Eliminan escollo de blanqueo: no castigarán fuga de divisas

• FIRMÓ DICTAMEN AYER EL PROCURADOR DEL TESORO. SIGUIÓ SENDERO DEL BCRA. ¿OBJETARÁ EE.UU.?
Quedó subsanado ayer el último escollo para que el régimen de blanqueo de capitales pueda aplicarse sin restricciones. Luego del dictamen favorable de la Superintendencia de Entidades Financieras -en la órbita del Banco Central- que consideró que el perdón incluye a quienes infligieron la ley penal cambiaria, hizo lo propio ayer la Procuración del Tesoro. Su titular, Osvaldo Guglielmino, se expidió de manera favorable en un fin de semana agitado en el que circularon una serie de versiones sobre su resistencia a firmar y una eventual renuncia al cargo.

Justamente, desde su oficina partió el 20 de abril el pedido al Central para que se pronuncie al tratamiento de la legislación cambiaria en relación con el blanqueo. Los contadores plantearon que la ley de blanqueo aprobada en el Congreso a fines de 2008 tenía algunas zonas grises, en particular respecto del tratamiento de las divisas que se fugaron del país después de 2002 y que ahora podrían ser repatriadas. Según la legislación actual, debe castigarse cualquier salida de capitales que se haya efectuado sin autorización a partir de esa fecha.

Pero Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, fustigó el fin de semana a quienes opinan de esta manera: «Hay muchos que hablan en base a supuestos, pero no entienden cuál es el espíritu del blanqueo. Pero para aquellos que aún tienen dudas ya está el dictamen del Banco Central y esperamos que suceda lo propio con la Procuración del Tesoro en breve». Sucedió. La idea es que dentro de la amnistía fiscal para los que blanqueen se incluyan no sólo aquellos aspectos vinculados con la evasión tributaria, sino con la posible aplicación del Régimen Penal Cambiario. El interrogante pasa por la posición de EE.UU. ante el posible lavado de dinero.

Cabe recordar que tras la salida de la convertibilidad, se dispuso un férreo control relacionado con la fuga de divisas del país. El Central dispuso límites mensuales estrictos para el atesoramiento de dólares por parte de empresas e individuos (el límite de compra con este fin actualmente es de 2 millones mensuales) y también restricciones respecto de las transferencias al exterior. Claro que las violaciones a estas normas fueron millonarias en los últimos años. Así lo demuestra la proliferación de esquemas como «contado con liquidación», por el cual acciones o bonos que son adquiridas en el mercado local se terminan liquidando en el exterior, lo que fue utilizado como mecanismo para sacar fondos del país. Si parte de esos fondos ahora procura regresar al país para aprovechar el blanqueo, desde el la AFIP y ahora también el Central sostienen que no se investigará si esas divisas que fueron giradas al exterior violaron el actual régimen cambiario (siempre y cuando adhieran a esta facilidad).

Desde la entidad que preside Martín Redrado se negaban hasta ahora a firmar un «visto bueno» respecto de una amnistía cambiaria. La explicación fue que la ley aprobada no nombraba de manera específica este capítulo, cuando ya se le había advertido al Poder Ejecutivo, al momento de la redacción de la ley, esta omisión. Sin embargo, el tema nunca fue incorporado. Para la Casa Rosada resultaría imposible reabrir esta ley, cuya aprobación fue muy trabajosa (incluyó también la moratoria impositiva y beneficios para los que blanqueen trabajadores). Mucho menos en pleno proceso preelectoral.

El blanqueo está formalmente vigente desde el 1 de marzo y se extenderá hasta el 31 de agosto. Pasados los dos primeros meses, las respuestas fueron mínimas, aunque por el momento no hay divulgación oficial de los números por parte de la AFIP. De todas maneras, en círculos cercanos al propio Echegaray reconocen que «será muy difícil que haya una masiva aceptación del blanqueo ahora, básicamente porque no hay ningún incentivo para blanquear rápido. Es probable que el grueso llegue en las últimas dos semanas». No sería extraño que se lo prorrogue.

El esquema del blanqueo plantea distintas alícuotas de acuerdo con lo que se haga con los fondos que ingresan al circuito formal. Si las divisas quedan en el exterior pero declaradas, la tasa a pagar es del 8%. Si se ingresan los fondos pero no se les da destino, pasa al 6%. Si se invierte en títulos públicos la tasa es del 3% y si se aplica a inversiones en el sector real de la economía, incluyendo inmuebles, es de apenas el 1%. La AFIP no reclamará para atrás ni aplicará sanciones por evasión por los años en que los fondos eran mantenidos en la informalidad. Uno de los sectores que podrían recibir fondos blanqueados sería el inmobiliario. No sólo por proyectos que se pongan en marcha, sino por otros que se encuentran en pleno desarrollo, pero los inversores no tienen cómo justificar los dólares aportados.

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