Ellerstina cómodo, pero sin certezas

Venció sin brillo a Black Watch por 16-11, ganó la Zona B y pasó a la final de Palermo, que jugará el sábado contra La Dolfina; su clasificación sin mayores exigencias deja dudas sobre su real estado de forma
Rara la situación de Ellerstina: ganó por cinco goles una virtual semifinal de Palermo y llega con incertidumbre a la definición. Incertidumbre no por el resultado de ese futuro desenlace ?nunca se sabe de antemano?, sino por cómo arriba a ese choque decisivo. ¿Acaso jugó mal ayer? No. ¿Acaso sufrió bajas de jugadores o de montados? En absoluto. ¿Entonces? Es que no puede sacar conclusiones firmes de su cómodo 16-11 sobre Black Watch, en el desenlace del grupo B del Campeonato Argentino Abierto Movistar.

Es cierto que Ellerstina Etiqueta Negra puede no preocuparse mucho por eso y sí preparar polística y mentalmente su actuación en el partido más importante del mundo en el 2008. Y mientras, disfrutar un poco esta clasificación para su tercera final palermitana en cuatro años. Que se consumó sin mayores exigencias, con tres chukkers intensos, sólo uno de brillo y el resto, de piloto automático. Frente a un rival que ?se sabía? era inferior. Y así se impuso: aceleró en el comienzo, hizo diferencia temprana y reguló hasta el cierre.

Fue el segundo ese período reluciente para el campeón de Tortugas. Un 5-1 con el sello del conjunto negro: pases, corridas, taqueo largo y definición, facilitados por una caballada que no deja de asombrar. Y que sirve, también, para defender, como en esa carrera en que Juan Martín Nero partió un par de cuerpos detrás de Guillermo Caset mucho antes del medio de la cancha hacia el arco del tablero y terminó llegando solo a aventar la bocha antes de la línea de fondo, con Sapo, que nunca había aflojado, ya un par de largos detrás. Y así, toda la tarde, aun cuando el vencedor reservó caballada en parte del encuentro.

Su triunfo se pareció al conseguido frente al La Aguada alternativo en la última actuación (15-9). Ellerstina empezó pisando a fondo, tomó una ventaja holgada y concluyó a media máquina, en un espectáculo que terminó frío y hasta tedioso, sin atractivos en el tanteador ni en el juego. Black Watch mantuvo su intensidad, Ellerstina se entregó a un polo más enredado, surgieron infracciones y protestas en un partido que no las justificaba y así la calurosa tarde daba más como para ir entusiasmándose con una vibrante final del Abierto que con lo que quedaba por presenciar ese mismo día.

Para el perdedor resultó la despedida del certamen y de la temporada toda. Sus propios hombres no coincidieron en el análisis (ver aparte); es cierto que el saldo es ambiguo. En el compromiso de ayer los cuatro rindieron menos que lo que pueden, en especial Bautista Heguy, si bien fue el máximo goleador del cotejo (ocho tantos, tres de jugada). Tuvieron el mérito de pelear ?en la cancha, no en el resultado? hasta el desenlace, cosa que el día anterior no había ocurrido con Pilará, superado psicológicamente en los últimos chukkers. Pero en lo técnico estuvieron por debajo de su potencial, y frente a un Ellerstina que no se esmeró a fondo. Es cierto que esta formación, con Caset en lugar de Ignacio Figueras, se armó de apuro para Palermo, tanto como que los 36 tantos de handicap estuvieron cerca de los grandes más en las chapas que sobre el césped.

En tanto, los Pieres y sus compañeros llenaron el formulario de finalistas, aunque sin letra caligráfica, tanto en el choque de ayer como en todo su andar por la zona B. El listón de exigencias nunca fue alto: Trenque Lauquen, La Aguada averiado y Black Watch no demandaron lo mejor de Ellerstina, y así no le permiten saber si el enroque de puestos entre Facundo Pieres y Pablo Mac Donough es redituable o no. Facu, otra vez primer delantero, ayer registró apenas dos anotaciones de jugada, y ante un Paco de Narváez que no fue aquél enorme del éxito contra La Aguada (13-12)... Sí está de nuevo en muy buena forma Gonzalito Pieres, el más rápido de un equipo generalmente rápido, y muy derecho para el gol.

Pero como lo mostraron los muchachos de negro ya ayer en los palenques, la mira está más en lo que viene que en lo que pasó. Como la mayoría suponía antes del certamen, como muchos querían, como el espectáculo lo requiere si pretende entregar la definición más atractiva posible hoy por hoy, Ellerstina y La Dolfina disputarán mano a mano el trofeo más codiciado del polo. Será la versión III, tras las dos victorias de Cambiaso y compañía en chukkers suplementarios (2005 y 2007). Estos dieron anteayer una muestra de autoridad, contundencia y gran estado de forma. Los jóvenes de General Rodríguez, no. Pero accedieron a la final del mismo modo en que su actual archirrival lo hizo en las tres conquistas que lleva en fila: ganando una zona facilitada por lesiones o suspensiones ajenas (El Paraíso, Indios Chapaleufú II).

La Dolfina no se autodiagnostica. Simplemente, golpea en sus dos últimos compromisos de cada año y festeja. Tal vez lo propio haga Ellerstina en este Palermo 2008: no autoevaluarse. ¿Y festejar? Se sabrá dentro de cinco días.

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