Elogio de industriales a la protección oficial

Débora Giorgi se reunió con empresarios pyme
Más de dos horas y media tardaron los representantes de las 22 cámaras empresariales presentes en comentarle a la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, lo bien que les va gracias a su gestión.

Los empresarios -que llegaron a felicitar a la ministra y al Gobierno porque su política industrial condujo a la "extraordinaria marcha de los negocios"- defendieron sobre todo el uso de las licencias no automáticas (LNA) de importación como forma de proteger a los sectores "sensibles" de la industria nacional.

El uso extendido de estas medidas constituyó el año pasado uno de los principales reclamos del gobierno de Brasil hacia la administración de Cristina Kirchner. El 18 de noviembre, la Presidenta se comprometió ante su par Luiz Inácio Lula da Silva a no demorar más de 60 días el otorgamiento de las LNA. En aquel encuentro se había resuelto, además, que los ministros de las áreas de Economía, Industria y Relaciones Exteriores de ambos países se reunirían cada 45 días. La reunión se producirá finalmente los días 4 y 5 de febrero (78 días después del anuncio) en Buenos Aires.

Giorgi, que estará acompañada por Amado Boudou y Jorge Taiana, recibió ayer a las industrias que fueron beneficiadas con las LNA o que han participado de los acuerdos sectoriales de autolimitación con sus pares brasileños. "En 2010 se nos presenta un contexto internacional y nacional mucho mejor que el del año pasado, con tasas de crecimiento que van a sorprender, después de haber instrumentado una política que nos ha permitido defender a nuestros sectores sensibles que dan trabajo a 560.000 trabajadores", dijo la ministra durante la reunión, de la que también participaron los representantes sindicales de los trabajadores textiles, metalúrgicos y del calzado.

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), Juan Lascurain, defendió las LNA y abogó por "la extensión de esas licencias a sectores hoy agredidos por las importaciones, fundamentalmente en el sector de bienes de capital no seriados", en una de las declaraciones de empresarios difundidas en un comunicado de Industria. Fabricantes de electrónicos, de ropa para bebés, de artículos de cuero, de juguetes y de calzado fueron otros de los que agradecieron a Giorgi.

"Me gustaría ver qué dice toda esta gente si mañana tienen que desmantelar las licencias por pedido de Brasil", comentó con sorna uno de los asistentes, que se sorprendió por la cantidad de "loas" que se le dedicaron a la ministra.

Sin embargo, hubo espacio en la reunión para alguna queja contra las licencias. La representante de la cámara de indumentaria contó que una empresa de ese sector estuvo a punto de suspender trabajadores porque no contaba con la materia prima para su producción de camisas, bloqueada por las trabas a las importaciones, según contaron a LA NACION dos testigos del encuentro.

En la reunión sobrevoló la sensación de que Brasil iba a venir "con los tapones de punta", según la definición de uno de los asistentes. Según contaron representantes de una industria, sus pares brasileños habrían recibido la orden del gobierno de Lula de no acceder más a realizar acuerdos entre privados.

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