Una “embajadora” de Santiago en Brasil.

Huerto se perfeccionó en tango en nuestro país y no solamente baila en brasil sino que también enseña a quien desee aprenderlo.
A pesar de vivir hace una década alejada del pago que la vio nacer, Huerto Navarro no dejó de vivir vinculada a Santiago del Estero ni un solo instante. Y es que la santiagueña que hoy se encuentra radicada en Curitiba, en el Estado de Paraná, en Brasil, trasladó a su nuevo hogar en el país vecino los olores, sabores, la música y la danza de esta tierra.

Convertida en una verdadera embajadora de nuestra provincia, huerto de 38 años de edad, lleva adelante en su ciudad reuniones autóctonas donde no faltan ni el tango, ni el folclore y tampoco las empanadas.

La santiagueña es bailarina de tango y además, como buena compatriota, lleva el folclore como parte de su sangre a todos los lugares a donde viaja. Así lo contó en diálogo con EL LIBERAL, al manifestar que si bien se encuentra radicada en Brasil, recorre habitualmente varios puntos de Argentina perfeccionándose en la danza.

Su meta fundamental y la misión que ha emprendido desde hace ya diez años es difundir la cultura santiagueña en Brasil y convertirse en el eslabón que una a los dos pueblos.

Según relató, en Curitiba organiza junto a su pareja de baile las llamadas “milongas”, eventos donde no solamente se hace presente el tango sino que tímidamente comienza a asomarse también las zambas y las chacareras.

Y que para Huerto con el paso del tiempo el brasileño se abre con mayor amplitud a las costumbres de otros lugares y es esta nueva simpatía la que hace más fácil el inculcarles el amor hacia los sonidos y la danza de Santiago del Estero.

Añoranza

La gastronomía santiagueña también forma parte de su vida cotidiana, ya que a pesar de lo dificultoso que resulta en ocasiones conseguir los ingredientes, las típicas empanadas de nuestra tierra son degustadas por todos los que participan de las milongas. Así, según manifiesta, la distancia se acorta y se mantiene viva su alma santiagueña.

Pasó por Santiago del Estero para disfrutar de los tradicionales festivales de enero y reconoció que no deja pasar un año sin visitar su añorada tierra y de recomendarla a cuanto amigo desee conocer el norte argentino.

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