Embargaron un edificio entero por mala calidad de construcción

Se trata de la torre levantada en Avenida Italia al 1152. La medida cautelar se tomó por la falta de cumplimiento de un contrato. La demanda recae sobre una sociedad civil integrada por 30 personas.
Por no haber cumplido con la calidad de construcción acordada inicialmente por contrato, fue embargado un edificio céntrico ubicado en Avenida Italia 1.152, cuya dirección técnica estuvo a cargo del ingeniero Fernando Luis Ardissino.

“Se trata de un reclamo judicial en contra del consorcio ‘Edificio Geremías’, que se constituyó bajo la forma de una sociedad civil. El mismo celebró un contrato a través del cual los demandantes cedieron un terreno de propiedad familiar a los fines de que se construya un edificio. Como contraprestación, una vez concluida la obra, el consorcio debía entregarles departamentos y locales comerciales”, explicó a PUNTAL el abogado Jorge Miguel, quien lleva adelante el caso.

Paredes torcidas, defectos en la colocación de yesos y cielorrasos, problemas en la instalación de ascensores -uno de los cuales habría estado un año sin funcionar-, incorrecta ubicación de luminarias y artefactos eléctricos, errores en las medidas de las escaleras, defectos en la colocación de azulejos, bañeras descalzadas, desprolijidad en la instalación de grifería, aberturas colocadas en falsa escuadra, baja calidad en los revestimientos, etc, serían algunos de los defectos más visibles.

Otra de las diferencias -no menor- es que la cantidad de metros cuadrados que debía tener cada departamento fue menor a la pactada entre las partes.

El ingeniero civil Marcos Molas y Molas, de la ciudad de Córdoba, actuó como perito de parte de los demandantes en este caso. “Lo que sucede en Río Cuarto es igual a lo que pasa en Córdoba. Hay quien construye según el arte del buen construir y quien lo hace con total irresponsabilidad”, dijo a PUNTAL Molas y Molas.

Los defectos que presentaría la edificación, sobre todo en las terminaciones que son las que le dan el valor agregado a una propiedad, han sido corroborados mediante una pericia arquitectónica que se hizo en el marco del trámite judicial, ocasión en la que también concurrió el juez de la causa. Sin embargo, los tres demandados originarios que iniciaron esta sociedad civil niegan toda responsabilidad en cuanto a las diferencias planteadas. Por su parte, el resto de los demandados, que son los propietarios de los departamentos, reclama que aquellos no les avisaron que esa compra significaba ingresar a una sociedad civil, según aducen.

El embargo

El embargo trabado al edificio afecta la obra en sí, pero también a las demás personas que compraron un departamento. “Quien compra una unidad habitacional en un régimen de propiedad horizontal adquiere una parte del todo, pero cuando se trata de un consorcio que ha sido constituido bajo la forma de una sociedad civil, el comprador se convierte en socio. La consecuencia es que pasa a ser responsable por los daños y perjuicios que provoquen a terceros”, explicó el abogado Jorge Miguel.

Esto genera una situación judicial entre los demandantes, los originarios integrantes de la sociedad civil, Martín Germán Barroso, Osvaldo Rubén Scapin y Fernando Luis Ardissino, que fueron quienes iniciaron la obra y los nuevos socios. “Actualmente, por la práctica aparece el fideicomiso como una forma de asociación que otorga mayor seguridad. Hay personas que ceden un capital o un conjunto de bienes a los fines -por ejemplo- de la construcción de un edificio”, señaló Miguel.

Tierra de nadie

El jueves pasado hubo un obrero muerto en una obra de Córdoba. El mismo día, en Río Cuarto, se cayó una medianera completa de un edificio en un patio. La pregunta del millón es: ¿nadie controla?

A raíz del caso de la medianera que se precipitó, el coordinador de Planeamiento Urbano de la Municipalidad de Río Cuarto, Martín Carranza, manifestó a PUNTAL que se está analizando enviar al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza que establezca sanciones para los profesionales; a la vez que admitió que no pueden estar las 24 horas en todas las obras de la ciudad.

En este sentido, el ingeniero Molas y Molas expresó: “El Estado está desbordado. En Córdoba se intentó buscar una salida a través de la firma de convenios de trabajo con los colegios de profesionales, pero no prosperó. Esto pasa por decisiones políticas.

Mientras no se caigan... porque se cae menos de lo que debería caerse. Además, se generan grandes pérdidas económicas”.

Los problemas que ha ocasionado el “boom de la construccción” se multiplican día a día en la ciudad. Pero a la hora de medir responsabilidades, todos esconden la cabeza como el avestruz.

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