Embalse: más de 350 vecinos pidieron que no se cierre la Unidad Turística

El viernes pasado, la comunidad recibió la noticia de que se parará la actividad de los hoteles. El argumento, la falta de partidas presupuestarias para turismo social. Están en riesgo unos 400 puestos laborales.
Más de 350 vecinos de esta villa serrana salieron a las calles para rechazar el cierre de los hoteles que conforman la Unidad Turística y defender los puestos laborales de unas 400 familias de la comunidad que dependen directamente de este complejo.

También acompañó toda una comunidad que lo tiene como su principal pulmón económico, y que en los últimos tiempos ha sufrido una fuerte disminución en su actividad.

El pasado viernes fueron los medios de comunicación de Embalse quienes dieron la mala noticia al pueblo: el Gobierno Nacional había dispuesto cerrar los hoteles argumentando recortes presupuestarios para el turismo social.

La reacción de los embalseños fue, una vez más, de frustración, ya que cíclicamente este conflicto reflota sin que el transcurrir de los años haga que la Nación dé una solución definitiva.

El último conflicto que recuerda esta población fue el del año ‘99, cuando también una decisión política dejó sin trabajo a unas 400 familias. "No queremos que esto se repita, queremos una solución de fondo", dijeron los empleados que se encuentran con licencia.

Hoy, de los siete fastuosos hoteles construidos por el gobierno de Juan Domingo Perón, sólo uno está funcionando, y da trabajo a unas 20 personas pero en forma esporádica, y cobran sólo por los días trabajados, mientras los otros 320 trabajadores se encuentran licenciados y sin goce de sueldo. "La situación es crítica y tememos que se repita lo que ocurrió allá por el ‘99, cuando prácticamente estuvieron todos los hoteles cerrados y la gente se quedó sin trabajo", señaló Walter Ramírez, secretario general del gremio UTHGRA, delegación Embalse.

"Supuestamente hablan de que no hay presupuesto y que la decisión fue de la Secretaría de Turismo de la Nación. Nosotros decidimos salir a reclamar porque están en riesgo unos 400 puestos laborales directos, y toda una comunidad y hasta el valle de Calamuchita que depende de la Unidad Turística. Estamos reclamando que se abran los hoteles, pero además que se arreglen las estructuras ya que están en un total abandono", agregó el gremialista.

Un pueblo paralizado

Ayer el pueblo se unió en una masiva marcha, y por algunos minutos la mayoría de los comercios e instituciones paralizaron sus actividades en señal de adhesión. Es que el cierre de la Unidad Turística también tiene un fuerte impacto en toda la comunidad. El 50% del pueblo depende de los hoteles.

El gremio convocante fue la Unión de Trabajadores de Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), junto a comerciantes autoconvocados, y la adhesión del municipio, Cooperativa de Servicios, el gremio de Luz y Fuerza, entre otros sectores.

El reclamo unánime fue que el Gobierno Nacional no cierre estos hoteles, pero además exigir la participación de los embalseños en la toma de decisiones sobre este espacio. "No se pueden tomar medidas sentados desde un escritorio en Buenos Aires, si no conocen la realidad de nuestro pueblo", señaló el intendente Federico Alesandri, opinión compartida también por el legislador departamental Carlos Alesandri, quien participó de la protesta.

Actualmente los hoteles están a cargo de dos empresas cordobesas, concesionarias, las cuales están trabajando muy poco ya que el turismo social no llega, justamente porque la Nación no otorga los subsidios.

La petición

La rotonda de ingreso a Embalse fue el lugar elegido para la concentración de los habitantes, quienes luego comenzaron su marcha hacia la Unidad Turística, ubicada a unos 2 kilómetros.

El objetivo era entregar un petitorio consensuado entre todos los sectores de la comunidad al administrador de esta repartición nacional, Pedro Andaló, con los reclamos de la comunidad.

El primer punto de la carta petición fija un plazo de 72 horas para obtener una respuesta oficial, "sea de la ministra de Producción como del secretario de Turismo de la Nación, sobre el curso a seguir respecto a las políticas de turismo social previstas para la UTE en lo que resta de 2009 y temporada 2009 y 2010".

Piden además la normalización de la situación de los concesionarios o llamar nuevamente a la licitación para los seis hoteles que hoy están en condiciones de receptar turistas así como también de las piletas, confiterías y demás áreas de recreación, para las prestaciones gastronómicas y de servicios. "Y garantizar de esta manera a los trabajadores del sector las condiciones mínimas de una labor digna que sirva de sustento a sus famiias".

Finalmente, se solicita el reacondicionamiento y reparación de la infraestructura edilicia del complejo.

En la administración de los hoteles Andeló recibió al gremialista Walter Ramírez, quien le entregó el escrito. El representante de la Nación, en tanto, se comprometió a girarlo de manera inmediata a Buenos Aires, y esperar una respuesta para la semana próxima. Andeló dijo que luchará a la par de los trabajadores y de la comunidad para que el complejo continúe abierto.

Al final del encuentro una noticia dada por el administrador trajo algo de distensión entre los manifestantes y fue que se recibieron algunas programaciones de visitas sociales para los próximos meses, con lo cual hasta fin de año al menos dos hoteles seguirán funcionando.

No obstante, el pueblo embalseño está reclamando una solución definitiva, que se asegure la recuperación total de la UTE y la reactivación de todos sus hoteles.

Por ello desde el gremio se alertó que esperarán una respuesta de la Nación hasta el lunes o martes de la semana próxima y de no llegar ésta saldrán a cortar la ruta.

400: las familias que dependen directamente de las fuentes laborales generadas por la UTE.

20: las que están trabajando en la actualidad, sólo algunos días. El resto está con licencia pero sin sueldo.

1 de 6: sólo un hotel está recibiendo turistas, los demás están cerrados. El séptimo está totalmente destruido y abandonado.

72 horas: el plazo que da la comunidad de Embalse a la Nación para que informe sobre el futuro de la Unidad.

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