Una embajadora de derechos civiles

Hija de mexicanos, Vilma Martínez es reconocida por su carrera como defensora de los derechos de los hispanos en Estados Unidos. Reemplazará a Anthony Wayne, quien seguirá en Buenos Aires hasta julio.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, parecen haber calibrado bien a la presidenta Cristina Kirchner: resolvieron destinar aquí como nueva embajadora a Vilma Socorro Martínez, una abogada reconocida por su actividad a favor de los derechos civiles de la comunidad hispana en Norteamérica. Hija de mexicanos, Socorro Martínez aún debe sortear el escollo del Senado norteamericano que debe otorgarle el plácet, por lo que seguramente no llegará aquí antes de dos o tres meses. Reemplazará a Earl Anthony Wayne, que ya tiene un nuevo destino diplomático en Afganistán.

Martínez tiene 63 años y un currículum impactante en el campo de los derechos civiles. Nació en San Antonio, Texas, en 1943, y su biografía indica que desde niña sufrió en carne propia los prejuicios raciales. Se graduó con honores en la carrera de Derecho en Columbia y, muy joven, llevó adelante un caso emblemático –Griggs contra Duke Power Company– que obtuvo un fallo favorable en la Corte Suprema y obligó a la administración Nixon a dictar una ley que contemplara la doctrina de la "acción afirmativa" contra la discriminación.

Luego trabajó en varios comités de derechos humanos y civiles. Fue la primera mujer en integrar la Fundación por la Defensa de los Derechos y la Educación de los Mexicanos Americanos en Estados Unidos (Maldef) y asesora de la Comisión por los Derechos Civiles. Gracias a su labor consiguió que las escuelas públicas norteamericanas aceptaran a los hijos de los inmigrantes ilegales.

Vilma Martínez cumplió un papel activo durante la campaña electoral de Barack Obama y en Washington se la considera una persona de confianza de Hillary Clinton. Como embajadora en Buenos Aires cumplirá un doble debut: será la primera mujer que ocupe la representación diplomática norteamericana en el país y también representará su primer destino diplomático.

Hasta ayer, el único nombre que había circulado como posible reemplazante de Wayne había sido el del subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon. Es que Shannon había pedido que se le concediera un destino diplomático y dio como opciones Brasilia y Buenos Aires. El funcionario había armado una buena relación con la Casa Rosada y la Cancillería a partir de los varios entuertos que le había tocado resolver. Sin embargo, no se le dio.

En la Cancillería no emitieron opinión a propósito de la designación de Martínez, aunque resaltaron su perfil de defensora de los derechos civiles. Dejaron trascender que del lado argentino no habrá inconvenientes para otorgarle el plácet de estilo. También aseguraron que no había sido una "sorpresa" la designación. "Lo de Shannon fue más una versión periodística que algo real", respondieron.

Wayne seguirá en Buenos Aires hasta julio. Dejará su activa –y fotogénica– gestión por un nuevo destino nada sencillo. De acuerdo con una información adelantada semanas atrás por The Washington Post, viajará a Afganistán para actuar como supervisor de los planes de asistencia a la población civil.

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