "comunicó" a los comerciantes de esa ciudad que deben cerrar, como manera efectiva de evitar la reunión de personas. Parece que las Intendencias de la Capital y Viílla Mercedes van para el mismo lado. Los hospitales de la provincia están colapsados y el sistema de Salud entero de San Luis es una hoja que flota sin destino en el viento chorrillero.

Sin embargo, Rodríguez Saa dejó pasar rápidamente la oportunidad de llevar seguridad a la opinión publica acerca de la necesaria preocupación gubernamental por el impacto que la pandemia tendrá en la economía local, para sacudirnos con una interna peronista que, en medio de la crisis que se está viviendo, se presume, debería resultarle menos importante. Da la impresión que los "festejos" por la pasada elección le siguen quitando el sueño al Gobernador y le han restado tiempo a los problemas que como Mandatario debe resolver. Parece que los problemas son otros.

Rebeldes con Causa

Quedo claro, tanto por el tono como por la definiciones, que a los dirigentes justicialistas que resultaron electos en la pasada elección utilizando al Acuerdo Cívico como herramienta electoral, Rodríguez Saa nos los quiere cerca y, por ende, el Partido Justicialista tampoco. Los trató bastante mal. Los describió como "aprovechados" que se suben a la Política con fines personales y que vienen a "borocotizar" la dirigencia local, cosa, que, por supuesto, el Gobernador no puede permitir.

Como consecuencia del triunfo electoral del 28 de junio, presentaron su renuncia los presidentes de todos los Departamentales menos, hablando de "aprovechados", el de la Capital que preside Carlos Bassi. La andanada de calificativos oficiales resultó poco entendible para propios y extraños. La definición de las candidaturas abrió heridas internas en el Justicialismo provincial que, se suponía, podían cerrase acogiendo a los díscolos que no aceptaron el mecanismo nuevamente dentro de las estructuras oficiales. Se sabía que, pasado el 28 de junio, todos querían volver. Pero no, nada de esto parece que va a suceder. Más bien todo lo contrario. Por otro lado "…hablar de aprovechados con Bassi impuesto como presidente del Departamental de San Luis es un despropósito…" aclaró uno de los dirigentes de la Ciudad que quedó afuera de la última elección.

Los hermanos Rodríguez Saa no se han caracterizado precisamente por la pureza ideológica de sus filas. En el nivel nacional los acuerdos han rayado en algunos casos el ridículo, juntando dirigentes de extracción tan disímil como el peronista Jorge Rachid, el militarista Luis Patti o la pelirroja ex esposa de Felipe Solá, radicales desencantados e izquierdistas en busca de fondos, sin el menor animo de profundizar en las alianzas tejidas en la carrera presidencial de los puntanos. En el plano local los "saltimbanqui" de la política entregan paginas enteras que bien podrían batir las marcas mas altas de cambio de camisetas en pleno partido.

Sería razonable pensar que quienes derrotaron en sus Departamentos a los candidatos oficiales deberían ser escuchados y traídos de vuelta. Se ve que tienen votos propios y que en el armado provincial, la multiplicación de estos ejemplos puede poner en aprietos la hegemonía electoral que lleva 25 años en San Luis. Sin embargo, así como llegaron, los mandaron de vuelta.

En las filas de la oposición el asunto dejó de ser un problema de una Fuerza para constituirse en un motivo de discusión colectiva en el que todos quieren meter la cuchara. Walter Ceballos intentó tirar la primera piedra apretando públicamente los tornillos del alambrado opositor para que los electos no se escapen. Sin embargo las curiosas coincidencias del ex líder Radical con los dichos posteriores del Primer Mandatario provincial llenaron, una vez más, el aire de sospechas. Las primeras coincidencias de las fuerzas opositoras los pusieron en el camino de discutir la conformación de bloques conjuntos en los cuerpos deliberativos que integraran a partir del 10 de diciembre próximo. Y en esa línea se pensó en una primera acción conjunta. El blanco elegido, medio a las apuradas, es la Intendencia de la Capital que comenzó una limpieza de empleados que, según ellos creen, no los apoyaron en la pobre participación electoral que tuvieron los candidatos de Alicia Leme. Van a marchar todos juntos encabezados por los primeros sacrificados de una pelea que recién comienza. En esta dirección parece encaminarse la decisión opositora de discutir la futura relación con los "devueltos" del oficialismo provincial de manera conjunta. La metodología, con un fuerte liderazgo de Alfonso Verges en la Capital, trae el recuerdo de la construcción del Adolfo de 1983 que levantó todas las aduanas para quienes quisieran empujar el carro que luego lo llevara a encabezar un proyecto que lleva 25 años en el Poder provincial. Aunque, claro está, muchos esperan que los parecidos no sean tantos.

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